Bhagavad-Gita

Un buen día de verano, recién comenzadas las vacaciones me llegó un paquete a casa. Casi me había olvidado del Bhagavad Gita, que había pedido hacía varios meses, junto con otra remesa, pero no lo recibí por haberse agotado.

Comencé a hojearlo, sentado en el suelo. Poco a poco me fui dejando cautivar por su fuerza espiritual, leyendo y leyendo, experimentando boquiabierto el desapego de Maia y una energía espiritual con su peculiar sabor oriental que tenía muy buena pinta.

No dudé en reconocerlo, reverentemente, como una auténtica literatura sagrada aún a pesar de las posibles tergiversaciones y errores de traducción que pudiera haber acumulado a lo largo de los siglos. Su mensaje, su campo de fuerza, en cierto modo, era el mismo que el de la Biblia. Pero, en cierto modo también era distinto, una cierta tonalidad vibratoria peculiar. Mucho mas racional y directo. La Biblia era mucho más alegórica. Sin embargo el resultado final era muy similar: el desapego del campo gravitatorio terrestre. A ver si voy dándole un repaso.

Bueno, como introducción rápida, digamos que el Bhagavad Gita es un capítulo, o una parte del Mahabarhata, un libro clásico de la literatura hindú, fechado en el 3000 antes de la era cristiana. Digamos que, así como la Biblia y otros textos sagrados, el Bhagavad Gita es un texto leído y releído por millones de personas.

Sospecho que toda esta afición imprime un poderoso reflejo en el astral que, a su vez, influye en los nuevos lectores del texto. También creo, no sé porque, que estas literaturas, estos textos sagrados tan fervorosamente repetidos por tantos millones de personas a lo largo de los siglos tiene su reflejo en el código genético (bien sea como causa, o como efecto) de modo que independientemente de otras hipótesis, tendríamos que algo hay en nuestra estructura psíquica que reacciona a la lectura de estos textos, o estas configuraciones gramaticales. O incluso también en ciertas fábulas o mitos alegóricos. No sé. Sea lo que sea, algo tienen estas literaturas que nos hacen vibrar, y de qué manera.

En un momento dado, el hilo argumental del Mahabarhata nos lleva a un escenario de guerra, a un campo de batalla, donde se van a enfrentar dos ejércitos.  Ambos ejércitos se han ido configurando a lo largo de la narración mediante complejas intrigas palaciegas, con el resultado de que amigos y familiares se ven entremezclados en sus filas.

Arjuna, uno de los protagonistas, no lo ve nada claro y se niega a luchar, especialmente contra sus amigos y familiares. Krishna, el otro protagonista, comienza entonces a soltarle un discurso animándole a seguir con la lucha.

Argumentando ésto y y lo otro, y replicando las objeciones de Arjuna se entreteje todo el compendio filosófico de la obra.

Esto es, como decía, una introducción rápida, suficiente para lo que nos interesa aquí. Por supuesto, y para más y mejor información introductoria y quizá mas objetiva, tenemos la biblioteca web…

Ahora lo que tocaría es abordar mi percepción subjetiva, la manera en que lo asimilé.

La verdad es que el escenario guerrero no me resulto muy atractivo. Yo, pobre hippie pacifista y antimilitarista, no sentía mucha simpatía por los ejércitos ni por los militares, y la apología de la guerra que nos hace Krishna no era el mejor preámbulo.

Pero, en fin, el escenario castrense se difumina rápidamente  cuando entramos en materia puramente filosófica. Y, en cualquier caso, podríamos considerarlo como un simple recurso literario.

Antes de continuar, quisiera remitirme a la saga previa ALPDM, y sus reflexiones asociadas al capitulo 4°,  ALPDM (IV, buena conducta)   en “Riqueza y Poder”.

La línea argumental me llevaba al escenario guerrero del primer capitulo del Bhagavad Gita:

“Hemos visto que las líneas de fuerza ilusorias pueden bloquear o interferir nuestra conexión con lo Real. Y estas líneas de fuerza se manejan desde su propio campo ilusorio, desde el propio mundo fenoménico. Se necesita Riqueza y Poder para poder vivir, para poder vivir con la suficiente tranquilidad y seguridad, que nos permita refugiarnos en un lugar tranquilo, sin pasar hambre ni sed, ni frío ni calor, con buenos guardaespaldas que nos protejan del ataque de nuestros enemigos, con buenos policías que protejan nuestra propiedad privada, ejércitos que protejan nuestras fronteras y expolien lejanas tierras para nuestra propia comodidad y bienestar… y meditación y recogimiento y estudio de ciencia y filosofía espiritual”.


Pero en esas lejanas tierras expoliadas, posiblemente habiten también buenos buscadores que también necesitan riqueza y poder para procurarse escenarios de tranquilidad y recogimiento espiritual. Y también necesitan buenos ejércitos para defender sus fronteras y expoliar otras tierras”.

Entonces, ¿veremos a los buenos buscadores luchando entre sí? ¿ Luchando por la defensa de sus propiedades, de sus fronteras, por la riqueza y el poder que les permita recorrer plácidamente el camino liberador?

La nueva contradicción está servida y no parece de fácil resolución”.

Por otra parte nos lleva al primer capítulo del Bhagavad Gita, donde Arjuna, situado en pleno campo de batalla, se da cuenta de que sus queridos parientes también están situados al otro lado de la barricada. Habrá que volver aquí, de nuevo, más adelante”.

Tal contradicción no es ajena a todo tipo de escuelas, sectas e iglesias que, por un lado, predican la pobreza y el desapego de los bienes mundanos y transitorios. Pero por otro lado se ven obligadas a una constante lucha por la riqueza y el poder, precisamente para mantenerse en este mundo ilusorio, y poder seguir predicando, y manteniendo sus costosos templos, centros de conferencias y editoriales”.l

******

Bien, entonces aquí estamos, ante el primer capítulo del Bhagavad Gita. Miedo me da enredarme en un racional y sesudo analisis del texto, intentare franquearlo, como quien no quiere la cosa, y resumirlo en unas pinceladas.

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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3 respuestas a Bhagavad-Gita

  1. Goyo Galache dijo:

    De casualidades que no existen …estoy releyendo la Bhagavad Gita..ha sido como una necesidad algo me había quedado sin comprender…esa ilusión de la batalla sin batalla …

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