La sagrada conciencia profana

Bueno, no he tenido mucho fuste con las meditaciones esta semana.

Mundanales problemas reclaman su atención y desplazan el centro de gravedad de la conciencia. (;-)

La, llamémosle, situación ambiental, o contexto ambiental, influye, cuando no determina, la cualidad y calidad de la conciencia. Y este nivel de conciencia influye, cuando no determina, las decisiones tomadas en dicho contexto.

El contexto ambiental puede provocarnos placer o dolor, miedo, excitacion sexual, rabia, envidia, inseguridad…

Pero, claro, las decisiones ejecutadas, a su vez, modifican el contexto ambiental que, de nuevo, va a influir en las subsiguientes decisiones que se tomarán en el seno de dicho contexto.

Tenemos decisiones claramente inconscientes como cuando nos quemamos al coger una sartén y “decidimos” soltarla.

Otras veces no lo tenemos muy claro pero, pareciera, que muchas de nuestras reacciones cotidianas, cuando nos enfadamos, nos asustamos o nos ponemos celosos parecieran venir imbricadas en el mismo circuito neuronal que en el caso de la sartén con el mango ardiendo.,

Y, en general, cualquier contexto ambiental, haga frío o haga calor, monte o playa, soledad o compañía, familia, trabajo, taberna, drogas… va a condicionar las decisiones tomadas.

La cuestión ahora, es investigar las maneras, si las hubiera, de influir de forma consciente en el devenir de la Rueda decisión- contexto-conciencia- decisión- etc.

Parece que no vamos a poder influir en la rueda trabajando desde nuestra conciencia cotidiana, de nuestras reacciones inconscientes. Habria que esperar el momento adecuado, en que emerja la conciencia despierta y tomar las previsibles decisiones por adelantado.

Pero, la propia decisión de relajarse, de sentarse a meditar, va a precisar también de un condicionamiento ambiental adecuado. Y, posiblemente, no va a emerger cuando uno lo “programe”.

Pero, bien sea que la conciencia atenta, despierta, emerja caprichosamente, o bien al ritmo de un programa ordenado vamos a suponer que es posible influir en una decisión futura si podemos preveer y visualizar el contexto ambiental de antemano. Es facil intuir que no tiene nada de extraordinario, y que si sabemos con antelación que el mango de la sarten esta ardiendo aguantaremos y no la soltaremos de un modo tan reflejo.

Igualmente, si sabemos que al llegar a casa nos vamos a encontrar al marido en pleno affaire con la vecina, o al hijo en pleno guateque dominical, o a un agresivo vendedor de enciclopedias… pues podemos respirar profundamente y programar nuestras reacciones del modo mas apropiado.

Entonces, de lo que se trata es de prever o previsualizar las diversas situaciones ambientales que probablemente nos aguarden a lo largo de la próxima jornada, próxima semana, mes o año. Y expresar, de un modo mas o menos simbólico, nuestra decisión de responder de una determinada manera.

Con esto ya se iría perfilando la próxima meditación. Pero, todavia, queda pendiente de reflexión, de nuevo, cual sea la Meta, el escenario futuro que queremos materializar mediante nuestras decisiones.

De hecho, lo realmente relevante podría no ser la decisión a tomar, sino los resultados que esperamos obtener a traves de las estrategias decisorias.
Y el resultado esperado es un contexto ambiental, no por sí mismo, sino en la medida que favorece, supuestamente, el crecimiento de lo que venimos denominando “conciencia despierta”.

Bueno, un poco enbrolladito pero ya han “emergido” algunas cosas. A ver si podemos resumirlo próximamente.

De momento me quedo con lo siguiente:

– una conciencia despierta emergente de mayor o menor calidad.

-un contexto ambiental que puede favorecer o constreñir la citada conciencia.

– lineas de fuerza externas que modifican el contexto ambiental (bien sean éstas aleatorias o kármicas)

– decisiones, que interactuan con el contexto y sus lineas de fuerza karmicas.

-un flujo realimentado: las decisiones modifican el contexto, y el contexto a su vez influye sobre la conciencia, influyendo las decisiones, que de nuevo modifican el contexto.

– Otra realimentación: la conciencia despierta promueve decisiones que promueven escenarios que a su vez promueven el despertar de la conciencia despierta.(si las líneas de fuerza exteriores lo permiten)

Y una moraleja:

“Érase una vez un buscador de lo Bueno que se vio colocado ante la opción de elegir entre ir a comer a un vegetariano o a una sidrería. El buscador era un gran amante de la sidra, del bacalao, y de los purillos de la casa. Pero su sano instinto interior le decía que no, que su colesterol estaba ya por las nubes. Y, con gran esfuerzo de voluntad, decidió despedirse de la sidrería y acudir al vegetariano. El vegetariano estaba justo en la acera de enfrente; y fue entonces, al cruzar la calle, que fue atropellado por un coche, y trasladado a un hospital donde, ni vegetas ni tacos de bakalao, fue alimentado por via intravenosa a base de suero transgenico, aderezado con tranquilizantes, antibióticos y analgésicos. ” (:-D

No podemos controlar las consecuencias imprevistas o aleatorias de nuestras decisiones.

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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