El Reino que no es de este Mundo

Los dos mundos. Independencia de los dos mundos. Catástrofe cósmica o involución Teosófica. Modelos explicativos: Escuela, Cárcel, Hospital. Vivero Gnóstico. Carácter provisional del mundo. Hacia el reino divino en la tierra. Humanismo y religión natural. Inmutabilidad Gnóstica y mayávica. Contradicciones con el azar y el libre albedrío. Ángeles guardianes.

Los dos mundos
Jesús respondió [a Pilatos]: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí”. (Juan, 18:36)
Uno de los elementos más importantes de la filosofía Rosicruciana, al menos en su aspecto diferenciador, es la existencia de dos mundos, u órdenes de existencia, separados.
1- el mundo dialéctico o mayávico, formado a su vez por

  • el físico, que todos conocemos,
  • el otro lado, el más allá, el astral, mundo de muertos, espíritus, Eones y elementales. Y que a su vez, como veíamos, está formado por:
  • La zona inferior, de bajos instintos, envidias, odios, etc.
  • La zona superior,

2 -el mundo divino, propiamente dicho.

O, también, según se mire, serían tres mundos:

1- el mundo físico,

2- el mundo astral, invisible, el más allá, o esfera reflectora, y

3- el mundo divino

Mundos Independientes

Entonces serían uno visible y dos invisibles, o bien, uno divino y dos dialécticos, digamos que no-divinos, de momento.

Digamos, también, que los dos invisibles son también independientes entre sí, o sea: que la clarividencia clásica, en relación con los fenómenos de la esfera reflectora no implica necesariamente clarividencia en relación con el mundo gnóstico y a la inversa: el Gnóstico no tiene porqué ser sensible a los fenómenos astrales, del más allá. Al contrario, según JvR, la sensibilidad clásica hacia el astral normalmente supone una poderosa interferencia para con las intuiciones puramente gnósticas.

Se señala, en esta línea, que muchos animales muestran sensibilidad a las energias del astral sin que ello denote algún grado especial de “evolución”. Igualmente, que muchos estados de clarividencia, o hipersensibilidad hacia el astral se presentan tras enfermedades, intoxicaciones y accidentes, y especialmente en estados comatosos, lo que muestra que estos estados serían casi más propios de naturalezas enfermizas que de entes evolucionados.

Por tanto, la relevancia de estos estados debe ser cogida con pinzas.

Rijckenborgh, en realidad, lo que plantea, es que el despertar de ciertas cualidades extrasensoriales latentes debe ir dirigida y sometida al despertar Gnóstico, propiamente dicho. De otra manera el interesado se convierte, con toda probabilidad en presa de fuerzas que escapan a su control. Digamos que el organismo humano cuenta con ciertos elementos asociados a percepciones extrasensoriales que deben ser despertados en riguroso orden. Creo recordar que primero el Corazón (punto de contacto Gnóstico), luego la Cabeza luego la Pelvis. La inversión de prioridades daría lugar a situaciones problemáticas. Aunque, como siempre, todo es cuestión de grado.

Pero, en fin, lo digo a título anecdótico, no creo que sea relevante, ni que podamos certificarlo por intuición directa.

Catástrofe cósmica o involución teosófica

En la cosmogonía Rosicruciana, el “hombre” inicialmente habitaba el reino divino, pero a causa de una “catástrofe cósmica” fue expulsado del universo original, hacia el universo dialéctico, terrenal, mayávico… tal y como recoge la leyenda bíblica de Adán y Eva.

La entrada en ‘ese mundo/reino’ que todavía existe nos fue prohibida a causa de la caída evocada por todos los escritos sagrados, en la que una parte de la humanidad original, al abusar de su libre albedrío, fue excluida del orden divino” ( orientación 2)

” [Fue] Exiliado a un universo en que todo es efímero y perecedero denominado por Jacobo Böhme ‘la morada de la muerte” (JvR, introducción, 1)

El propio universo mayávico habría sido expresamente creado para acoger a estas entidades caídas, desterradas, en su conjunto. Cada homosapiens habría sido creado para acogerlas a título individual. El átomo chispa de Espíritu sería el último vestigio del hombre original.

Tenemos, entonces, por un lado, que el universo que conocemos no es el universo divino original. Y por otro lado, que el “hombre”, tal cual lo conocemos, tampoco sería el hombre divino original.

El enfoque Rijckenborgiano resulta algo diferente al evolucionista, teosófico-ocultista (del cual también se hace eco Max Heindel):

” La enseñanza teosófica consideró esta caída como parte de la “involución” o descenso en la materia. Resultaba que una vez alcanzado el punto más profundo de la materialización -lo cual sería el caso de la humanidad desde hace algunos siglos- ésta participaría en la evolución, en la subida, en la espiritualización o en la liberación. Esta evolución tendría la forma de una espiral. Si este camino parecía demasiado largo, se indicaba otro más corto, el de la iniciación, que equivaldría más o menos a tomar un tren expreso. Este modo de concebir las cosas considera que el humanitarismo, la civilización, el intelectualismo, el interés por lo esotérico, etc., son signos de evolución.

Este punto de vista está en contradicción absoluta con la realidad, ya que proviene de una falsa interpretación de la sabiduría original, por un conocimiento incompleto o indirecto. Se parte de la suposición de que si hubo una involución incondicional, entonces debía producirse a continuación una evolución igualmente incondicional. La enseñanza teosófica considera que la involución en su conjunto representa una especie de aprendizaje para la humanidad, una formidable peregrinación que el Logos deseó, y que este viaje debe conducir, según la voluntad de Dios, a un regreso evolutivo. A un hundimiento en la materia, según la voluntad de Dios, debe seguir una evolución fuera de la materia, también según la voluntad de Dios. Así ve la teosofía la marcha de la humanidad y se mira con ligero desdén “el mundo de los espíritus vírgenes”, compuesto por entidades que no han dado aún el primer paso en el camino de la involución. ‘No son tan valientes como nosotros. Ellos están aún en casa, y nosotros estamos ya muy lejos’.

¡No ha habido involución incondicional, ni tampoco hay evolución incondicional! Usted debe familiarizarse con la idea de que nuestra supuesta involución podría ser muy bien “una caída”, una catástrofe como consecuencia del pecado original. La Enseñanza Universal nos dice -y esto puede ser confirmado por investigaciones- que en realidad se trata de una caída y de un descenso real en un abismo terrible. Todas las religiones mundiales relatan esta caída y usted la encontrará en todos los mitos y leyendas, y también en los numerosos sistemas filosóficos de segunda y tercera mano que se derivan de dichas religiones. ” (JvR, Enseñanza elemental de la RC moderna, capítulo. 6)

Uno se pregunta, naturalmente, la misma pregunta que nos viene acompañando a lo largo de toda esta investigación: ¿De dónde sale el Mal? Si el hombre era divino y perfecto y tal y cual… ¿Porqué cayó? ¿Puede Dios, siendo Bueno, crear o permitir algo malo? Etc.

Parece igualmente, según la cosmogonía Rosicruciana, que la caída se produjo en un momento dado y que afectó a una sola parte de la humanidad. Una única caída, después no hubo más. Curioso.

Los Modelos explicativos

Rijckenborgh no da una respuesta clara a estas contradicciones, de modo que no podemos dejar de permanecer un tanto escépticos respecto al modelo planteado. Quizá el malentendido surja de nuestra conciencia espacio-temporal, y su concepción sesgada del tiempo.

Nótese que estamos trabajando en unas coordenadas temporales, donde, si el tiempo ha sido creado junto con el mundo dialéctico, no tiene sentido plantear qué es lo que había “antes” de la creación del tiempo. Un tiempo, un espacio-tiempo, que según la relatividad, que nunca he llegado a entender muy bien, es curvo. La “línea del tiempo” no es una línea recta sino curva, compacta, circular quizá, sin principio ni fin absolutos.

Podemos valorar, éso si, los “efectos secundarios” de estas creencias, correctas o no, en nuestro plano temporal.

Por un lado, el modelo evolutivo, tal y como señala JvR, puede volver al buscador algo más pasivo, asumida la involución incondicional; incluso acariciar un poquito al Ego, asumida la superioridad frente al los “espíritus vírgenes”.

Pero el modelo de Rijckenborgh también puede promover el miedo al Mal, a la caída, al infierno, en suma… Y también una cierta superioridad frente a nuestros hermanos caídos y supuestamente sin remedio.

Así, que, bueno, quizá cada interesado necesite un modelo, un “mapa del territorio” diferente, adaptado a su estado de ser.

Lo dejaremos como que la relación de continuidad entre el hombre divino original y el hombre terrenal se expresa, quizá, de manera un tanto metafórica, no necesariamente real o científica, y según varios modelos:

a) La Escuela: el hombre original hizo algo malo, por lo que debe ser reeducado, debe aprender del error cometido. La tierra sería como una escuela donde a través de experiencias vitales el hombre aprende lo que sea que deba de aprender para convertirse de nuevo en ciudadano de pleno derecho del reino original.

b) El Hospital: el hombre original enfermó. Está enfermo y debe de ser curado. La tierra sería el hospital (hospital psiquiátrico, más bien 😈 ) donde se llevan a cabo las terapias necesarias.

c) La cárcel: el hombre original hizo algo malo, abusó de su libre albedrío, de modo que para proteger al mundo divino, y resto de entidades “vírgenes”, fue encerrado en la Tierra. El castigo no es eterno, solo hasta que reconozca el mal causado, y emprenda el camino de liberación hacia el reino original.

Nótese que los tres modelos tienen aspectos comunes.

1. El hombre divino original, en su poder de decisión, en su libre albedrío, hace algo inadecuado, algo “malo”, digamos que comienza a emitir pulsos electromagnéticos inadecuados, desarmónicos con el orden de vida original.

2. Entonces es colocado en la Tierra con el fin de corregir el problema, el mal, la enfermedad la ignorancia…

3. de lo que se infiere que, evidentemente, el hombre ha sido colocado en la Tierra contra su voluntad. Se sobreentiende que por alguna entidad superior, o algún “automatismo cósmico”.

Semillero Gnóstico

Uno de los modelos que a mí más me gustaba, ya he comentado en otras ocasiones, es el de la plantación, o el vivero gnóstico: Dios, la Gnosis, el Logos… produciría continuamente miríadas de semillas gnósticas, semillas llamadas a crecer y desarrollarse a imagen y semejanza del creador. Las semillas son depositadas en la Matrix, la Matriz, la Mater-materia, la ilusión fenoménica.

Pero según JvR no es un modelo completo, debe completarse con los otros.

Y es que en la filosofía Rijckenborgiana, parece que se produce, efectivamente, la creación de las semillas. Pero luego también se produce la caída, la catástrofe, la creación de la tierra-hospital-cárcel. Digamos que, en el proceso de crecimiento de la simiente Gnóstica, aparece, en un momento dado, el libre albedrío, y con ello el riesgo de catástrofe cósmica. El Mal sería necesario para que pueda existir cierta libertad de elección, (de elección de lo malo, se entiende). La Tierra sería una cárcel, una especie de psiquiátrico de alta seguridad donde se mantiene el libre albedrío,,, pero al mismo tiempo, se recortan los poderes divinos para que los errores cometidos, o cometibles, sean menos catastróficos. Todo ello hasta que el hijo-semilla, aprenda a manejar su libre albedrío sin riesgo para el resto de la creación.

Podríamos compararlo con un simulador de vuelo. Los inexpertos pilotos pueden hacer prácticas, aprender a volar, pero sin riesgo para sus vidas y sus aeronaves. Una vez aprendidas las lecciones y con cierta práctica en el vuelo virtual pueden pasar a manejar aviones reales.

Con lo cual, ya vemos, que se nos complican un poco los modelos.

Carácter provisional del mundo

De modo que el orden terrenal mayávico, y ésto es importante, es un orden provisional. El destino final de “el Hombre” no está en este mundo. Así como el destino final de un preso es cumplir condena y abandonar la cárcel. Y así como el destino de un estudiante es graduarse y abandonar la escuela. Y el destino de un enfermo es curarse y abandonar el hospital… y el destino de un aprendiz de piloto es abandonar el simulador para pasar a conducir aviones con pasajeros reales… Así también el destino final del Hombre es abandonar este mundo dialéctico para continuar haciendo lo que sea que deba de hacer, en el Reino Original.

¿Reino divino en la Tierra?

Digo que es importante, también desde una perspectiva diferenciadora, ya que marca diferencias con otros enfoques espirituales, o movimientos humanitarios que ponen la meta última del Hombre en este mundo, o en un mundo similar a éste. Un mundo similar, en energía y forma, pero donde habrían desaparecido las guerras, el hambre la injusticia, etc. Un “paraíso terrenal” tal cual lo pintan muchas religiones, y donde disfrutar a placer de todas las comodidades y belleza terrenas.
Pero el reino gnóstico no es de este mundo. Y estos enfoques tendentes a establecer un paraíso terrenal, un “reino divino en la tierra”, a través, quizá, de un gobierno mundial, (intervenido por los eones de la reflectora), estos enfoques constituyen, en palabras de JvR, “traición y error de interpretación”. Lo de la traición se entiende, en el sentido de que el buscador gnóstico es orientado inicialmente hacia un campo vibratorio de otra naturaleza, pero por errores de interpretación y atraído por el campo gravitatorio terrestre, el buscador termina orientado hacia nobles objetivos terrenales: un mundo en paz, sin angustia, sin desigualdad, sin enfermedades, ni cambios climáticos, ni terremotos, ni pandemias, ni asteroides que amenacen impactar sobre la superficie 😉

Nobles, o no tan nobles, cuando, finalmente, por la propia naturaleza del mundo mayávico, el buscador se ve a sí mismo proyectado hacia “los primeros puestos” de este reino terrenal y en solapada competencia guerrera contra sus hermanos del reino terrestre.

Naturalmente, un preso puede pintar las paredes de su celda, con pintura ecológica, por supuesto, y reivindicar a sus guardianes comida de calidad macrobiótica, y una buena tele para ver buenos documentales y pelis y los partidos el finde. Pero el problema radica en que el preso se olvide de que se encuentra en una cárcel, de que existe Otro mundo ahí fuera, y que está llamado a escapar de la cárcel (o terminar la condena si se prefiere, de modo políticamente correcto).

Lo mismo puede decirse del enfermo en el hospital, o del estudiante en la escuela, que pudieran olvidar lo fundamental, esto es: curarse y aprender las lecciones. No se trata de acomodar y reformar las estructuras a fin de convertirlas en moradas permanentes. El enfermo debe curarse y abandonar el hospital, así como el estudiante debe hacer lo propio con la escuela, no se trata de repetir curso indefinidamente.

Humanismo y religión natural

De modo que el objetivo final, el declarado al menos, del Gnóstico, difiere de el de la buena mayoría de movimientos humanistas y religiosos. Los primeros porque tratan de establecer, directamente, el Reino divino en la tierra, imitándolo a través de un gobierno Justo, un sistema político quasiperfecto. En cuanto a los segundos, sin descartar el objetivo terrestre (y nótense los esfuerzos de las iglesias por detentar un cada vez mayor poder político para implantar el paraíso en la tierra a fuerza de sangre y fuego) plantean igualmente un paraíso de tipo terrestre en la esfera astral y reflectora para después de la muerte. Especialmente para los caídos en santo combate 😉 . Un paraíso astral que sería reflejo de las formas y energías terrenas.

El paraíso Gnóstico sería de otro orden, sin reflejo posible en las esferas terrestres conocidas: “Ojo no ha visto, ni oído ha escuchado, ni han subido en corazón de hombre, las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.” (1Corintios 2:9)
Naturalmente, nosotros, pobres profanos, no podemos llegar a comprender el mundo Gnóstico en toda su magnificencia. Y no tiene ya mucho sentido especular si está dividido en varios planos o submundos, u otros detalles similares. Únicamente, por lo que no es, por oposición, a “este mundo”
.

Este mundo provisional

JvR caracteriza este mundo como reino de muerte, del subir, brillar, descender, todo cambia, nada permanece, ni puede obtenerse algún resultado estable…

Ahora bien, la muerte se relaciona con el cambio y la disgregación. En todo cambio hay parte que muere y parte que nace, y parte que permanece. En la disgregación muere el todo y sobreviven las partes.

De donde, en principio, podemos inferir que el mundo que no es éste, sería un mundo sin movimiento 🤔🤔, quieto, inmóvil… También unido y compacto…

Hummm, todo esto me suena familiar, ya lo abordamos en la saga Upanishad, y a propósito de la naturaleza de Brahama. La conclusión final, creo recordar, que la Unidad, la Quietud, el Amor son, en principio conceptos mayávicos, que se aprenden en el seno de Maya… pero que al mismo tiempo se utilizan metafóricamente para apuntar hacia la autentica naturaleza brahamanica. La inmutabilidad gnóstica, el amor y la Unidad Gnósticos, no son equivalentes a sus correspondientes mayávicos, solo una referencia metafórica.
En cualquier caso, se intuye, el camino de retorno, pasa por la comprensión de la transitoriedad del mundo dialéctico, y el desapego hacia todos sus aspectos. Incluidos los aspectos astrales y humanitarios. Un desapego que tampoco es una renuncia, sino más bien un desplazamiento del centro de gravedad de la conciencia. “Vivir en el mundo sin ser del mundo”, o sin tener puestas nuestras espectativas vitales sobre energias y estructuras mundanas.
Naturalmente, el Gnóstico puede acomodar su entorno mundano, así como un preso puede pintar las paredes de su celda, sin que ello suponga renunciar a su vocación liberadora. El desinterés por el mundo no es una cosa tan cuadrada, se trata más bien de un sutil desapego, de un cambio del centro de gravedad de la conciencia, que no implica la renuncia a labores de mejora… pero sin perder de vista el objetivo final.
Recursos y obstáculos para el camino de retorno

Hay otro aspecto importante en relación con ésto, y que introduce una seria contradicción en la filosofía Rijckenborgiana. Se trata de que, según JvR, el camino de retorno conlleva una serie de normas, o hábitos de vida, contradictoriamente basadas en “este mundo”. Pongamos por ejemplo el vegetarianismo, la renuncia al tabaco y alcohol, o más claramente, la asistencia a los servicios de templo rosicrucianos. Con lo que los dos mundos no resultan tan independientes como podría parecer inicialmente.
JvR señala categóricamente que “con recursos dialécticos no puede avanzarse en el camino hacia el reino original”. Pero al mismo tiempo, señala que la nicotina y el alcohol, por ejemplo, son un impedimento para el camino. Tenemos una evidente contradicción y falta de simetría racional. Si el tabaco me perjudica, entonces dejar el tabaco me ayuda, y una terapia antitabaco no deja de ser un recurso mayávico. Por no hablar de la asistencia a las reuniones y conferencias rosicrucianas, que son, precisamente, desplazamientos espaciotemporales en el seno de “este mundo”.
De modo que, si entendemos que el tabaco, el alcohol u otras drogas, nos perjudican en el camino, o que la lectura de textos sagrados o conferencias, nos ayudan, debemos inferir que el Camino se construye a golpe de recursos mayávicos y temporales.
Otra cosa es que la clave para avanzar en el camino se base en una combinación adecuada de recursos. Que no vale sólo con dejar de fumar y leer literatura Gnóstica 😉 sino que haya que ensamblar adecuadamente todas las piezas de un complejo puzzle.

De todas formas, y desde el momento que tenemos elementos mayávicos que puedan ser imprescindibles, o letales, para el Camino, caemos en otra contradicción. Pues para conseguir estos recursos, o evitarlos, necesitamos Poder, necesitamos un gobierno peculiar que nos facilite las condiciones mayávicas necesarias para el Camino. Un miniparaiso en tierra, en suma, que reúna las condiciones mayávicas mínimas necesarias para el camino. Pero, cuidado, ya sabemos a donde nos conduce la lucha por constituir, o defender, cualquier proyecto en el plano terrenal… y los medios, provisionales, acaban imponiéndose como fines de pleno derecho.

La salida del laberinto

Así las cosas, podemos cuestionar, incluso, que haya piezas imprescindibles, y que, según los casos, sea posible avanzar en el camino fumando o bebiendo vinos. Otra cosa es que se planteen como directrices generales.

Pensemos que diariamente ingerimos cientos de sustancias más nocivas que el tabaco y el alcohol, en el aire, en el agua, los alimentos, medicinas….

Si determinadas sustancias químicas pueden ser impedimento para el Camino entonces éste podría pronto volverse intransitable para todos, abstemios o carnívoros.

Y no lo digo por mí, yo dejé alcohol y tabaco y otros hace tiempo, y funciono mejor así 😉…

Que nadie se de tampoco por aludido 😀😀

Es solo por tener en cuenta las connotaciones filosóficas, que son importantes y pueden traer cola.

Si nos ceñimos a los aspectos adictivos de las drogas… de acuerdo. Las adicciones atan a la tierra y, filosóficamente hablando, se entiende que son un lastre, un impedimento para elevarse al campo vibratorio gnóstico.

Pero si nos limitamos al efecto puramente bioquímico de una sustancia, entonces nos introduce algunas contradicciones.

No es lo que entra por la boca lo que contamina sino lo que sale de ella” (Mateo 15:11)

Si la ingestión voluntaria de una sustancia bloquea el camino de regreso al Reino Original tiene fácil arreglo: basta con abandonar, también voluntariamente, la ingestión de dicha sustancia.

Más problemático sería que la sustancia sea ingerida de modo involuntario, y sin ser consciente de ello, pensemos en las partículas de todo tipo presentes en el agua y aire y alimentos, desechos industriales y militares, radiactivos, pesticidas, incluso rayos cósmicos de procedencia extraterrestre.

Contradicciones del azar y la libertad de decisión

Digo que sería problemático porque, parece, introducimos un elemento de azar en el Camino de retorno. Quien “por casualidad” ingiere las sustancias conflictivas, se ve bloqueado en su desarrollo. Quién, por casualidad, no las ingiere se ve favorecido.

Hablo de casualidad, pero quizá debería hablar también de los efectos inesperados de nuestras propias decisiones. Quiero decir que, nuestras experiencias, nuestros escenarios vitales, dependen en buena medida de nuestras decisiones, y de las consecuencias involuntarias de las mismas.

Por ejemplo, decidimos comer garbanzos en lugar de alubias. Pero, vaya, casualidad, los garbanzos vienen contaminados con nicotina, o similar. Nuestro desarrollo espiritual se bloquea. Y mira que con toda nuestra mejor intención descartamos la alubias porque venían sobradamente aderezadas con morcilla y chorizo 😀… Bueno, es un ejemplo básico. Pero constantemente estamos decidiendo opciones similares: Elijo un trabajo, pero en el taller se liberan gases tóxicos. Elijo cruzar la calle, casualidad me atropella un coche. Elijo un destino turístico, casualidad, lo bombardean con armas químicas…

No queda ahí el problema. No sólo nuestras propias decisiones pueden provocar, voluntariamente o no, la ingestión de peligrosas sustancias. También las decisiones de los demás pueden lograr lo propio. El camarero, o el cocinero, puede echarnos una buena dosis nicotinica en el menú. Por descuido, sí. O quizá voluntariamente; quizá se enteró de nuestra militancia Rosicruciana y decidió gastarnos una bromica echándonos nicotina, o cocaína o manteca de cerdo en el cocido… con resultado de, mala suerte, bloquear para siempre todos nuestros esfuerzos liberadores.

Pero, ¿Cómo puede un vulgar mortal tener el poder de bloquear el camino liberador, a pesar de todos los buenos esfuerzos, del gnóstico?

De modo que, o bien rechazamos la pretensión Rijckenborgiana de que ciertas sustancias de “este mundo” pueden bloquear el acceso al Reino inmutable… o bien nos faltan piezas para completar el puzzle 🤔🤔.

Ángeles guardianes

Por ejemplo, podemos echar mano de la hipótesis del “ángel guardián”, o similar.

Supongamos que alguna entidad, Ángel, hierofante, hermano mayor, o como quisiéramos llamarle, se acomoda estratégicamente sobre nuestro hombro derecho 😉 , guiando o influyendo nuestras decisiones.

Claro que tendría que tener “línea directa” con el reino gnóstico, y no con la esfera superior de los espíritus de la reflectora.🤔🤔

Y, ¿Cómo distinguir al auténtico hierofante, emisario del reino gnóstico, de los impostores de la reflectora?

Je je.

¿Un poco rebuscado?

Puede ser. Un auténtico rizamiento filosófico del rizo. Pero parece la única manera de salvar la coherencia lógica del Camino.

Lo verdaderamente importante sería nuestro trabajo interior, que a su vez nos colocaría en sintonía con el Hierofante, quien a su vez nos cuidaría de los riesgos de las decisiones, propias o ajenas, y sus efectos imprevistos… 🤔🤔🤔

Siempre en la confianza de que nuestros sinceros esfuerzos de búsqueda generan el necesario nexo protector, de que el camino se abre ante nosotros sin las trampas del azar, y en la medida de nuestras posibilidades.

En palabras de JvR:

” llega un momento en que la vibración magnética emitida por el buscador empujado por el pre-recuerdo alcanza cierta calidad, pues en ella se encuentran elementos verdaderamente no terrestres. Cuando éste es el caso, la imagen-pensamiento es captada por la Jerarquía [Gnóstica] y al reflejo natural se añade una reacción personal. Esta reacción personal, esta ayuda personal se presenta siempre de forma impersonal, es decir, que, el interesado es guiado muchas veces sin que se dé cuenta, y es puesto en contacto de una u otra forma con un enviado activo en la esfera material en nombre de la Jerarquía. “

O sea, subrayo lo de que el interesado es guiado sin darse cuenta, se sobreentiende que es guiado por entidades gnósticas no materiales, llamemosles ángeles, o jerarquías, o fraternidades. Y el modus operandi no puede ser otro que influyendo en la toma de decisiones del interesado, que quizá cree estar tomando una decisión libre.

Igualico igualico que los de la esfera reflectora 🤔🤔

Modelo intermedio

Bueno, me estoy yendo por las ramas… pero resumiendo: que según JvR, tendríamos dos órdenes de existencia diferentes,,, tan diferentes que no sería posible acceder al universo divino a través de remedios terrestres, todo lo cual parecía lógico y razonable.

Pero luego nos dice que ingiriendo ciertas sustancias terrestres el acceso quedaba bloqueado, lo cual nos resultaba contradictorio con la primera afirmación.

Y, así, tirando del hilo, llegamos a otra serie de contradicciones cuya resolución no parece fácil.

La intuición nos dice que el Camino no puede ser dependiente del azar, ni favorecer arbitrariamente a un buscador frente a otro. Pero también que, efectivamente, algunas sustancias nos dañan, nos colocan en planos vibratorios inadecuados.

De modo que, casi, que nos quedamos con un modelo intermedio, de que la puerta de salida de este mundo, se construye con materiales terrestres, necesarios pero no suficientes. Por otra parte habrá que postular la existencia de mecanismos mágicos y espirituales que guíen al interesado, colaborando con su trabajo interior y evitando la aparición de las trampas del azar, interviniendo en la toma de decisiones y protegiéndolo de peligros, si fuese necesario.

El azar en los nacimientos arbitrarios

Pero, evitar el azar, con todas las consecuencias, implica algo más. Y es que las propias condiciones de vida donde nace el sujeto ya llevan implícitas ventajas y desventajas para con el camino Gnóstico. Pongamos que nace en un país en constante estado de guerra, en medio de una hambruna o epidemia de peste, o, simplemente en un país donde están prohibidas las actividades Rosicrucianas 😉

De modo que tales condiciones de vida no pueden tampoco ser fruto del azar. Nuestra encarnación en vida, nuestras experiencias básicas, tendrían que venir apañadas de antemano… lo cual supone una compleja obra de ingeniería metafísica, a fin de garantizar que el camino se recorre por esfuerzo propio, sin las zancadillas del azar, y sin agravios comparativos.

Bueno, lo dejo así por hoy. Luego sigo con el tema de la reencarnación y su relación con el camino Gnóstico.

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Acerca de Isar

Investigador de todo...
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