La Biblia

Después del rodeo por mi educación cristiana y las influencias cosmoufológicas vuelvo a retomar el hilo del cristianismo gnóstico.

Comentaba, en capítulo previo que, después de las psicodélicas experiencias con LSD y Mescalina, me encierro en casa, y comienzo una nueva etapa, con una nueva “clave vital vibratoria”.

Uno de los elementos claves de aquella época es la Biblia, cuya lectura parece inducir en mí nuevas energías, nuevas vibraciones…
La razón por la cual ocurre esto, como decía, no es nada evidente y, en cualquier caso, trasciende al contenido puramente intelectual y lingüístico del libro, (que por otra parte, describe una inmensa cantidad de disparates y sinsentidos de dudosa calidad moral.)

En cualquier caso, esta nueva influencia magnética va unida a unos textos, racionalmente inteligibles, que van a abrirse paso a través de mi sistema cognoscitivo, ensamblándose con mi educación cristiana, la influencia ufológica, el Yoga, el anarcognosticismo y, finalmente, la reciente filosofía mágica emanada al calor de la mescalina.

Estoy empeñado en mantener un cierto orden biográfico, y me coloca ante el esfuercito extra de separar las interpretaciones y pensamientos de aquella época con las actuales. Tarea que no va a resultar fácil
pero, en cualquier caso, voy a intentar extraer los textos bíblicos que más influencia me dejaron, racional y cosmogónicamente hablando.

Una de las primeras “revelaciones” que tuve, por ejemplo, fue relacionada con la leyenda de Adán y Eva. Cuando digo “revelaciones” o “inspiraciones” quiero decir que, en el momento de leerlo, mi conciencia sufre un cambio vibratorio peculiar. Como si hubiese descubierto algo importante, o como si estuviese en contacto con mi vocación más íntima. Lo de “vibración” es una forma técnica de señalar diferentes estados o niveles mentales para los que, quizá, no exista vocabulario adecuado. En principio, la expresión “cambio de nivel vibratorio” la dejo así de ambigua. No quiere decir necesariamente que sea algo bueno o malo, dejémoslo como inusual; habrá que fijarse en el contexto….

Con el tema de Adán y Eva, aparte de la interpretación particular, la revelación consistía, primero, en el carácter alegórico, metafórico, de la historia, encerrando una sabiduría oculta. Vamos, que no se trata de entenderla como una narración histórica. (O quizá sí, dependiendo de las necesidades cognoscitivas de cada cual.) Y es una revelación que podía hacerse extensiva a toda la Biblia en general.
Desde luego, se entiende a título personal, pues el carácter alegórico de las historias bíblicas ya era asumido por numerosas corrientes más o menos esotéricas, incluso las ufológicas, con las que, ya había tenido contacto, solo que no habría reparado en ello(¿¿??)

Así que, bueno, no sé si me explico. La “revelación” consiste en un cambio de la vibración mental que va asociada a un texto, a una representación lingüística, (la historia de Adán, en este caso). El texto no tiene porqué ser nuevo. Ni siquiera su interpretación. Digamos, por ejemplo, que se le reconoce un valor “sagrado”. Que se le saca de la memoria ordinaria para archivarlo en la memoria sagrada… como la pieza de un puzzle, para la cual acabamos de encontrar su sitio en la composición principal.
Bien, hasta aquí vale, más o menos, con el concepto de “revelación”, en general, y la manera de atacar las lecturas bíblicas.

Acerca de Isar

Investigador de todo...
Esta entrada fue publicada en antropologia, educación, filosofia, gnostico, jnana, memorias, mitologia, religion, yoga y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a La Biblia

  1. Hola, me gusta lo del cambio de vibración mental, y yo también estoy armando mi propio puzzle. Saludos

    • Isar dijo:

      Hola Silvia, últimamente ando un poco rácano de comentarios y follows 🙂

      Quizá no diga más que una perogrullada tras otra, después de todo, la mente cambia de nivel vibratorio a cada cosa que hace 😀

      Pero, bueno, de algún modo hay que expresarse…

      Suerte con el puzzle.

      • Jajaja, igualmente Isar, se necesita mucha suerte para armar el puzzle de cada quién.

        Muy cierto que lamente cambia de nivel vibratorio a cada cosa que hace o piensa, acabo de rebloguear un post que habla al respecto desde el punto de vista científico.

        Saludos

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