Upanishads (IV, reencarnación, Inmortalidad y liberación)

 Concepto de Inmortalidad. Inmortalidad por Unión con Brahama. Inmortalidad por reencarnación. El Hilo de la Continuidad. Estados posmortem según Heindel. La Idea de la propia Identidad. Continuidad en el posmortem. Discontinuidad por Nacimiento. Los dos tipos de Inmortalidad. 

Katha Upanishad II

Continuando con las explicaciones que Yama, la muerte, da a Nachiketas sobre el destino posmortem podríamos aventurar varias lecturas.

Pero lo que sí parece desprenderse claramente del discurso es la opción de un camino de liberación y/o unión con Brahama. Quien lo recorre alcanzando la Unión con Brahama alcanza la Inmortalidad.

Pero ¿y quien no lo recorre?

En cualquier caso tenemos un proceso de transformación (o dos, más concretamente):

– transformación asociada a la muerte y pérdida del cuerpo, y

– transformación asociada al proceso de “liberación” y unión con Brahama.

La primera se entiende como un proceso relativamente brusco. A su vez tendríamos dos opciones: la Muerte de la persona ordinaria y la Muerte de la persona liberada.

La segunda clase de transformación, la liberación, se entiende normalmente como un proceso gradual. Un camino, una “línea algebraica” 😉 , que lleva desde el estado de conciencia ordinario hasta el liberado. No queda muy claro si la liberación se produciría en un día “D”, a una hora “H”, tras saltar el último escalón cuántico que nos separa de la Unión con Brahama. Pero, en fin, a efectos prácticos supongamos que sea así.

Tampoco queda muy claro el momento en el cual se iniciaría el camino de liberación. Ya que, como decía, parece tratarse de un camino lineal, (o espiral quizá). Y parece que podríamos poner en fila a todos los seres humanos, asignando a cada cual un grado de cercanía con Brahama, desde los más avanzados a los menos.

Otra cosa son los criterios para valorar la citada cercanía, un tanto subjetivos quizá. Pero al menos suponemos que la distancia relativa de cada cual hasta la meta final existe.

Otra dificultad conceptual añadida consiste en la posibilidad de recaídas, de retrocesos en el camino, de alejamiento de Brahama.

Vamos a ver, si tuviésemos un instrumento de medida capaz de valorar la cercanía del individuo en relación con Brahama, y si la medición es exacta, el valor de medición ya debería reflejar la tendencia a la recaída. De hecho, el concepto de recaída no tiene mucho sentido, ya que quien “recae” es porque, en realidad, no se encontraba tan cerca de la meta como pudiera parecer. O sea, que el concepto de recaída sólo es aplicable en un contexto en el cual tenemos una medición aparente frente a otra exacta.

Bueno, también sería aplicable si consideramos el elemento azar, pero, en tal caso, no sería posible una medición. Sería casi como medir la fortuna asociada a un billete de lotería.

Quedamos, pues que las supuestas recaídas no son tales, sino que de lo que se trata es de falsas apariencias de progreso.

Lo que sí repite la Upanishad es que habría un punto de no-retorno, ésto es: uno alcanza la Unión con Brahama, y con ello la Inmortalidad, y no puede ya hacerse mortal de nuevo.

Pero algo no queda muy claro y es lo que ocurre cuando el pobre mortal, nunca mejor dicho 🙂 muere antes de alcanzar la liberación. O sea: muere antes de alcanzar la Inmortalidad.

La Inmortalidad, por otra parte, es el concepto central alrededor del cual gira el Katha-Upanishad. Inmortal, literalmente, sería la persona que no muere, o sea: que no pierde su cuerpo físico. Pero, metafóricamente, hablando, extrapolamos, la Inmortalidad del cuerpo sobre otro elemento de tipo psíquico, o, al menos, no-corporal. Cuál sea ese otro elemento, o cómo describirlo o formularlo matemáticamente no es tarea fácil.

Lo primero, tendríamos que definir si, aparte del cuerpo, hay algún otro elemento permanente en nuestro viaje de la cuna a la tumba. Y, ciertamente, en nuestro psiquismo hay algo permanente, que es precisamente la  idea de identidad, y/o de permanencia. Una idea que está íntimamente asociada al tiempo y a la memoria. Salvo casos muy puntuales todos tenemos esa idea, intuición o instinto, de “ser el mismo” a pesar de todos los cambios. Pero, pensemos que, a causa de fallos neurológicos, de nuestro cerebro material, nuestra idea de identidad puede desintegrase. Una pérdida de memoria, pongamos por caso.

La idea de reencarnación, y sus estados posmortem asociados asume la continuidad de esta idea de identidad incluso después de perder el cuerpo. Si echamos un vistazo a los relatos posmortem de Max Heindel, por ejemplo, vemos que nos describe cómo el recién fallecido continúa hablando consigo mismo, preguntándose qué le está pasando, si será un sueño, etc. Más tarde, siempre según Max Heindel, el fallecido va pasando a otros planos, no recuerdo bien, cito de memoria, pero siempre manteniendo la idea de identidad, la creencia de ser el mismo que nació y creció y murió.

Todo esto resulta más evidente, si cabe, considerando el trabajo realizado en su nuevo estatus. Y es que, según Heindel, lo que le toca es hacer una visión retrospectiva de su vida: lo que hizo bien, lo que hizo mal… sufriendo por el daño causado a otros… etc… manteniendo la idea de identidad, manteniendo la creencia de identidad. Manteniendo, en suma, el mantram: “Yo soy el mismo que  vivió en ese cuerpo.” “Yo soy responsable de las decisiones tomadas”. (Véase, por ejemplo, en el Concepto Rosacruz del Cosmos, el capítulo III:” El hombre y el método de evolución”, más concretamente el apartado sobre muerte y purgatorio y los tres cielos)

Finalmente, hay un estadio posmortem en el cual el fallecido colabora activamente en el diseño de su próxima encarnación (tercer cielo de Heindel). De nuevo aquí,  mantiene la creencia en su identidad: “Yo soy el que estuve encarnado en ese cuerpo” etc . Y además mantiene la creencia de que el protagonista de la nueva vida que se está preparando seguirá siendo él mismo.

Ahora bien, cuando nace el nuevo bebito, cuando nace y crece, y se hace adolescente, joven, madurito, anciano… La idea de continuidad se pierde, tal y como la hemos planteado, ya que la nueva encarnación pierde el recuerdo de la anterior. Y a falta de ese recuerdo no es fácil definir el elemento de continuidad entre ambas encarnaciones.

Se puede postular la probabilidad de que dicho recuerdo emerja en algún momento de la biografía, lo cual raramente sucede. Y, en cualquier caso, la emergencia de un supuesto recuerdo de vida anterior no prueba nada, podría ser erróneo…

O quizá estos recuerdos emerjan en algún estado posmortem…

Se puede postular una relación causa-efecto  entre decisiones-acciones de una vida y experiencias de la segunda, tal y como plantea Max Heindel. Podemos postular la existencia de unos “Hermanos Mayores” que, desde arriba, supervisan este proceso y con sus peculiares recursos perceptivos dan Fe de que tal o cual encarnación es continuación de la precedente. O Hermanos no tan Mayores, cualquier vidente capacitado para investigar estos mundos posmortem.

Pero en nuestro estado actual no nos resulta posible posible abordar estas hipótesis desde un punto de vista mínimamente científico y coherente. No es algo que podamos “ver” directamente, únicamente meterlo en el departamento de “hipótesis no demostradas”, o de “informaciónes llegadas de segunda mano”.

En cualquier caso, nos veríamos obligados a considerar que, al igual que Hoy no recordamos nada de nuestra encarnación anterior, lo mismo ocurrirá la próxima, en la que no recordaremos la actual. De modo que, a efectos prácticos, lo mismo casi nos da decir que somos nosotros mismos los que nos reencarnamos, o decir que morimos realmente y que es otro quien renace de nuevo recibiendo nuestro bagaje de experiencias vitales. La pretendida Inmortalidad del alma a través de la reencarnación se nos presenta un tanto descafeinada. Es como si recibo un golpe en la cabeza y pierdo totalmente la memoria. Olvido totalmente lo que soy, mi familia, amigos, experiencias… ¿Sería correcto afirmar que soy el mismo?


Pero veamos cual es la perspectiva del camino de liberación con relación al concepto de Inmortalidad:

En primer lugar tenemos un elemento “X”, siendo X mortal.

Y un elemento “Y”, que ya es inmortal. (O quizá debamos hablar de un concepto sobre un elemento Y que incluye la propiedad inmortal.)

Parece, parece digo, que la Liberación se refiere a un proceso por el cual Y se une a X  formando un nuevo elemento XY, de forma que el nuevo elemento XY adquiere la propiedad inmortal. Es en este sentido que el “hombre”, “X”, mortal se une a Brahama, se une a “Y”, inmortal, alcanzando así la Inmortalidad. O también que el alma mortal se une al Atman o alma Inmortal.

Pero el proceso de liberación, como todo proceso, supone cambios en el elemento en cuestión “X”. Y todo cambio lleva implícita la idea de muerte. Digamos que algunos aspectos de X cambian con el proceso, mientras que otros permanecen. Pero ¿podemos decir que X es la misma X antes y después del cambio? ¿O quizá X muere para dejar paso al nuevo elemento XY? X, a su vez, ¿no debería contener su propio aspecto inmortal e inmutable que se vuelve más relevante a consecuencia de su Unión con Y?

En fin, nos faltan elementos conceptuales para formular adecuadamente estos procesos, de momento lo dejamos así, que se vaya asentando la reflexión.

En la vida corriente estos conceptos acerca del Yo, el Cambio, la Permanencia, el Nacimiento, la Muerte, la Unión, la Desunión, lo Uno, lo Múltiple… cumplen adecuadamente su función. Pero para el tema que nos ocupa resultan un tanto rudimentarios. Queda por ver si es factible una reformulación del sistema lógico-lingüístico-conceptual, un cambio de paradigma, digamos, para adaptarlo al modelo atmánico.

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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2 respuestas a Upanishads (IV, reencarnación, Inmortalidad y liberación)

  1. criohumano dijo:

    Hola.
    Se me quedo grabado lo de X y Y, y ademas la necesidad de encontrar otro paradigma.
    Al parecer el tema va con Reencarnación, inmortalidad y liberación.
    Yo propongo a X y Y como el hombre y la mujer respectivamente.
    Como incógnitas de la ecuación; Incógnitas pero con un valor concreto; perceptible.
    He propuesto con anterioridad que la carne emerge con el genero, ya que antes que cualquier ser viviente sea perceptible cuan X (niño) o Y (niña) ya contiene un singular valor : (X) (Y) = 1
    donde — 11 “Todos somos uno y uno somos Todo (Crío – Hermanos)
    1-Crío , Todos- Hermanos.
    Según palabras atribuidas a Jesús (no soy creyente – aclaro), este sugería:
    “Terminaran siendo uno solo” y también,
    “Donde se encuentra el principio (propósito), ahí mismo se encuentra el fin (propósito)
    ¿Y que otro propósito a desear (después de todo) que la inmortalidad ?
    Pero ojo…, antes de procrear… nuestros deseos y objetivos son muy propios, muy singulares y particulares; pero ya cuando se cuenta con prole…, aquellos se transfieren a esta, y precisamente en donde estriba le continuidad de la vida; en el propósito (principio y fin).
    Lo anterior pudiera considerarse-le como un nuevo paradigma, mi particular y privado paradigma, algo asi como un ensayo o borrador expresado desde mi subjetividad.
    O tal vez no sea paradigma en lo absoluto.
    al fin de cuentas… ¿que es un paradigma, de tantos que llegan y tantos que se van cuan dioses que rigen y así igual marcharan?
    ¿Razón…, cual de tantas, Fe…, cual de tantas?
    Reencarnación, inmortalidad, liberación.
    Si, nos liberaremos al comprender que encarnamos en nuestros crios, mismos que en nuestro propósito de procurarnos el bien a nosotros mismo para luego legarlo cuan estafeta, lo que resulta es la inmortalidad o continuidad de vida, misma que nos incluye a todos.
    ¿Quien ha pedido nacer? Nadie.
    Ya estamos aquí… ¿que sigue? …– gozar de la vida.
    ¿por que tanto tiempo? — eternamente.
    “Haceos pasajeros”
    En la continuidad de la vida.
    No a existido, existe o existirá ningún ser que no sea Crío, y todos nosotros hermanos, por siempre.

    Pd. Perdonen que haya entrado aquí de metiche…, un cordial saludo y fuerte abrazo.

    • Isar dijo:

      Hey, gracias por la visita. No entiendo muy bien lo que dices, pero sí que existe cierta analogía. Lo masculino y lo femenino, mortales por separado se inmortalizan por su unión y/o procreación. Pero como suelo decir se quedan en el nivel metafórico, analogías con lo Real…

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