Upanishads (II, Energía atmánica)

El que busca encuentra ,😁

Y tras revolver entre mis libros la encontré: La versión de la Upanishad que, en su día, me inspiró.

Se trata de una edición mexicana, traducida y compilada por Pedro Guirao.

La verdad es que no se parece mucho a otras versiones que he mirado. Viene un tanto resumida, y cambiado el orden de las historias. Quizá sea de agradecer, no sé.

Creo que me toca pasar al comentario y crítica.

Brihadaranyaka Upanishad 

“En verdad, la esposa no es cara al esposo por el amor que ella hace sentir sino por el amor al Atman que en ella reside”

La otra versión dice:

Ciertamente una esposa no es amada por su marido, sólo cuando se ama al Ser la esposa es verdaderamente amada.”


A
continuación se repite la misma estructura para el esposo, los hijos, las riquezas.... 

Estos textos sugieren que el concepto de Atman no se refiere a un punto que, literalmente, se encuentre en el interior, ni que debamos cerrar los ojos y taparnos los oídos para sintonizarlo. Se deriva más bien que cada objeto de percepción tiene su Atman asociado. Lo importante, pues, sería “ver” este Atman en cada evento perceptivo. Tiene su importancia el detalle, ya que no nos invita a retraernos del mundo fenoménico, sino, más bien, a una transmutación del evento perceptivo, o de su centro de gravedad, como si un nuevo Sol, con una nueva luz iluminase el universo fenoménico. Pero sin dejar de entender que una rosa es una rosa, una estrella una estrella, un paseo un paseo, una ecuación diferencial una ecuación diferencial…

De la misma forma que hablamos de una transmutación de los eventos perceptivos, podríamos hablar de una transmutación del deseo, de las fuerzas astrales. El amor al evento fenoménico se transmuta en amor al Atman que reside en el corazón de cada evento.

en verdad lo que importa es ver el Atman, oir el Atman, meditar acerca del Atman…es lo que nos hace conocer todas las cosas

También podríamos decir: permanecer en el Atman, mientras se ve y se oye… o elevar la visión, el oído, etc. al nivel vibratorio atmánico.

“Brahma abandona a Aquel que se figura que el Atman esta en algún lugar distinto del mismo Atman
después de la muerte no hay conciencia individual: he aquí la verdad.

Entonces replicó Maitreyi:

– lo que dices me desconsuela ¿es que no tenemos conciencia después de morir?

Respondió Yagnavalka:

– En verdad no digo nada que pueda desalentarte ni desconcertarte. El Atman no se pierde ni se destruye pues es imperecedero.

Hay otra traducción que obvia esta importante cuestión del destino posmortem. Reza así:

“este gran Ser, infinito, ilimitado, no consiste en nada más que puro conocimiento; surge de estos elementos y se funde de nuevo con ellos. Cuando él desaparece, desaparece con él todo el conocimiento; así lo digo, oh Maitreyi.”

 Entonces Maitreyi exclamó “Señor, estoy confundida por lo que acabas de decir. ¿Por qué dices que cuando el Ser se va, ya no hay más conocimiento?” Pero Yagñavalkya replicó: “Oh Maitreyi, no digo nada que pueda confundir. En verdad, oh amada, el Ser es imperecedero, pues su naturaleza es indescriptible.”

Parecieran dos párrafos diferentes, pero son traducciones del mismo. Quizá al segundo traductor no le entusiasmaba la idea de la pérdida de conciencia individual tras la muerte 😀 😀

Donde el primero ve “el hombre muere” el segundo dice que “el Ser se va“. Donde el primero ve “conciencia individual” el segundo ve “conocimiento“.

Curioso.

  Y aunque te digan que no ve, ten por seguro que ve, aún no viendo, pues el vidente y la visión no puede separarse en él. Pero por otro lado, cuando todo se convierte en Atman no existe ningún segundo ser distinto de él y que por él pueda ser visto.

De la misma manera, el pensador y el pensamiento no se separan en él, pero por otra parte, cuando todo se convierte en Atman no existe ninguna cosa distinta del Atman y que por el Atman pueda ser vista o pensada.

  Cuando hay dos seres diferentes el uno puede ver al otro, el uno puede sentir al otro, el uno puede pensar al otro, el uno puede conocer al otro..

  Pero cuando el hombre se ha convertido todo entero en Atman  ¿como podrá ver y que podrá ver? ¿Como sentirá y que sentirá y que podrá sentir? ¿Como pensara y que podrá pensar??

Atman se manifiesta como una chispa de la conciencia universal, conciencia del Uno. Por tanto, en la conciencia humana, su centro de gravedad no se inclina ni hacia el sujeto ni hacia el objeto, sino que los armoniza o integra.

***

– Quieres explicarme la naturaleza del Atman manifestado y sin velo?

Y contestó Yagnavalka:

– El Atman manifestado y sin velo es tu Atman, que es interior a todo. Es aquello que en ti se liberta  del hombre, de la vejez y la muerte.

Tu Atman es interior a todo. Jamás podrás ver a Aquel que ve mediante tu vista, ni oir a Aquel que oye mediante tu oído, ni pensar a Aquel que piensa con tu pensamiento, ni conocer a Aquel que conoce mediante tu inteligencia. Ese ser oculto es tu Atman, el cual es interior a todo. Fuera de el solo hay sufrimiento y engaño.

Nadie le puede ver, pero él ve. Nadie le puede oír pero él oye. Nadie le puede pensar pero él piensa. Nadie le puede conocer pero él conoce. Solamente él ve, oye piensa y conoce. Ése es tu Atman, el oyente interior Inmortal. Fuera de él solo hay sufrimiento y engaño.

Estos últimos párrafos, sin embargo, apuntan hacia una identificación de Atman con el sujeto: Aquel que ve, que oye, que piensa, etc. “Nadie le puede ver, pero él ve.” O sea, es sujeto, pero no objeto. Se contradice, parece, con lo expuesto párrafos más arriba: “el vidente y la visión no pueden separarse en él”. O también: el pensador y el pensamiento no se separan en él”

¿Con qué meditación nos quedamos? ¿Meditamos sobre el sujeto interior? ¿o sobre la fusión sujeto-objeto? ¿o quizá la primera nos lleva a la segunda?

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Solo se le puede designar por la negación NO,  puesto que carece de toda determinación. 

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El conocimiento de este Atman libra a los sabios del anhelo de sobrevivir en los hijos, de la ambición por las riquezas y del deseo por cualquier felicidad futura. Lo abandonan todo para convertirse en errantes pordioseros. Pues desear hijos, riquezas y prosperidad constituye deseo.

Bien, aquí comenzamos con la cuestión del deseo. Pero, ¿no se desea también el conocimiento del Atman? Pues algún impulso nos impulsa a buscar el Atman, a leer los Upanishad, a escuchar a los Rishis… Si tal impulso no es deseo… se  le parece mucho.

Entonces tendríamos impulsos puros e impuros, y estos últimos serían los llamados deseos. Claro que también podriamos hablar de deseos puros e impuros. Deseo puro sería el que manifiesta a Atman. Impuros todos los demás, en sus diversas variantes.

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– Dime Yagnavalkya, cuando el hombre muere […] ¿adonde va a parar?

– Dame la mano, amigo, que este conocimiento se ha hecho tan sólo para nosotros dos. Nada de lo que diga debes comunicar a nadie.

Aquí vuelve el tema del posmortem. Resulta significativo el comentario de mantenerlo en secreto. En otro Upanishad hay un planteamiento parecido. Difícil de explicar, difícil de comprender…

[…]

“Por medio de actos puros el hombre se hace puro, por medio de actos impuros se hace impuro.

Tal cual obra tal cual se conduce, tal cual se transforma. Obrando bien se hace bueno. Obrando mal se hace malo.  Se hace puro mediante actos puros e impuro mediante impuros. Dícese también que la esencia del hombre está constituida por el deseo. Tal es su deseo tal es su voluntad; tal es su voluntad tal es el acto que realiza.. y tal es el acto que realiza, tales son los frutos que recoge luego.”

Bien, confirma un poco lo que comentaba antes. Dice que hay actos puros e impuros. Pero también que el acto depende de la voluntad, y ésta a su vez del deseo. Ergo, por lo tanto, hay deseos que desencadenan actos puros y deseos que desencadenan actos impuros. De ahí a decir que hay deseos puros e impuros no queda mucho. Pero, ¿cuál es el papel de la voluntad?

He aquí la verdad secreta: el acto conduce al hombre a su propio fin, y cuando ha obtenido el fruto de cada uno de los deseos que ha experimentado en la tierra abandona los mundos que ha merecido según sus actos para volver nuevamente a éste. Tal es el destino de los hombres que experimentan deseos todavía. En cuanto a los que se han liberado del yugo del deseo, aquéllos cuyo único deseo es el Atman, se libran de este suplicio de las múltiples encarnaciones, pues los soplos vitales no les empujan después de la muerte. Cuando todos los deseos del Corazón están destruidos, entonces el mortal se hace inmortal.

Aquí le pillamos infraganti con la contradicción. “…los que se han liberado del yugo del deseo, aquéllos cuyo único deseo es el Atman…” o sea, que sí que hay un tipo de deseo que nos acerca a Atman.

Entonces, el deseo condiciona el acto. Y el acto condiciona la realización del ser humano. Condiciona los frutos futuros a recoger. El ser humano se hace a sí mismo a través de los actos. (De ahí la ética, o las éticas, sobre lo que deba hacerse o lo que no.)

Cuando ha obtenido el fruto de cada uno de los deseos que ha experimentado en la tierra abandona los mundos que ha merecido según sus actos para volver nuevamente este.
Un párrafo que quedaría un tanto nebuloso si no tuviésemos a mano la concepción heindelana del estado posmortem: tras la muerte nos allegamos a “otros mundos” en función de la calidad de nuestros deseos y después volvemos a renacer. Cuando todos los deseos desaparecen (al menos todos menos el deseo de Atman) el ciclo de reencarnaciones termina. Se vuelve inmortal, o al menos pasa a otro estatus vital.

Este último aspecto (el de la liberación de la rueda de reencarnaciones) no aparece en Max Heindel. Al menos no recuerdo que quedase muy explícito.

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En el principio estaba el Yo sólo en forma de una personificación (purusha). Mirando a su alrededor nada vio, sino a sí mismo. Él dijo primero: Ésto es Yo, por éso él fue Yo de nombre.

El temía, y ésto es, alguno que está solo teme. Y pensó: como no hay nada más que yo, ¿porque debo temer? Entonces su miedo pasaba. ¿Porqué iba a tener miedo? Verdaderamente el miedo se levanta cuando hay más de Uno.

Desea a otro ser. Era grande como un hombre y una mujer juntos. Hizo partir su Yo en dos y entonces se levantó, marido y mujer.

Esta alegoría de la creación me sugiere el asunto de la matemática gnóstica. Pongámoslo así :

“En el principio estaba el Uno sólo. Mirando a su alrededor nada vio sino a sí mismo. Y dijo ” ésto es yo”. O también : “yo soy el que soy” 😉

Después dijo “no es bueno que el Yo-Uno este sólo”. Y entonces partió su Yo en dos. Hombre y Mujer, Masculino y Femenino, padre y madre, espíritu y materia.

Este Yo es el camino de todas las cosas y mediante él, uno lo conoce todo. Y como por las pisadas se puede encontrar lo perdido así el que conoce encuentra gloria y premio. Está cercano a nosotros, este Yo nos es más querido que un hijo, más preciado que las riquezas, más caro que cualquier cosa. […] El que adora al Yo sólo y amado nunca perderá el significado de su querer.

En el principio todo era Brahama, y aquel Brahma se conocía a sí mismo diciendo: “Yo soy Brahama”….. quien comprende que él es Brahama recibe todo y ni el Deva puede impedirlo, pues El es su Yo en ellos”

Antes de terminar con este Upanishad un texto que llamó la atención:

“El que comprende que El es Brahma recibe todo y ni el Deva puede impedirlo pues El es su Yo en ellos.
Ahora, si un hombre adora a otra deidad pensando que la deidad es una y Él otra no sabe. Es como bestia para los Devas. Pues como muchos animales alimentan a un hombre, así alimenta cada hombre a los Devas. Si un solo animal es sacado no es agradable; cuánto más si son muchos sacados. Por eso no es agradable a los Devas que los hombres debieran saber esto.

Bueno, éste ya es otro tema, y quizá no sea carne de intuición evidente. De hecho si no hubiésemos leído a Salvador Freixedo o a David Icke sería difícil de darle un significado. Los Devas, Dioses que se alimentan de hombres, así como los hombres se alimentan de bestias.

Curioso!

Los dioses como entidades psíquicas que se alimentan de cierto tipo de energía psíquica humana. ¿qué tipo de energía? Pues aquella que se genera en el proceso de adoración de un ente-objeto. Cuando  situamos la divinidad fuera del Yo-soy. Unos Dioses conscientes de sí mismos, conscientes, es de suponer, de la amenaza que supone que los terrícolas aprendan a pronunciar el correcto nombre de Brahama. Y es de suponer, igualmente, que sean capaces de desarrollar estrategias conducentes a evitarlo.

Quizá sean generadores, o vivificadores de formas de conciencia humana, al servicio de Maya.

La otra traducción es similar salvo el final que pone:

“Por consiguiente, a los Devas les disgusta que los hombres cometan estas acciones. “

Y en la primera:

“Por eso no es agradable a los Devas que los hombres debieran saber esto.”

Lo cual le cambia todo el sentido.


Literatura:
https://app.box.com/s/t1c3nj41z5ltjc634mxm2s1x9v8kumy4

https://app.box.com/s/vz3y1tcltw6pbeo5qu003o3gva7tyq9n

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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