Yo pecador (y III; David y Goliath y el OVNI )

Coitus interruptus

Hace tiempo que no publico nuevas entradas y es que la actual, se quedó atascada en la carpeta de borradores. No por nada en especial, pero mis contactos del Mossad me aconsejaron que, casi mejor, que no la publicase o me atuviese a las consecuencias. Y, bueno, uno ya tiene suficientes frentes abiertos como para meterse en más líos.

Pero resulta que el presente capítulo, a pesar de un poco farragoso, resulta crucial, y punto de inflexión de la historia, y estaba bloqueando nuevas entradas.
Así que, bueno, de algo hay que morir, habrá que meterlo, aunque sea en modo intermitente, no creo que nadie se entere, sigamos con la saga 😉.

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La Estela de David

Un buen día estaba yo leyendo la Biblia, Antiguo Testamento, recreándome plácidamente, leyendo las historias de los reyes y profetas de Israel.

De repente leyendo la historia de David y Goliath sentí como un fugaz chispazo, una sensación de déjà vu, o dejà veçu, o similar, y de que esa historia se relacionaba conmigo de una manera muy especial… quizá en clave reencarnatoria… 😉

No quería creerme que en realidad me había pasado éso, ni quise darle importancia a lo sucedido. Me di un buen pellizco y lo dejé correr, como un curioso lapsus neuronal.

Pero, poco más tarde, leyendo el episodio de la abducción y arrebato del rey David, volví a sentir lo mismo, más intensamente, como un fogonazo, con un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.

¡Sentía vívidamente como que aquello me había pasado a mí! 😉

– ¡No puede ser!, ¡ésto no puede ser!. – me dije – No es posible que me esté sucediendo ésto a mí!.

Estaba completamente sereno. Hacía tiempo que había dejado el alcohol y las drogas, y aquella experiencia me daba a entender que quizá estaba yo perdiendo el buen juicio, y posiblemente, a causa de las lecturas bíblicas.

Quise hacer como que no había pasado nada. Me decía a mi mismo que, cuantas más vueltas le diese al fogonazo en cuestión, más relevante se iba a volver. Lo mejor, quizá, actuar como si nunca hubiera pasado nada. Ni hablar de contárselo a nadie, ni registrarlo en el diario. Solo conseguiría darle más fuerza. Mejor ni recordármelo a mí mismo, como si de un revoltoso sueño se tratase; sueño que se olvidaría a poco de despertar.

Gnosis o Psicosis

Pero se había abierto en mi interior una línea de fuerza magnética de difícil explicación y manejo, y que se mantenía latente, dispuesta a emitir su peculiar y sutil frente de ondas.

Pronto lo relacioné con los síntomas de una psicosis o una esquizofrenia mística. Parecían como delirios de grandeza, ( aunque yo me negaba a creérmelo. Tampoco me hacían sentirme “grande”, candidato al manicomio, más bien.)

Era como las llamadas autoreferencias, y en la mismísima Biblia. Autoreferencias que dirigen la mente, o al menos lo intentan, y, en cualquier caso, dejan su huella.

Y tenía toda la pinta de que con un poco más de intensidad y un poco más de duración podría llegar a causar serios problemas.

Me acordé de la historia de Don Quijote, que algo rarito le debió de ocurrir leyendo libros de caballeros justicieros…

Todo mi supuesto camino espiritual amenazaba con resquebrajarse en mil pedazos, con esta nueva línea de fuerza. Una línea de fuerza sin palabras pero que pretendía hacerme creer que yo era la reencarnación del mismísimo rey David con una misión a realizar en el mundo moderno 😉.

¿Qué me quedaba entonces de mi vocación y camino espiritual?

¿Qué me queda del supuesto campo de fuerza gnóstico ? ¿Y del poder benefactor de la Escritura ?

¿Se tratará todo, igualmente, de una alucinación? ¿Todo mi proceso, supuestamente espiritual, no era más que una sintomatología psicótica galopante?🤔🤔

¡No!, ¡no puede ser!.

Y es que la idea de haber perdido completamente el juicio me resultaba casi tan increíble como la idea de ser la encarnación literal del citado personaje.

Ahora que todo parecía ir bien… Ahora qué mi vida parecía ordenarse alrededor de mi recién encontrado camino espiritual…

y se me presenta una historia como ésta, dejándome completamente desarmado.
Reevaluación

Entonces, a ver, cómo empieza todo.

Podía pensar, por una parte, que todo mi proceso evolutivo, mi guión biográfico, iba bien hasta que comienzo a recibir estos latigazos magnéticos.

O podría pensar también que estas cosas no surgen de la nada, y que el terreno estaba ya previamente abonado.

Entonces, ¿Cuándo empieza realmente a torcerse el asunto?

¿Con las lecturas bíblicas?

Puede ser, de hecho el asunto está relacionado directamente con los personajes e historietas bíblicas. La paradoja era que yo relacionaba la Biblia con un campo de fuerza saludable.

¿Con los hongos alucinógenos? Puede ser. Se dan numerosos casos de gente que tras consumir mescalina o LSD sufre síntomas similares. Pero a mí, ésto, me estaba ocurriendo meses después de dejar las drogas. Onda expansiva, podría ser.

¿Con mi constante búsqueda filosófica y espiritual?

Hummm, no sé porqué, me temo que el bien y el mal, en contextos biográficos, no siempre siguen un criterio linealmente evolutivo. Digamos que en cada momento biográfico tenemos una mezcla estratégica de bien y de mal, en constante intercambio.

***

En cualquier caso, el hecho de que, por algún lugar de mi sistema neuronal, circulase la sugestión de ser la encarnación del mítico personaje bíblico, había disparado las alarmas. Porque, sí, bueno, vale, esta sugestión en sí resultaba demasiado inadmisible, demasiado caricaturesca. Pero, ¿no circularán igualmente, procedentes de la misma zona neuronal, otro tipo de líneas de de fuerza menos grotescas, más políticamente correctas y de modo más disimulado, y también más peligroso?

Porque, la verdad, me temo, si en lugar de un personaje bíblico se hubiese tratado de cualquier otro anónimo personaje entonces no me habría preocupado tanto; incluso igual hasta me lo hubiese creído 😃

En cualquier caso, el síntoma, peleón y visible, ahí estaba. Tocaba ir a las raíces del asunto.

Dejé de lado el viejo testamento, a quien culpabilicé, en parte, de la curiosa influencia.

Pensé que, quizá, un libro tan antiguo debería de estar muy manipulado y adulterado con solapados mantrams satánicos y de magia negra.

¿Qué hacía yo leyendo esas historias de reyes y profetas judíos implicados en todo tipo de crímenes y genocidios? ¡Bien merecido me estaba el latigazo!.
Parecía lógico que un Libro capaz de poner en circulación un campo de fuerza, no es ningún juguete. Y podría poner en circulación otro tipo de energías más tenebrosas.

Así pues, no quise entrar al meollo del asunto. Aparqué cautelarmente el antiguo testamento… y, sobre todo, traté de proteger mi buen juicio a base de racionalismo matemático y académico.

Pero, en cualquier caso, no renuncié a la esencia del Camino, no perdí la Fe en encontrar la salida del laberinto, la solución al puzzle… No perdí mi vocación de buscador, en suma, que había arraigado profundamente desde… bueno, desde siempre.

Exodo

Por una temporada, pareció que el asunto había quedado olvidado. Como un sueño que se disipa tras despertar.

***

Poco después tuve un vívido sueño.

Yo era una especie de Rey, líder, o caudillo.

En un lejano lugar, una lejana época que, por el paisaje y vestimentas, no podía ser otra cosa que Oriente Medio, miles de años atrás.

No se trataba de un Rey al estilo de las películas. Yo era un humilde personaje, como uno más, y me sentía especialmente solo e incomprendido entre mi pueblo…

Pero mis “súbditos”, por alguna razón, sentían un gran amor y un gran respeto por mí. Yo, por mi parte, me sentía como viviendo en otro mundo, en otro nivel de conciencia diferente, no sin cierta tristeza, como un extranjero en su tierra, como un extranjero en su propio Reino…

Tampoco se trataba de un reino bien asentado territorialmente. Aquello era una comunidad nómada desplazándose hacia alguna parte… a través del desieto, como en el Éxodo bíblico….

Pero con un Moisés no muy parecido a Charlton Heston o Burt Lancaster 😂😂

Me desperté completamente relajado y sereno… lleno de paz y energía interna…

-Alguien me está tomando el pelo descaradamente – pensé con cierta resignación…

Buscando explicaciones

Entonces, intenté buscarle una explicación racional a toda esta historia. O, sino racional, al menos algo más coherente, más presentable, más acorde con mis auténticas cualidades mentales y morales.

¿Será un ataque del “enemigo”?, ¿un ataque del mismísimo Satanás, que se toma la molestia de venir a tocarme los güevos?

Bueno, podría ser.

Y, sí, me lanzaba sus dardos inflamados con el fin de confundirme y desviarme del Sendero.

Hummm, pero ¿Qué tan frecuentes pueden ser este tipo de latigazos magnéticos entre los buscadores?

La verdad que, las “fuerzas enemigas” no podrían haberlo hecho mejor. Aquella era la más refinada manera de tentar, confundir y desanimar a un buscador, sin duda.

El Guardián del Sendero

Los pecadillos clásicos son fácilmente reconocibles y es relativamente fácil luchar contra ellos. Con mayor o menor éxito, da igual, pero al menos sabemos dónde estamos.

Yo ya me había supuesto, desde el principio, que el Camino espiritual sería arduo y que me acecharían complicadas “pruebas”. Pensaba yo, pobre de mí, que sería atacado por unas irresistibles ganas de fumarme unos chirris 😉, o de dejarme seducir por alguna jovencita, recrearme en el mundo de la riqueza, placeres y vida mundanal, al estilo de Siddhartha 😉, y perdiendo finalmente la Fe en el Camino, para, finalmente terminar poseído por la ira, la envidia, el odio hacia mis semejantes…

Sólo eso. Así de fácil, pensaba yo.

Pero la sugestión de ser un “Elegido” era, con mucho, la prueba más dura de todas ellas.
Y es que esta sugestión se podía esconder detrás de cada buena obra, detrás de de cada buen pensamiento, detrás de cada buen esfuerzo… Cuanto más me esforzara en mejorar, más parecía salir reforzada la peculiar sugestión. Cuanto más me esforzara por mantener una actitud humilde, cuanto más cuidado en rechazar cualquier aspiración de grandeza, de egocentrismo… más me sintonizaba, precisamente, con el ideal del Buen y Gran Maestro…

¿Cómo desenredar el lío? ¿Refugiándome en una identidad terrenal de libertino, poliadicto, fumando y bebiendo para mantener a raya el campo de fuerza gnóstico? 🤔🤔, Desde luego parecía un eficaz remedio.

Era como un diablillo situado estratégicamente en el hombro izquierdo 😉.

Y susurrando sutilmente al oído, para cada buena obra: “estupendo Isar, lo estás haciendo muy bien, pronto llegarás a ser un Gran Líder!”

Pero, también, para cada debilidad, para cada inconfesable pecado: “tranquilo Isar, que en tu debilidad se despliega la Fuerza, mira los antiguos profetas, adúlteros, asesinos, embusteros, borrachines y criminales de guerra. Levántate y retoma tu auténtica vocación“.

Cuando las cosas van bien, cuando nos sonríe el éxito terrenal… “¡mira! ¡Ahí tienes la prueba! ¿ves como vas por buen camino?“.

Pero cuando las cosas van mal…

Tranquilo, que Dios te pone a pruebapara que tu ego no se engorde demasiado“.

Entonces, a ver cómo se puede domesticar esta línea de fuerza. 🤔🤔

Interpretación cabalística

También podría entenderse en clave simbólica. Por ejemplo, “David” significaría algo en lenguaje bíblico original, una peculiar configuración de líneas de fuerza. Un patrón electromagnético que se manifiesta en determinados momentos del Camino, en todos los buenos buscadores. No se trataría de una reencarnación, en sentido literal (¡Dios nos libre !)

Entonces, así, siendo buenos, en un momento dado del Camino, nos reconocemos en “David”, o “Moisés” o “Noe”, metafóricamente hablando. Como configuración de lineas de fuerza espirituales, pero no como personajes históricos.

Hummm, demasiado benévolo, aunque más racional, sí, desde luego… y en cualquier caso, no explica porqué este tipo de sugestiones se manifiestan en todo tipo de personas, de diferentes cualidades mentales, éticas y culturales.

¿Oscuro objeto de deseo?

Hummm, yo creo que no es tan sencillo. Es la explicación más fácil que acude a la mente de cualquiera. ¿Deseo natural de grandeza que toma vida propia y se nos escapa de las manos?

Pero, ¡Ay! ¡pobre de mí!, ¡que soy republicano! 😜

Todo el mundo tiene sus relativas aspiraciones de grandeza. El médico que sueña con curar a todos sus pacientes, el escritor con convertirse en un bestseller, el pintor, el vendedor, el empresario el arquitecto…

Pero de ahí a que surja la sugestión de ser la encarnación de Paracelso, Miguel Ángel, Van Gogh o Napoleón…. todavía queda un par de trechos. Saltamos de una zona de actividad neuronal a otra diferente. Saltamos de la zona del Deseo a la de la Identidad.

En el campo espiritual también podemos aspirar a convertirnos en un gran maestro, o un gran profeta. Y, en la misma línea, recibir la sugestión de ser la encarnación literal de cualquier personaje relacionado.

Pero aquí tenemos un par de peculiaridades.

Lo primero es que el camino espiritual, el camino gnóstico, implica la renuncia a tales tendencias relacionadas con la fama, el poder, la gloria, etc. La encarnación de Napoleón o de Velázquez es compatible con el deseo de fama y poder. La encarnación de un gnóstico no.

Lo segundo, que no tenemos patrones objetivos para valorar en qué medida vamos acercándonos a algún tipo de objetivo. La encarnación de Napoleón debe lograr buenas conquistas militares y la de van Gogh debe pintar buenos cuadros. La encarnación del gnóstico no porta señales objetivas.

Y es que la renuncia al Poder y la Fama puede ser muy teórica, y en el fondo de nuestra conciencia, de modo más o menos consciente, perdura el deseo de reconocimiento, de rodearnos de un séquito de admiradores. Perdura el deseo de no-desear, como en términos budistas, porque sabemos, o creemos, que no-deseando alcanzaremos la deseada iluminación, una iluminación a través de la cual alcanzaremos la deseada fama 😁😁

En este contexto, la aparición de estas caricaturescas sugestiones tienen un doble filo, y en cierto modo pueden ser desenmascaradoras, nos pueden mostrar, quizá en lenguaje onhírico, las verdaderas tendencias y líneas de fuerzas presentes en nuestro interior.

Bueno, nadie dijo que resolver el puzzle sería cosa fácil, si lo fuera no estaríamos aquí dando vueltas. 😊😊

Rutina genético evolutiva

Finalmente encontré una explicación auténticamente racional y científica de todo aquello. No sólo mi experiencia personal sino también las docenas de casos relacionados que iba conociendo; desde los más evidentemente patológicos hasta casos de líderes, políticos y espirituales, de conciencia mesiánica, que, realmente, terminaban rodeándose de una legión de incondicionales seguidores.

Bueno, no me importa mucho que sea una explicación científicamente correcta, pero al menos me resulta un modelo explicativo coherente.

Lo dejo para otro momento, que ya va sobresaturado el post y de paso mantenemos el suspense 😁.

Solo adelantar que, éso, que se relacionaría con ciertas rutinas psicobiológicas, con una función evolutiva-adaptativa y activada fuera de contexto. En algunos postis previos ya dejé caer algunos apuntes.

Solución final

Y, bueno, finalmente, para ser justamente objetivos, deberíamos admitir, aunque solo fuera como hipótesis, la posibilidad de que realmente yo fuese la encarnación del citado personaje 😉. O sea, lo primero, admitir que el personaje existió realmente, que ya es bastante cuestionable, de entrada. Luego admitir que realmente es cierto el asunto de la reencarnación, que también es igualmente cuestionable, y que, en determinados momentos de nuestras vidas, podemos recibir la correspondiente línea de fuerza reencarnatoria.

Sin embargo, nunca he querido otorgarle ni siquiera el estatus de hipótesis de trabajo. Me parecía un insano y peligroso síntoma de algo negativo, peligroso, y el mero hecho de colocarlo a la vista en el “cajón de las hipótesis” ya servía para darle fuerza.

Entonces… casi que, mejor, lo metí debajo de la alfombra, cuanto menos contacto mejor.

Pero me pregunto con frecuencia, ¿Qué habría pasado si hubiese dado por buena la sugestión? De entrada no habría vivido dividido contra mí mismo, ni, quizá, habría sufrido crisis de baja autoestima, de modo que habría canalizado y concentrado un gran potencial de energía hacia… bueno, hacia alguna parte…

Desahogos

De esta cuestión específica no hablé con nadie. O casi. Tímidamente balbuceé algo con Ixiu sobre la cuestión de sentir que se tiene una misión en la vida pero no pareció hacerme mucho caso. Me cortó y cambió de tema rápido. No se porqué intuí que a él le pasaba algo similar.

Y con Pagi lo mismo. Y también descubrí, con el tiempo que, efectivamente, él sufría una sintomatología similar… con la diferencia… De que no se lo cuestionaba… Realmente se lo creía.

Se ve que he tenido buenas referencias 😂😂

Cuando conocí la Escuela Gnóstica, y después de la primera toma de contacto con los Gurús de la dirección espiritual, me inspiró la confianza suficiente como para planteárselo, en una carta, a ver si me daban algún punto de vista interesante.

No sé si fue una buena idea. 😁😁

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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