Carl Louis Grashoff (V, la ciencia oculta)

La Ciencia y la Ciencia Oculta. Sujeto y Objeto de Conocimiento en la C.O. Síntesis de Religión y Ciencia. Los nuevos órganos de percepción. Tecnología oculta para desarrollar la “clarividencia”. Autoconciencia despierta y semidormida. La línea crítica entre los procesos conscientes y los inconscientes. Los peligros del camino ocultista: transformación del sujeto cognosciente.
Los mundos invisibles. Minerales, vegetales, animales, humanos. El continuum evolutivo: Ángeles y Arcángeles. Reencarnación y Karma.

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Ahora sí que sí, que me tocaría meterme con la literatura de Heindel.

A ver cómo me las apaño para un resumencico que sea relevante. Más adelante intentaré otra saga temática.

Ciencia Oculta

La cosmogonía de Heindel es, esencialmente, eso: una cosmogonía. Una Ciencia. Una Ciencia Oculta, pero Ciencia al fin y al cabo. Con ésto no quiero decir que sean correctos sus postulados, por supuesto. Como tampoco los tratados de ciencia oficial que yerran a menudo y necesitan ser revisados.


No es un invento nuevo. Como veíamos en capítulos anteriores se da una tendencia, desde finales del S. XIX, a dar apariencia científica a las cuestiones místicas, mágicas y espirituales. Es también un rasgo característico de la RosaCruz contemporánea: aunar cabeza y corazón, religión y ciencia. Hasta qué punto lo consigue, es un tema discutible, pero al menos se intenta entrelazar la cuestión religiosa con la terminología y estilo científicos.

La Ciencia Oculta, como decía, toma impulso, por esas fechas, de la mano de Blavatski y la Sociedad Teosófica, y despues Rudolf Steiner y Max Heindel (entre otros, por supuesto, como ya citamos en postis previos).
Blavatski, y la Sociedad Teosófica aparecen en una época en la que estaba muy de moda el tema espiritista, los fenómenos mediúmnicos y tal. De modo que la ocasión se prestaba para intentar dar una “explicación” al estilo científico-racional de estos fenómenos. Pero, al mismo tiempo guardando ciertas distancias del fakirismo y/o exhibicionismo y alegando la “evolución espiritual” como meta primordial.

Cada uno a su estilo, Steiner más arrimado a la filosofía, Heindel más arrimado a las matemáticas, plantean sus tratados de Ciencia Oculta en lenguaje científico (y no sin controversia, como comentamos en el capítulo dedicado a estos autores)

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Objeto de estudio en Ocultismo 😉

Sujeto y objeto de conocimiento

Al igual que la Ciencia convencional, el ocultismo establece, de entrada, una neta diferencia entre el observador (investigador) y lo observado: el mundo, el objeto del conocimiento. El “mundo” sería un ecosistema espacio-temporal, que se va proyectando sobre subsistemas de variables, funciones, leyes etc, independientemente del tipo de instrumentos, o sentidos, necesarios para su observación y medición.

Instrumentos de medida en la Ciencia Oculta

Una característica de la Ciencia Oculta es que para analizar el “mundo exterior” se utilizan unas “instrumentos de medición” peculiares: se trata de que el investigador desarrolle cierto grado de “clarividencia”, nuevos órganos de percepción, o nuevos sentidos. Lo cual nos remite al campo puramente subjetivo del investigador, o de la comunidad de investigadores ocultistas (que, presumiblemente, deberían acceder a los mismos contenidos).

Ello no quita para que, si un investigador ocultista descubre un dato o una ley, mediante sus recursos subjetivos, proyecte después  sus resultados sobre el plano objetivo, al alcance de la metodología convencional. Por ejemplo, si un ocultista puede leer en la memoria de la naturaleza (procedimiento subjetivo y no comprobable por el profano) entonces podría ayudarme a descubrir donde se me perdió el móvil la semana pasada (hecho objetivo y comprobable). Con lo cual, y repitiendo el procedimiento en diferentes contextos, inferimos que el citado ocultista puede ser una herramienta de investigación más o menos fiable para obtener resultados prácticos en el mundo objetivo.

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Corrientes del cuerpo de deseos:en el hombre ordinario, en el clarividente voluntario y el involuntario

Lamentablemente, se echan de menos semejantes transferencias desde el campo subjetivo de los investigadores ocultistas hacia el objetivo-convencional.   Los ocultistas no parecen dispuestos a ofrecerse como herramientas de percepción del mundo oculto al servicio de la mentalidad tradicional. Al contrario, ponen su énfasis en conducir a los portadores de mente racional y analitica hacia el desarrollo de sus facultades de percepción subjetivas. Y alegan problemas éticos que les impiden poner sus herramientas de percepción al servicio del interés técnico-científico y práctico. Estas herramientas estarían destinadas única y exclusivamente al elevado objetivo de la “evolución espiritual”.
Y es en este punto que el carácter científico de la Ciencia Oculta queda en entredicho. No porque sean falsos sus postulados sino por la imposidad de falsabilizarlos y debido a su negativa a someter sus leyes e hipótesis a la verificación objetiva de los procedimientos oficiales. O mejor dicho de otro modo, las demostraciones son sólo relevantes para quien ya dispone de los citados órganos de percepción desarrollados.

¿Nos toman el pelo?

La verdad es que, cuando un ocultista se aventura a poner sobre la mesa del mundo objetivo alguna hipótesis contrastable, en forma de profecías por ejemplo, la citada hipótesis se demuestra incorrecta.
Bueno, es cierto que estoy hablando un poco a la ligera. Quizá haya demostraciones verificadas, no sé, pero me temo que se producen en un contexto un tanto escurridizo, y las menos de las veces. La mayoría de aseveraciones ocultistas se refieren a cuestiones no comprobables, como la reencarnación o el método de evolución, la existencia de Dios, los arcángeles, o acontecimientos supuestamente acaecidos en la tierra hace millones de años.

Quizá sea que los auténticos ocultistas guardan fielmente estos preceptos de mantenerse al margen de las frívolas demostraciones tomasianas (sí, Tomas, el discípulo que necesita comprobar la realidad espiritual con medios prácticos 😀 . )

Y, quizá, los numerosos errores y despropósitos que emergen desde las filas ocultistas tengan su origen en simples aficionados que, por ironías kármikas, llegan a ocupar cargos de relevancia en las sociedades ocultistas públicas.

pero el resultado final es, como decía, la ausencia de demostraciones prácticas de Ciencia Oculta.

Los tratados de Ciencia Oculta

Como decía, desde finales del S.XIX, son numerosos los autores que desarrollan sus particulares tratados de Ciencia Oculta. Un Ocultismo que puede ser entendido por partida doble: por un lado el objeto de estudio es un mundo, o una parte del mundo que permanecía oculto. Por otro lado, las propias escuelas ocultistas, en ocasiones optan por permanecer ocultas ellas mismas; o por mantener ocultas parte de sus enseñanzas. En cualquier caso, estos tratados van a contener dos partes principales:

1.-  las técnicas para desarrollar los sentidos ocultos, las nuevas herramientas de percepción

2.- la “cosmogonía” propiamente dicha, o sea, literatura descriptiva, dentro de lo posible, de los aspectos ocultos del mundo, adoptando un estilo científico, con leyes, variables y conceptos, entrelazados según una base lógico-racional. Estas descripciones son hechas por Iniciados que, habiendo desarrollado sus órganos de percepción oculta, han explorado los mundos invisibles y, amablemente, lo traducen a lenguaje convencional.

Tecnología Oculta

En cuanto al desarrollo, o despertar, de los sentidos ocultos, normalmente se trata de “ejercicios” de concentración y/o meditación, y de abstracción de los objetos sensibles. A veces, según los enfoques, aliñados con ejercicios respiratorios y sondeo de los estadios previos al sueño y al despertar. Se promueve el desarrollo de la “voluntad”, el dominio de pequeños vicios y placeres, alimenticios y sexuales principalmente, control del pensamiento, etc.

Nótese que muchos de estos ejercicios, de un modo o de otro, de una forma más o menos velada, vienen señalados por las religiones clásicas: renuncia a los placeres, ecuanimidad, voluntad “pensamiento positivo”, etc.

Despertar de la conciencia

Yo diría que son ejercicios que ponen el dedo en el, llamémosle, “despertar” de la conciencia. Y es que la conciencia, durante nuestro estado de vigilia, oscila entre diferentes niveles de autoconciencia real y semiinconsciencia. Digamos que, en determinados momentos, somos plenamente conscientes de que existimos. Pero, en otros momentos vivimos semidespiertos, o semidormidos, como poseídos por el remolino cotidiano de pensamientos emotivos, deseos, miedos, rabias, etc. dirigidos por automatismos, viviendo como dirigidos por nuestro, llamémosle, “piloto automático”.

Los ejercicios propuestos para el desarrollo de la percepción oculta colocan la conciencia en un estado “despierto”, o, al menos, algo más despierto que en el devenir cotidiano.

Respirando

Pongamos, por ejemplo, los ejercicios respiratorios: La respiración tiene dos modos de funcionamiento: consciente e inconsciente. Podemos respirar conscientemente dirigiendo nuestra atención hacia el proceso de inspiración-expiración. O tambien podemos respirar inconscientemente, dedicando nuestra atención a cualquier otra tarea, o dejándonos engullir por la vorágine cotidiana de pensamientos y emociones. La respiración es una función muy peculiar. A diferencia de otras funciones corporales, la respiración puede ser regulada a voluntad. Nada similar ocurre con el sistema digestivo, o circulatorio… Cuando regulamos conscientemente la respiración somos conscientes de que existimos. Hasta que nuestras cotidianas preocupaciones nos asaltan, desviando nuestra atención de la respiración y de nuestra propia autoconciencia.

Cuadros monografía

Ojo, que no lo planteo como una recomendación. Como he señalado antes, y vengo señalando en otros capítulos anteriores, los ejercicios respiratorios, en determinadas circunstancias no muy aclaradas, parece que puedan provocar trastornos psíquicos. O al menos abrir la puerta a energías que terminan escapando a nuestro control. No está claro, cual sea la “variable” clave que pueda desencadenar el trastorno. Pero pensemos que estamos trabajando, y estimulando, una zona intermedia, fronteriza, entre lo consciente y lo inconsciente.

Templanza

Algo parecido ocurre cuando hacemos un esfuerzo para controlar nuestros apetitos, alimenticios, sexuales, adicciones diversas, o del tipo que sean. El control se ejerce desde la “conciencia despierta”. Cuando nos sobreponemos a un vicio, o a un ” deseo inferior” lo hacemos con la plena autoconciencia de que existimos. Si bien es cierto que, una vez vencido y sublimado el deseo, nuestra autoconciencia despierta se ve atacada por la retaguardia, por otro tipo de pensamientos, de un modo cada vez mas sutil e imperceptible.

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tentación

Concentración

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Y esa misma cualidad de la conciencia despierta es la que se desarrolla con los ejercicios de concentración, visualización y tal.  Estos ejercicios, con sus diversas variantes, consisten en visualizar internamente la imagen de algún objeto, o alguna forma, cuidando de que sea nuestra propia voluntad, nuestra propia conciencia despierta, quien la mantiene viva ante nuestro “ojo mental”.  Cuando nos ponemos a ello descubrimos que un sin fin de imágenes-pensamiento tratan de arrebatar nuestra atención-despierta, y devolvernos al estado de semiconsciencia, sufriendo pasivamente los “videoclips” que parecen provenir,  sin permiso, de otra zona de nuestro sistema neuronal. Vamos, que, de nuevo, nos situamos en esta peculiar zona intermedia entre lo consciente y lo inconsciente.

Conócete a tí mismo

La cuestión es que, como decíamos, la Ciencia Oculta trata de emular el método científico, y, especialmente, definir un “objeto de estudio”, en principio separado del sujeto investigador. Pero, en la medida en que el investigador se embarca en esta senda de desarrollo de sus sentidos de percepción ocultos, acaba transformándose a sí mismo. Acaba investigándose a sí mismo. Con lo cual, la frontera entre el mundo-investigado y el sujeto-que-investiga se vuelve menos nítida.

Y, claro,  todo queda subjetivamente encerrado en la subjetividad subjetiva del investigador 😉

Ya hemos comentado que a muchos investigadores se les iba la olla con estas prácticas.  Primeramente se acusó a las derivadas del kundalini-yoga, ejercicios respiratorios y similares procedentes de oriente, introducidos masivamente de la mano de la Sociedad Teosófica. Y fue a cuenta de estos accidentes que comenzaron a levantarse voces contra las prácticas orientales y el consabido lema de “métodos occidentales para occidentales”. Sin embargo es difícil valorar qué es exactamente lo que provoca el daño, o porqué la “respiración” tenga que clasificarse como práctica orientalista.  Con ejercicios respiratorios o no, prácticas orientales o no, drogas alucinógenas o no… nos encontramos jugando con zonas delicadas del psiquismo y, en el mejor de los casos, podemos encontrarnos con resultados inesperados.

Lo que sí que resulta evidente es que, a fin de cuentas, para desarrollar estas herramientas ocultas de percepción, caso de que sea factible, nuestro sistema psíquico debe cambiar completamente. Hoy por hoy no tenemos facultades telepáticas, ni clarividentes. No tenemos ni idea de como pueda ser éso de que podamos ver el futuro, o leer el pasado o conocer nuestras encarnaciones anteriores.
Es evidente que para que tales facultades puedan instalarse en nuestro sistema psíquico, bajo el férreo control de nuestra Voluntad deberíamos sufrir una transformación interna total.
La ciencia convencional no provoca estos problemas: cuando un científico se compra un telescopio, o un microscopio, como herramientas de adquisición de datos, o un teléfono como herramienta de comunicación a distancia, el propio interesado no sufre ninguna transformación esencial: continúa siendo el mismo que era antes de adquirir la herramienta. Y puede utilizarla para aquello en que pensaba cuando la adquirió.

La ciencia oculta, como vemos, es algo más revoltosa. Si comenzamos el proceso de adquisición de las herramientas de percepción, con el noble interés de conocer cualquier subsistema objeto de conocimiento, es posible que, para cuando tengamos las herramientas sensoriales necesarias, hayamos sufrido un cambio tan radical que ya no nos interese nuestro objeto inicial de conocimiento. Quiero decir que, en un principio, quizá pretendíamos desarrollar nuestras herramientas para una mejor comprensión del universo que nos rodea. Quizá nos interesaba investigar si hay vida en Marte, o si realmente Nibiru se acerca fatalmente a la tierra. Quizá queramos obtener noticias de nuestro hijo que no da noticias desde hace diez años, o cuestiones más prácticas como conocer el número que será premiado en la lotería o fisgonear a través de las paredes de nuestros vecinos 🙂  O, porqué no, simplemente el placer de ser un poquito más listos, más evolucionados.

Pero, para cuando termina nuestro proceso de adquisición de facultades clarividentes, y si nuestros huesos no han terminado  en Guantanamo 😉 o en algún psiquiátrico de alta seguridad, para cuando terminamos nuestras adquisiciones clarividentes, decía, para entonces nos encontramos con que nos hemos convertido en personas completamente diferentes, con gustos y disgustos tambien completamente diferentes.

Con lo cual, algo de tramposillo ya tiene el método oculto 😉

Bueno, es cierto que, probablemente, el hilo conductor se mantiene a lo largo de todo el proceso. Nuestro deseo por conocer sobre la vida de los marcianos, o alegrar un poco nuestra cuenta corriente, son diferentes proyecciones, sombras, o variantes de nuestras carencias fundamentales. Cuando decimos que queremos conocer de cerca la civilización marciana, o ganar un premio, en realidad lo que queremos es dar respuesta a nuestra más profunda inquietud interior. Una respuesta que, supuestamente, y si nos portamos bien, y hacemos aplicadamente los deberes, nos ofrecerá el camino de la Ciencia Oculta.

Cosmogonía oculta

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En cuanto a la cosmogonía oculta propiamente dicha, el mundo-objeto se representa inicialmente como formado por otras realidades distintas a la materia química que conocemos. Tendríamos, al menos, interpenetrando al mundo físico: un mundo etérico y un mundo astral (mundo del deseo en la presentación de Heindel). También un mundo del pensamiento.

El homosapiens, por tanto, vendría formado por elementos o energías procedentes, o asimilables con esos mundos ocultos. Así, de la misma forma que dispone de un cuerpo físico, por todos conocido, tendría igualmente un cuerpo etérico, un cuerpo astral o del deseo y un cuerpo mental. Este último, según cuentan, en proceso de gestación. La cuestión es que, como planteábamos antes,  el propio investigador se va convirtiendo en objeto investigado.

Para acercarnos intuitivamente al significado de estos cuerpos o planos de la realidad, se propone comparar al ser humano con animales y plantas. Las plantas dispondrían de cuerpo etérico o vital, los animales de astral, los sapiens de mental…

“Evolución “

Con esto llegamos a un aspecto importante de las ciencias ocultas, y es la idea de la “evolución”. La meditación sobre las diferencias entre minerales, vegetales, animales y humanos no sólo tiene un componente estructural sino también evolutivo. Habría una línea de continuidad evolutiva, siguiendo la cual, en sentido inverso, veríamos que los sapiens en un remoto pasado eran similares a los actuales animales. Remontándonos aún más atrás en el pasado habrían sido similares a vegetales, y siguiendo el hilo, similares a minerales.
No es un punto de vista nuevo, más o menos se corresponde también, en parte, con la evolución darwiniana, pero visto desde el prisma espiritual.

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Todo esto puede valorarse intuitivamente, como veíamos; pero el ocultista que ha desarrollado sus órganos de visión oculta puede verlos en el mundo astral, en la memoria de la naturaleza, el archivo akashiko… Tal sería una de las facultades a desarrollar por el estudiante en ciencias ocultas. Según cuentan, todos los eventos acaecidos en la historia del mundo tienen su reflejo en el astral, de modo que el ocultista entrenado puede penetrar ahí y conocer los estadios pasados de evolución.

La presentación que los ocultistas hacen del camino de evolución del cosmos (y entendido este como un biocosmos, lleno de vida y de seres espirituales con diferentes grados de desarrollo) no es en absoluto sencilla, se divide en grandes periodos entrelazados en espirales.
Pero no lo voy a desarrollar aquí, de momento, aparte de que, en mi opinión, resultan de dudosa utilidad, (aunque los gurus ocultistas insisten en que su estudio al detalle es ciertamente saludable).

Ángeles, arcángeles, querubines y serafines

Baste retener la idea de que, así como intuimos una línea evolutiva mineral-vegetal-animal – humano…. Así mismo intuiríamos a seres más evolucionados que los actuales humanos, llamensé ángeles, arcángeles o querubines. Intuiriamos, igualmente que la ola de vida humana se encuentra en proceso de evolución hacia estados de manifestación más “elevados” y que, claro, no todos vamos a la par sino que unos van más “avanzados” que otros.

Racismo evolutivo

De aquí se derivan algunos enfoques, racistas quizá, de algunos ocultistas, Max Heindel entre ellos, que presuponen un mayor nivel de evolución de unas razas sobre otras.
Si asumimos que hay una linea evolutiva, mineral-vegetal
-animal… Y que, igualmente, dentro del reino animal hay diferentes grados de desarrollo: insectos, reptiles, mamíferos… no debería sorprendernos la hipótesis de que entre el animal mas avanzado y el homosapiens pudiera haber “eslabones perdidos”, formas de vida intermedias entre el sapiens y el chimpancé, por ejemplo.
Y de aquí las hipótesis racistas de que ciertas razas pudieran estar más cercanas al animal que otras, en un continuum evolutivo. Es un tema relevante que habrá que abordar más adelante. De momento señalar lo resbaladizo del asunto. Pues las diferencias entre el humano y el chimpancé pueden medirse y diseccionarse objetivamente. No así las diferencias entre las diferentes razas humanas. Ni siquiera parece posible medir exactamente las diferencias entre los particulares que se encuentran “más evolucionados”

La dirección sobre la cual avanza el proceso evolutivo viene también pincelada por el ocultismo.

Reencarnación y Karma

Hemos comentado algo sobre el “principio de continuidad” que engarza la actual ola de vida humana con las pretéritas manifestaciones en forma de animal o de vegetal. Situándonos en el pasado más reciente, nos encontramos, igualmente, con que este mismo principio de continuidad nos acompaña a lo largo de nuestra vida (o sea, que somos el “mismo” desde que nacemos, niños, adolescentes, jóvenes, adultos…) Pero no acaba ahí la cosa: el elemento de continuidad se mantiene a través de reencarnaciones sucesivas que se remontan hacia el pasado.

Pero, ¿qué es lo que se reencarna? No es el cuerpo físico, desde luego, pero tampoco el etérico ni el astral, que aunque sobreviven durante un tiempo a la muerte física, finalmente se deshacen. Tampoco la memoria se reencarna, al menos la memoria consciente. Más bien sería una suerte de memoria inconsciente, de tendencias, de líneas de fuerza. Digamos que cada encarnación se manifiesta como una continuación necesaria de la anterior, según unas leyes kármikas o de causa-efecto. Se puede especular mucho a este respecto, pero, evidentemente, la intuición de una ley karmiko causal, no prueba que cualquier interpretación sea cierta. Lo típico es decir que cuando sufrimos un mal es porque nosotros mismos se lo hemos provocado a alguien en una encarnación anterior. Podría valer a título de ejemplo introductorio pero poco más. Las interrelaciones de causa-efecto, caso de existir, tendrían que ser un tanto más complicadas. Yo me quedo con la explicación genérica señalada antes: cada encarnación como una continuación, o evolución necesaria de la anterior. Algo así como una continuación del guión biográfico.

Y de la misma forma que la ciencia oculta pretende dar una respuesta a los pasados estados evolutivos, igualmente, pretende dar respuesta a los estadios futuros, el destino evolutivo de la ola de vida humana.

Si somos buenos chicos 😉  y nos esforzamos estudiando la Ciencia Oculta, enderezando hábitos de vida y practicando ejercicios para despertar la pineal y acceder a los mundos superiores, podremos aventajar a nuestros próximos 😉

Vamos, que hay moral, y moraleja en la Ciencia Oculta, al contrario de la ciencia convencional donde un buen científico puede ser una mala persona, sin mayor problema.

Conclusión

Bueno, los tratados de Ciencia Oculta hay que cogerlos con pinzas. Primero porque proponen una serie de ejercicios y hábitos de vida que pueden provocar cambios en el psiquismo. Segundo porque proponen una cosmogonía que no vamos a poder contrastar, al menos hasta que desarrollemos nuestra propia clarividencia subjetiva. Y aun así, comprobamos con frecuencia que los expertos clarividentes no se ponen de acuerdo con sus descripciones. Y cuando se meten en territorios contrastables por la ciencia convencional, sus hipótesis con frecuencia son descartadas como falsas.

Pero, en fin, en cualquier caso, ofrece un campo de investigación sugerente. Supongo que seguiré volviendo sobre estos temas. Y no sé como es que estoy dedicando tanto posti al señor Grashoff, alias Heindel, no pensaba que sería tan importante… Alguna cuenta pendiente tendré con él… pero… es que… ese ladrillo de 500 paginas que conforma el CRC… ¡Cualquiera le hinca el diente ahora! ¡Como para hacerle un comentario crítico capítulo por capítulo!

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Literatura

Concepto Rosacruz del Cosmos, de Max heindel

Haz clic para acceder a mh_conceptorosacruz_esp.pdf

La ciencia Oculta, un Bosquejo, de Rudolf Steiner

https://es.scribd.com/doc/239311788/GA-013-LA-CIENCIA-OCULTA-Un-bosquejo-RUDOLF-STEINER-espanol

Criticas:

http://albadhermes.blogspot.com.es/2011/04/max-heindel-y-el-concepto-rosacruz-del.html

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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