Cristianismo Ufologico

Aun a riesgo de repetirme un poco voy a volver al tema de la ufología, aunque solo sea para mantener el hilo del guión biográfico.

Uno de los libros que más me influyó fue uno de Paul Misraki, que desarrollaba la hipótesis de que los profetas y personajes bíblicos mantenían relaciones con seres extraterrestres. La historia de Moisés, su peregrinaje por el desierto, escoltado por una nube de fuego era sumamente elocuente. O sus descripciones del “arca de la alianza”.
O las visiones de Ezequiel…

Pero lo que más me impresionó fue lo del carácter alienígena de Jesucristo, en el sentido de remover más profundamente mis profundas creencias cristianas.

Me cito a mí mismo (del post Alien Life Form)

“La primera lectura fue demasiado para mi educación cristiano católica: arrojé el libro lejos de mí y me puse a rezar una batería de padrenuestros y avemarías a fin de alejar de mí la influencia diabólica que parecía emanar del libro.

Pero, al poco tiempo, volví a la carga. Decidí que había que afrontar la realidad tal cual era. Y la realidad, parecía ser, que las ideas cristianas sobre las que había sido educado se tambaleaban. Era preciso reconstruir una cosmogonía que ocupase su lugar.”

Recuerdo que soñé con el diablo, como una especie de llama de fuego que salía de un cementerio y se me metía dentro del cuerpo. Me desperté asustado y sobresaltado. Pero pronto me tranquilicé. Me sonreí con una insufrible sensación de autosuficiencia adolescente.
– ¡El Diablo no existe !

Un Jesucristo ufológico puede interpretarse de variadas maneras. Y, la verdad, es que no recuerdo muy bien el papel que tomó el nuevo Jesucristo en mi nueva cosmovisión.
Ante todo es un Jesús más racional y más humano. Los milagrosos milagros se entienden de un modo más racional, como producto de una tecnología más avanzada. Muchos pasajes bíblicos se presentan mucho más claros, como el misterio de la virginidad de María que concibió “sin conocer varón”. “- ¡Claro! ¡Como que fue abducida por seres alienígenas !” Los mismos seres que aparecen paseándose con frecuencia por la Biblia, en el sepulcro etc.

La “resurrección de entre los muertos” tampoco es un sobrenatural acontecimiento que deba hacernos temblar de miedo, entrar en éxtasis espiritual, cayendo de rodillas maravillados ante el milagroso Poder de nuestro Creador…

– Bah! ¡Simple tecnología OOPART !

Lo que tenemos, entonces, es un cristianismo que, sin negar la historicidad de los eventos evangélicos, ni siquiera los mas increíbles, mantiene una cierta ecuanimidad, una cierta racionalidad. Los aspectos supuestamente milagrosos y sobrenaturales son colocados de nuevo en el plano natural. No hay tal milagro, solo una tecnología mas avanzada. No hay tal abismo entre naturaleza humana y divina, solo unos cuantos años de diferencia en evolución y progreso científico. Ni siquiera el milagro es prueba de una superioridad ética, sólo tecnológica; de la misma manera que cualquier invento de nuestros días resultaría milagroso en el seno de comunidades no-tecnológicas.

Uno puede pensar que el hecho de que Jesucristo fuese extraterrestre, o híbrido, no cambia nada respecto a su mensaje. Total, la “carne” puede ser judía, aria, africana…o, porqué no, puede ser marciana o venusiana o madurada al calor de Sirio.

¿Qué más da?

Lo importante es el espíritu, encarnado en la carne, que no es de aquí ni de allí, y que trasciende el espacio-tiempo.

Nuestras redes neuronales enseguida se ponen contentas cuando les hablan de seres extraterrestres de ojos almendrados, cabezas grandes y sin protuberancia nasal.
Pero ésto tampoco tiene nada de extraordinario. Si continúan los proyectos espaciales de la NASA, y se envían misiones tripuladas a marte, a Ganímedes, a…. bueno… y se establecen colonias humanas, se van procreando… ¡ las nuevas generaciones ya serían extraterrestres de pleno derecho! Y con el tiempo sus cuerpos se irían adaptando a las condiciones interestelares de los planetas de destino, con diferentes pesos, estaturas, y proporciones corporales. Tendríamos auténticos aliens, aunque ya, vistos así, conocido su origen, parece que dan menos miedo.

Y, sí, como decía, es cierto; en principio el hecho de ser extraterrestre, no debería cambiar nada el mensaje cristiano…
Pero solo en principio.

Como hemos introducido un principio de desconfianza, ya no podemos leer los evangelios en estado de adoración, cual si sagrada palabra de Dios se tratase. Nos vemos obligados a leerlo con ojo crítico. En realidad no sabemos cuales pudieran ser las verdaderas intenciones de estos personajes.

Bueno, la cuestión es que a mí, en este contexto, no me dio por investigar el mensaje cristiano en sí. Lo dejé aparcado así, como un probable mensaje extraterrestre de dudosas intenciones. Y una de sus principales conclusiones era, por supuesto, la inutilidad de la iglesia católica (junto a otras, claro). Todos los milagros del orbe católico quedaban adecuadamente explicados, muy especialmente las apariciones Marianas, que conllevaban aparejadas una fenomenología muy similar a las apariciones de OVNIS, tal y como venían señalando los investigadores.

Pero si Jesucristo no era Dios, no era el verdadero Dios… y si la Iglesia no era la verdadera iglesia… ¿dónde encontrar la Verdad? ¿Donde encontrar el Bien? ¿Cual nuestra visión en la vida?

Las consabidas dudas existenciales las canalicé a través de una búsqueda independiente, que pretendía realizar libre de la influencia de la tradición, de las autoridades, de terceros en general.

De esto ya comenté en el capítulo sobre anarcognosticismo, y de ahí paso luego a las experiencias psicodélicas de la segunda parte.

Entonces, como decía, la figura del cristo ufológico la viví un poco desde la distancia, sin profundizar en la filosofía cristiana, propiamente dicha.

Son frecuentes, sin embargo, los enfoques espirituales que, considerando el origen extraterrestre, de Jesucristo, profundizan en su mensaje mesiánico y lo elevan a la categoría de Maestro Cósmico, o similar.
Existen comunidades de “contactados” que, supuestamente, tienen contactos con seres extraterrestres; bien sean de tipo telepático, o contactos directos, con naves espaciales incluidas. A través de estos contactos van desarrollando una cosmogonía peculiar, un cristianismo ufológico, o ufoesotérico.
Aunque el desarrollo de estas cosmogonías puede ser variable, normalmente tendremos un “elemento fuerte”, un Maestro, con buenas habilidades comunicativas, don de gentes, magnetismo personal, que se rodea de un grupo de seguidores y desarrollan una actividad espiritual grupal, como cualquier otro grupo sectario, pero girando alrededor de los supuestos contactos extraterrestres del líder y, eventualmente, de agraciados compañeros. El culto a Jesucristo, como maestro cósmico es uno de los elementos centrales, aunque todos los grandes líderes de otras religiones formarían parte de la hermandad galáctica.

Pero, claro, como ocurre con cualquier otro grupo, más o menos ortodoxo, a Jesucristo, o Buda, o Krishna, nadie les ha conocido directamente, ni en formato galáctico ni tradicional. Por lo cual, el culto real, es hacia los líderes actuales del grupo, que son quienes, realmente, son elevados a la categoría de Maestros. Y su literatura elevada a la categoría de lengua sagrada, junto con los textos sagrados clásicos.

El culto a los Maestros, o a los textos sagrados, o, en general, a Maestros que interpretan textos sagrados… se basa en una dependencia sumisa, de mayor o menor grado, por la que se da por Verdadero y Bueno todo aquello que es señalado por éstos. La dependencia, desde luego, no se establece gratuitamente. O bien se trata de creencias inculcadas desde la infancia, (cuando parece que, genéticamente, estamos preparados para ello)… O bien se establece a través de un proceso de “conversión” posterior, abandonando las creencias previas.
En éste ultimo caso, alguna cualidad peculiar deberá portar el maestro, o su sistema cosmogónico, para provocar en su caso la citada conversión. La adolescencia, a este respecto, también parece una época genéticamente adecuada, para proceder al cambio de paradigmas.

En mi caso, como comentaba, también sufrí la influencia de ciertos “maestros”, que en cierta manera me convencieron con sus hipótesis ufológicas. ¿La diferencia? Hummm! Quizá sea sólo cuestión de grado. Grado de dependencia, de credibilidad, de sacralidad…
Habrá que volver sobre este tema en otro momento.

Hay otro enfoque ufológico paralelo que desarrolla la hipótesis de que los extraterrestres extraerían de nuestros cerebros algún tipo de energía sutil que les serviría de alimento. Los diversos “maestros” serían, así, contactados controlados por estas inteligencias extraterrestres para conducir los “rebaños” humanos a situaciones peculiares donde se les pudiera extraer fácilmente la citada energía. (Se trataría principalmente de colocar a la peña en niveles peculiares de conciencia y agrupados en lugares concretos) Las religiones serían, pues, uno de los diferentes medios creados por extraterrestres para sus propósitos.

David Icke y Salvador Freixedo, entre otros por ejemplo, trabajan sobre estas hipótesis. Hay que cogerlo con pinzas, ya que estos investigadores siempre terminan sorprendiéndonos con una “verdadera verdad” que se esconde detrás de toda esta cosmogonía conspiranófila.

Salvador Freixedo, ex-sacerdote y ex-jesuita, (¿ex?) después de ponernos en guardia contra todo tipo de maestros y líderes espirituales y de todo tipo de aparición y experiencia mística, termina concluyendo que, ante tal confusión… quizá lo más adecuado para la juventud… sea… ¡volver al redil del catolicismo! Uno de sus más relevantes libros “Defendámonos de los Dioses” ya venía subtitulado “hacia una nueva teología”, algo se hacía entrever, aunque no pensaba que sería para tanto.

Icke, mas discreto, defiende la hipótesis de que Jesucristo quizá no haya existido nunca. Pero a lo largo de toda su obra también se desprende la idea de que en algún lugar se encuentra la Verdadera Verdad. Bueno, todavía es relativamente joven, ya veremos que sorpresas nos reserva con los años. En una historia mundial donde todos y cada uno de los líderes políticos y espirituales del mundo se presentan como miembros de la hermandad babilónico-reptiliana, David Icke corre el riesgo de permanecer como único

representante y divulgador de la verdadera verdad, lo cual, a pesar de su admirable labor puede despertar cierto escepticismo. Bueno, ahora que recuerdo, suele citar a Gandhi, con cierto agrado. Lo cual me sorprende bastante, pero en fin… lo dejamos así por hoy.

No voy a relacionar aquí una extensa biografía. Solo algunos nombres de autores con los que pase mis buenos ratos y que, posiblemente estén más pasados de moda que yo. Algunas hipótesis desarrolladas se demostraron falsas, cuando no fueron sus autores acusados de auténticos farsantes. Bueno, puede ser, pero tampoco los batallones escépticos me resultan muy fiables. Parecen guiados por cierto fervor religioso que les impide aceptar la hipótesis extraterrestre, aún en el supuesto de que no esté demostrada, con un mínimo de seriedad. En cualquier caso, en la wikipedia hay abundante material escéptico sobre estos temas.

Ya he citado a Paul Misraki. Otro de los primeros que estudié fue a Charles Berlitz, con su Atlántida y su triángulo de las Bermudas. Regalo de la Caja de Ahorros.

De Juan Jose Benitez, me impresionó su trabajo sobre las piedras de Ica. Su obra cumbre, Caballo de Troya, no he podido con ella, ni siquiera como novela.

Jacques Bergier. Me impresionó sus “Extraterrestres en la Historia” y “El Planeta de las Posibilidades Imposibles”. (Quizá le dedique un capítulo monográfico.)

Antonio Rivera, Peter Kolosimo, Andreas Faber Kaiser, Jacques Vallée…
Erich Von Daniken, Brisley le Poer Trench…

No los cito como recomendación ni porque piense que sean los mejores. Simplemente son los autores con los que tropecé, sin quitar nada a los demás.

Algunos cuantos están en la biblioteca del blog…

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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4 respuestas a Cristianismo Ufologico

  1. Hola Isar, hace mucho que no estábamos en contacto, he estado alejada en dos ocasiones, pero ya ando de nuevo por aquí.

    Me encantó tu post, dices lo que yo pienso y no me atrevo a decir, salvo en uno o dos pequeños detalles, estoy muy de acuerdo contigo, tanto que, con tu permiso, voy a rebloguear tu post.

    Un saludo y un abrazo navideño

    • Isar dijo:

      Hola Silvia,

      Aquí sigo, cuando el estrés cotidiano me lo permite…
      También a mí me da un poco de miedo contar lo que cuento, por eso me refugio en el pseudonimato, no sea que me vengan un par de mibs a hacerme una visita 🙂

      Salud y abrazos

  2. Reblogueó esto en HISTORIA, CIENCIA, AZTECAS, MITO, CALENDARIO, ANTROPOLOGÍAy comentado:
    Lo que pienso y no me he atrevido a escribir. Este post podría molestar a algunos lectores, pero tomen en cuenta que soy creyente en Jesucristo, pero no profeso ninguna religión y además soy escéptica (observo sin afirmar), no es fácil convencerme, aunque no imposible si me dan razones suficientes para aceptar algo.
    He leído a casi todos los autores mencionados aquí y algunos otros sobre el tema de los extraterrestres en la antigüedad y estoy convencida de que si esto no es verdad, anda muy cerca, yo la he estado buscando desde hace mucho y creo que los extraterrestres han intervenido en nuestra historia y quizá hasta en nuestra existencia.

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