Upanishads ( y VIII, conclusión)

Bueno, habrá que concluir esta saga de Upanishad y volver al siglo XX 😉 . Queda mucho texto por investigar, ideas por aclarar entre Atman y el Ego, y sus interacciones con el resto de Egos, un poco penita me da dejarlo a medias, espero abordarlo más adelante, a la siguiente vuelta de tuerca.

  Quedamos en que, en un momento dado, leyendo estos textos, experimenté una leve caricia atmánica, siempre a nivel subjetivo, por supuesto. Quedaba por resolver (entre otros) la cuestión de la objetivación, medirlo y pesarlo, controlarlo, en suma. Y, por supuesto, también manejarlo e integrarlo en la realidad psicosocial.

En el capítulo anterior, dejé a medias la cuestión de cómo objetivar las energías atmánicas, cómo medirlas objetivamente. Instrumentos de medida, que yo sepa, no hay. Lo que suele ocurrir es que la percepción subjetiva de la manifestación atmánica tiene lugar en el contexto de un ritual objetivo, como pueda ser la lectura de un texto sagrado, un ayuno, un discurso de algún Gurú, la visita de algún lugar sagrado, o la práctica de ejercicios diversos de meditación.

Lo auténticamente objetivo y científico son las declaraciones de personas que experimentan, subjetivamente, el contacto con estas energías, en los contextos rituales citados. Lo cual podría llevarnos a inferir que, en principio, la experiencia subjetiva es similar, y que se apoya en un mismo principio atmánico. Digo “en principio” porque, a la larga, la evolución subjetivo-objetiva de los interesados manifiesta realidades bien diferentes, y pareciera que sobre la base de un mismo ritual lo que se manifiestan son realidades incluso opuestas. Al menos no es fácil de definir la ecuación que relacione tales experiencias subjetivas.

En ese punto nos quedamos, quería completarlo con unas citas, para terminar, ahora si que sí, de verdad 🙂 

En el Katha Upanishad tenemos dos indicaciones, un tanto contradictorias sobre los “mecanismos” de transmisión de la energía atmánica:

Ese Ser no puede ser alcanzado leyendo los Vedas, ni tampoco ser comprendido o aprendido. Sólo aquél a quien el Ser perfecto escoge puede alcanzar su grandeza, pues el Ser ha escogido el cuerpo de ese hombre como el suyo propio.” (Katha Upanishad, 1.2.23)

Según ésto no habría ritual válido para manifestar la energía, ni lecturas ni maestros válidos, se trataría de una decisión aleatoria del Ser, que se manifiesta en la criatura por propio capricho. 
Aquello que muchos ni siquiera pueden oír, que muchos, cuando lo oyen, no lo comprenden, admirable es el hombre, si hay alguno, que puede darlo a conocer, y admirable el que lo comprende cuando un verdadero maestro se lo muestra.”(Katha Upanishad 1.2.7)

Aquí, sin embargo, deja la puerta abierta a que pueda haber personas capaces de transmitir la energía atmánica, si bien marcando la idea de que no siempre que se enseña, o se intenta enseñar, se comprende. Oseasé, que la “enseñanza”, en cuestiones védicas, es también un ritual que pretende manifestar la energía atmánica, que puede resultar o no. La idea de un maestro, la idea de alguien que “enseña” a otro, sugiere la idea de la transmisión, de que la energía fluye del maestro al alumno. Pero parece que entra en contradicción con el párrafo previo, según la cual, el Ser se manifiesta directamente sin necesidad de intermediarios.

Cuando esa verdad es dada a conocer por un hombre inferior, no es fácil de ser comprendida. A menos que sea revelada por un ser perfecto, no hay forma de acceder a ella, pues es inconcebiblemente más pequeña que lo pequeño.”(Katha Upanishad 1.2.8)

“Ésta no es esta una idea alcanzable por razonamiento, amigo;  sólo enseñada por otro es fácil conocerla. Tú lo has logrado por ser firme en la verdad.  Que siempre haya indagadores como tú, Nachiketas. (Katha Upanishad 1.2.9)

Aquí de nuevo tenemos la misma idea: el “hombre inferior” cuando habla acerca de Atman genera confusión. Es de suponer que se refiere a la energía, o sea, que a pesar de repetir los versos védicos no hay transmisión de energía, la enseñanza se queda en ritual vacío, únicamente queda, como mucho, la comprensión intelectual. Una comprensión intelectual que se refiere, como siempre, a un sistema metafórico. Aún así, cabe notar que no todo estaría en el transmisor de energía pues, tal y como se afirma en el párrafo previo, la transmisión no siempre es efectiva. Sería necesario pues el capricho Brahamánico señalado más arriba o quizá la predisposición o el trabajo interior: “Tú lo has logrado por ser firme en la verdad.  Que siempre haya indagadores como tú”.  
La transmisión horizontal de la energía no aparece contemplada en el Upanishad. Al menos no lo he visto reflejado. Siempre viene referida a un ritual jerárquico donde un superior transfiere la energía (y/o el sistema conceptual) al inferior. Entonces, a ver quién es el majo que decide quién va a ser el superior. El inferior, honestamente, no podría decidir, a causa de su ignorancia. Pero tampoco podría decidir, por el mismo criterio, quién sea el encargado de designar al “superior”. La relación jerárquica se mueve en un terreno un poco resbaladizo. 

  Finalmente, lo que va a primar es el “Poder Político”, siempre de corte Mayávico, proyectado sobre las instituciones religiosas. Y Maya, como venimos comentando, trabaja en clave metafórica, por lo que, sin deshecharlas del todo (las congregaciones, escuelas e instituciones religiosas) no debieran ser abrazadas en su sentido literal.

  Pero la interacción horizontal ha de estar presente necesariamente entre personas que no se reconocen, o no se pretenden, a sí mismas, como ”maestros”. Al menos, como mínimo, tendremos una interacción conceptual. 

Qué haya algún tipo de interacción energética al margen de la autoridad ritual del “maestro” podría cuestionarse pero, en principio, no hay motivos para deshecharla.

Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo, 18:20)

El intercambio energético entre investigadores, la investigación conjunta, sería de diferente naturaleza que entre los más puramente profanos, pero también aporta una cualidad diferente a la ritual jerárquica.

Bueno, como decía al principio, lo dejamos así. Volvemos a finales del S. XX…

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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