OM

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En la misma línea me encontré, me reencontré más bien, con Siddartha, de Hermann Hesse.

Me recuerdo tumbado bajo un árbol, en la montaña, leyendo que

“EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna.”

La semejanza con el planteamiento Leibnitziano es evidente. Y el efecto quietista que producía en mí también.

¿para qué seguir leyendo? ¿para qué levantarme? ¿para que bajar a la civi y seguir con los estudios, la carrera,la profesión…?

¡ si todo está ya hecho!

¡y perfectamente hecho!

La línea argumental se basa en la naturaleza ilusoria del tiempo. La naturaleza ilusoria que separa, por tanto, la perfección de la imperfección, a través del supuesto camino que conduce de la una a la otra.

Al igual que Leibnitz plantea también un amor a Dios basado en la aceptación amorosa de todo cuanto existe:

“Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; todo necesita únicamente mi afirmación, mi buena voluntad, mi conformidad de amante: entonces es bueno para mí, y nunca podrá perjudicarme”

Pero se intuía algo de engañoso, de peligro, en todo ello. Una percepción racional tan quietista se percibía sospechosa. Así como el “amor al mal”, a lo malo que antes o después se convertirá en bien… una percepción racional que puede ser “racionalmente” correcta, pero que quizá no era el camino a seguir. Faltaba, como decía antes, sincronizar el corazón con el corazón divino. Sintonizar con la corriente astral adecuada. El pensamiento de que “Todo es uno” puede ser correcto a nivel intelectual; pero quizá no corresponda a cualquier etapa de evolución. O quizá deba reservarse a determinados momentos de plácida meditación. Pero en el día a día habría que cambiar el chip, sintonizar con la corriente astral correspondiente y deslizarse en la cotidiana vida.
Es más, quizá el citado mantram “todo es uno” sólo sea cierto en función de quién lo diga, o en qué momento se diga. Al igual que con el citado: “El mundo es perfecto” .
El mundo es uno mismo. Según quién y cuando lo diga será cierto o falso. Cabeza y corazón han de trabajar sincronizadamente, de otro modo nos desviamos…

Un ser liberado, o perfecto, seguirá diciendo que todo es perfecto, y que nosotros, pobres pecadores, algún día seremos budas, y llegará a vernos como si en realidad lo fuésemos ya. Pero si somos nosotros mismos quienes nos decimos que “todo es perfecto” o que “yo soy perfecto”, entonces nos estamos engañando.

Jamas un hombre o un hecho es del todo sansara o del todo nirvana nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchísimas veces. Y si el tiempo no es real, también el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre lo malo y lo bueno, es una ilusión».

El pecador, que lo somos tú y yo, es pecador, pero algún día volverá a ser Brahma, llegará a nirvana será buda…, y ahora fíjate bien: ese «algún» es una ilusión. ¡Es sólo metáfora! El pecador no está en camino hacia el budismo, no se encuentra en un desarrollo, aunque no nos lo podemos imaginar de otra forma. No; en el pecador, ahora y hoy, ya está presente el buda futuro, todo su futuro, en él, en ti, en todo se debe respetar el posible buda escondido. «EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna. Ningún ser humano es capaz de ver en el otro en qué situación se halla dentro de su camino: en el ladrón y en el jugador espera el buda, en el brahmán espera el ladrón». «En la profunda meditación existe la posibilidad de anular el tiempo, de ver toda la vida pasada, presente y futura a la vez, y entonces todo es bueno, perfecto: es brahma. Por ello, lo que existe me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad, la inteligencia o la necedad; .

Hay una contradicción a otro nivel. Dice Siddartha que el mundo es perfecto porque lo imperfecto deviene perfecto, a través del tiempo, ilusorio y tal. Pero aquí se mezclan dos nociones bien diferentes de perfección: de un lado la perfección como un atributo de una parte del mundo: o sea, el mundo considerado como formado de cosas perfectas e imperfectas. Pero, por otro lado, se dice que en mundo es perfecto en sí mismo. Evidentemente no se puede otorgar el mismo atributo al “mundo” en su conjunto, que a una sola parte del mundo. La perfección correspondiente a “las cosas perfectas del mundo” no puede ser la misma que la correspondiente al conjunto de las cosas perfectas del mundo junto con las imperfectas.

El Mundo es… lo que ES.

Pero esencialmente es algo diferente de sus partes o componentes, incluidas las buenas y/o perfectas.

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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