La dirección Espiritual III

El Derecho a la interacción. Monopolio del campo de fuerza. La “puerta” astral. El delirio de grandeza. Delirios y grandeza entre los gurús de movimientos espirituales. Intensidad, duración y frecuencia del síntoma delirante. Efectos secundarios del síntoma. Los Criterios burocráticos de admisión en la Escuela Gnóstica. La RC y Yo.

Querido amigo:

Hemos recibido su carta y pasamos a contestarle.

Comprenderá que no podemos entrar en cada detalle de su carta, no obstante, si lo desea, puede usted profundizar en Nuestra enseñanza a través de Nuestra amplia literatura.

Lo primero, queremos aclarar que, cuando en nuestra anterior carta le decíamos que no podíamos ayudarle personalmente, lo que queríamos decir es que en la Escuela no se trata de que los problemas personales de los alumnos sean analizados por otros alumnos más avanzados para luego aconsejarles sino que cada alumno debe resolver sus propios problemas.

Ello es posible porque el alumno serio es dotado de una fuerza que contrarresta su debilidad y de una luz que desenmascara las raíces mismas de sus problemas. Con esa fuerza y en esa luz el alumno puede conseguir que la raíz misma del problema se consuma en el fuego purificador del Espíritu Santo. En nuestra anterior carta, por tanto, nos referíamos justamente a esas radiaciones que están a disposición de todo alumno serio que se ha ennoblecido para ello mediante una preparación cuidadosa.

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Yo pecador (y III; David y Goliath y el OVNI )

Coitus interruptus

Hace tiempo que no publico nuevas entradas y es que la actual, se quedó atascada en la carpeta de borradores. No por nada en especial, pero mis contactos del Mossad me aconsejaron que, casi mejor, que no la publicase o me atuviese a las consecuencias. Y, bueno, uno ya tiene suficientes frentes abiertos como para meterse en más líos.

Pero resulta que el presente capítulo, a pesar de un poco farragoso, resulta crucial, y punto de inflexión de la historia, y estaba bloqueando nuevas entradas.
Así que, bueno, de algo hay que morir, habrá que meterlo, aunque sea en modo intermitente, no creo que nadie se entere, sigamos con la saga 😉.

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La Estela de David

Un buen día estaba yo leyendo la Biblia, Antiguo Testamento, recreándome plácidamente, leyendo las historias de los reyes y profetas de Israel.

De repente leyendo la historia de David y Goliath sentí como un fugaz chispazo, una sensación de déjà vu, o dejà veçu, o similar, y de que esa historia se relacionaba conmigo de una manera muy especial… quizá en clave reencarnatoria… 😉

No quería creerme que en realidad me había pasado éso, ni quise darle importancia a lo sucedido. Me di un buen pellizco y lo dejé correr, como un curioso lapsus neuronal.

Pero, poco más tarde, leyendo el episodio de la abducción y arrebato del rey David, volví a sentir lo mismo, más intensamente, como un fogonazo, con un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.

¡Sentía vívidamente como que aquello me había pasado a mí! 😉

– ¡No puede ser!, ¡ésto no puede ser!. – me dije – No es posible que me esté sucediendo ésto a mí!.

Estaba completamente sereno. Hacía tiempo que había dejado el alcohol y las drogas, y aquella experiencia me daba a entender que quizá estaba yo perdiendo el buen juicio, y posiblemente, a causa de las lecturas bíblicas.

Quise hacer como que no había pasado nada. Me decía a mi mismo que, cuantas más vueltas le diese al fogonazo en cuestión, más relevante se iba a volver. Lo mejor, quizá, actuar como si nunca hubiera pasado nada. Ni hablar de contárselo a nadie, ni registrarlo en el diario. Solo conseguiría darle más fuerza. Mejor ni recordármelo a mí mismo, como si de un revoltoso sueño se tratase; sueño que se olvidaría a poco de despertar.

Gnosis o Psicosis

Pero se había abierto en mi interior una línea de fuerza magnética de difícil explicación y manejo, y que se mantenía latente, dispuesta a emitir su peculiar y sutil frente de ondas.

Pronto lo relacioné con los síntomas de una psicosis o una esquizofrenia mística. Parecían como delirios de grandeza, (aunque yo me negaba a creérmelo, y tampoco me hacían sentirme “grande”, candidato al manicomio, más bien.)

Era como las llamadas autoreferencias, y en la mismísima Biblia. Autoreferencias que dirigen la mente, o al menos lo intentan, y, en cualquier caso, dejan su huella.

Y tenía toda la pinta de que con un poco más de intensidad y un poco más de duración podría llegar a causar serios problemas.

Me acordé de la historia de Don Quijote, que algo rarito le debió de ocurrir leyendo libros de caballeros justicieros…

Todo mi supuesto camino espiritual amenazaba con resquebrajarse en mil pedazos, con esta nueva línea de fuerza. Una línea de fuerza sin palabras pero que pretendía hacerme creer que yo era la reencarnación del mismísimo rey David con una misión a realizar en el mundo moderno 😉.

¿Qué me quedaba entonces de mi vocación y camino espiritual?

¿Qué me queda del supuesto campo de fuerza gnóstico ? ¿Y del poder benefactor de la Escritura ?

¿Se tratará todo, igualmente, de una alucinación? ¿Todo mi proceso, supuestamente espiritual, no era más que una sintomatología psicótica galopante?🤔🤔

¡No!, ¡no puede ser!.

Y es que la idea de haber perdido completamente el juicio me resultaba casi tan increíble como la idea de ser la encarnación literal del citado personaje.

Ahora que todo parecía ir bien… ahora qué mi vida parecía ordenarse alrededor de mi recién encontrado camino espiritual…

y se me presenta una historia como ésta, dejándome completamente desarmado 😔.


Reevaluación

Entonces, a ver, cómo empieza todo.

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Yo pecador (II, misión y vocación)

Sentido de la vida y vocación. Investigación y divulgación. Gnosis. Vidas ejemplares en el AT. Misionismo y mesianismo. Misionismo racional. Misionismo mágico y profético. Misionismo reencarnacional. Misión y Gloria Terrenal. Recurrencia del modelo misionista. Dioses extraterrestres y otras fuerzas sobrenaturales. Esquizofrenia psicosocial.

Sentido de la vida

Al terminar la época preuniversitaria yo no tenía muy claro qué hacer en la vida. Sentía una fuerte inquietud interior y no veía embarcarme en un currículum clásico de estudios. De estudios-trabajo-matrimonio-hijos…

Entonces me tomé un año sabáthico para reflexionar…
Me sentía un poco diferente a los demás. Diferente, sí, pero un poco en clave de superioridad. Como que no quería ser un “animal de rebaño” más… y sin tener claro el rumbo a seguir…

En el entorno en que vivía, llamémosle pseudohippie, circulaban ciertos valores, ciertas ideologías, ciertas cosmogonías, ciertas “leyendas urbanas”… no exentas de contradicciones… de modo que me veo en la necesidad de investigarlas, de esclarecer el misterio de “la verdad de las cosas”, de las opiniones, las ideologías, los valores, hallar mi propio camino, en suma…


Vocación

Comienzo con la investigación y lo que va surgiendo es una vocación filosófica, científica… Muy inspirada en la filosofía clásica y cartesiana y el Jnana Yoga… que tras la experiencia de mescalina va tomando forma un tanto mágica, esotérica, psicodélica…

Con el estudio de la Biblia y los Evangelios la vocación va tomando una forma espiritual-religiosa.

La cuestión era, o es, cómo enfocar, o cómo entender, una “vocación” de este tipo. Porque, se supone, que una vocación de pintor, por ejemplo, le empuja a uno a pintar cuadros, el músico a componer melodías, el escritor a escribir novelas, el médico a curar enfermos. El arquitecto, el pastor, el guerrero…,,, bueno, cada uno a lo suyo.

Pero, una “vocación espiritual”… o más concretamente: mi propia percepción espiritual.. ¿Hacia donde me llevaba?


Modelos a imitar

Consideremos también los modelos de referencia. El pintor quizá coja como modelo a Picasso o a Velázquez y el músico a Mozart, Bach o Lou Reed… Pero yo… ¿a quien tenía como modelo?

De primeras a nadie, me temo. Mi vocación había surgido de lo más profundo del interior… precisamente uno de mis principios había sido de no dejarme influir por nadie, y cuestionar cualquier influencia externa…

¿Cualquier influencia?

Bueno, al menos conservaba el lenguaje materno, el sistema lógico-linguístico heredado, el espíritu académico-filosófico-científico… casi me suena a Descartes… y su duda metódica… pero aderezado con algo más… ¿Siddhartha quizá?

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Yo Pecador (I; psicología, espiritualidad y desahogo)

 Sacerdotes y psicólogos. Salud mental y salud espiritual. Corrientes antecesoras de la psicología. Confesión y desahogo. Perfil del escuchador. El desahogo en la evolución natural. Aceptación del desahogo. Ahogo, desahogo y salud mental. Escenarios para desahogar.

Sacerdotes y Psicólogos

Suele decirse que psicólogos y psiquiatras son los nuevos sacerdotes y, me temo, que es bastante cierto, en más de un sentido.

Tomemos, por ejemplo, el modelo de la confesión. El pecador desahoga en el confesionario sus pecadillos veniales mientras el paciente hace lo propio en la consulta del psicoterauta, confesando sus “zonas erróneas”, sus supuestas psicopatologías, vacíos existenciales, etc.

El cura perdona los pecados, quizá con alguna pequeña penitencia: “ego te absolvo peccatis tuis”. Y el psicoterapeuta hace lo propio, dándonos unas palmaditas en la espalda: “Estupendo Isar, lo estás haciendo muy bien”, “cada día te veo mejor y mejor 😉”

O quizá nuestros pecados no sean tan leves, ni tan fácil de ganar el perdón clerical. Quizá ni siquiera aparecemos por el confesionario, ni por la iglesia y el cura se ve impelido hacia un rol represivo, marginador, anatematizador…

Pero el psicólogo, el psiquiatra, también hace lo propio, cuando decide que la conducta del paciente va demasiado desviada y pone sobre la mesa sus recursos represivos, amenazándole no ya con el miedo al infierno sino con el miedo a la esquizofrenia, a la locura. Quizá le recomiende un tratamiento que lo vuelva más manipulable o favorezca directamente un ingreso forzoso. O quizá simplemente le descalifique para un puesto de trabajo.

Digamos que se trata de roles con cierto componente de control social, con pretensión de promover estilos de vida políticamente correctos.

Sí, bueno, las comparaciones hay que cogerlas con pinzas… Y hay una cierta evolución del modelo…

Los viejos sacerdotes predicaban sobre una religiosidad un tanto materialista, basada principalmente en la conducta, en las buenas obras y omisiones, y orientada hacia una recompensa postmortem.

Los modernos psicólogos se basan cada vez más en la conciencia, la autoconciencia, la plenitud, felicidad, desarrollo personal, etc. Y orientado hacia unos resultados (supuestamente medibles y acordados) en la vida actual.

Los sacerdotes siguen un “pensamiento único”. Un único Dios, una única doctrina. Entre psicólogos o psiquiatras tenemos decenas de tendencias y paradigmas diferentes.

Bueno, sí, es cierto que también hay diferentes sacerdotes de diferentes religiones, de diferentes sectas y  movimientos espirituales, algunos de los cuales se aproximan más al modelo de moderno Psicologo… Y, sí, también dentro del catolicismo tenemos curas modernos, curas obreros, revolucionarios, pederastas… 🤔🤔🤔

Al cura le suponemos trabajando para Dios, o sea, para la Iglesia. En beneficio de la salvación de las feligresas almas, pero en cualquier caso, sin su colaboración: para el pueblo pero sin el pueblo. 

Al psicólogo le suponemos trabajando para el paciente-cliente. O sea, trabajando para lograr unos objetivos acordados con el cliente. Pero claro que, el paciente no siempre es el cliente, ni parte activa de la terapia. El cliente puede ser “la sociedad”, la familia, la empresa, y es al cliente a quién intenta agradar el psicoterapeuta, y a quién factura la minuta, directa o indirectamente, a costa del interés personal del paciente.

Aparte de éso, el psicólogo puede tener su propia ideología, su propia ética, sus propios condicionamientos culturales que pueden ir a la contra del interés del paciente.

Incluso, rehogándolo todo un poco, podemos tener psicólogos miembros de diferentes iglesias, pongamos que puedan ser católicos, adventistas, del Opus o francmasones…
Salud mental y salud espiritual

Pero, en general, y salvando todas las particularidades, podemos decir que nos acercamos hacia un solapamiento entre la salud mental y el camino espiritual (el “Bien” en una palabra); un solapamiento entre la enfermedad mental y el “Mal”. Un continuum donde las personas verdaderamente malas, son tratadas como enfermos psicópatas; y donde la salud mental puede perfeccionarse casi hasta el infinito, hacia un modelo de tipo espiritualista.

– Si la depresión es una enfermedad, entonces, en psicología moderna, la alegría y las ganas de vivir se convierten en modelos de salud. Alegría, equilibrio, paz interior… Nótese que se produce igualmente un acercamiento hacia el modelo espiritual oriental, budismo, yoga, etc.

– Si la distorsión de la realidad objetiva y el pensamiento mágico, es síntoma de enfermedad, entonces la salud debe enfocarse hacia un conocimiento preciso y objetivo, digamos que científico, del mundo que nos rodea.

– Si una pérdida severa de memoria, de la atención, o de cualidades intelectuales se tratan como enfermedades graves, entonces, al contrario, la salud se orienta hacia el cultivo, cuanto más mejor, de las cualidades citadas.

– Si el autismo es una enfermedad, entonces, la salud se enfoca hacia una mayor interacción social, empatía, don de gentes, capacidad de liderazgo, amor al prójimo…

Viejos pecados capitales: la pereza, la gula, la ira… pasan a convertirse en carne de terapia y superación personal:



   

Naturalmente, los modernos psicólogos van a moderar un poco los requerimientos clericales clásicos, no van pedir al paciente una castidad absoluta y, al contrario, quizá recomienden recrearse en ciertos pecaditos, ciertas expresiones pecaminosas de ira, de pereza, de gula… en la constatación de que, quizá, ninguno de los extremos sea saludable. Llegamos de nuevo a el “el camino del medio” de los budistas…

Pero “el medio” no es un punto definido matemáticamente en alguna parte, cada uno lo situará más a la derecha o más a la  izquierda según le convenga. Todo va a depender de las tendencias político-religiosas del terapeuta.

En este contexto, aparecen toda una serie de corrientes psicológicas referidas a la “realización personal”, autoayuda, “cómo ser feliz en 7 lecciones” o “cómo alcanzar el éxito en 14 pasos”, o cómo conseguir una supermemoria, alcanzar una vida plena, triunfar en los negocios, ser un líder, ganar amigos, vender más y mejor… etc. etc. etc.

Otras tradiciones

Nótese que la moderna psicología,  engarza, entre otras, con tres tradiciones relevantes

– la oriental en cuestiones tales como el equilibrio y la paz interior,

– la esotérica-occidental en lo que se refiere al cultivo de cualidades psíquicas, técnicas de concentración, visualización creativa, “control mental”

– la protestante, calvinista y capitalista, en lo que se refiere al solapamiento entre las cualidades espirituales y el nivel económico y el éxito social. Es, por así decirlo, la creencia de que cada cual tiene lo que se merece, que los pobres son pobres porque son perezosos, carecen de pensamiento “positivo”, no se esfuerzan y derrochan en vicios lo poco que obtienen. De modo que, finalmente, el estatus socioeconómico de una persona sería fiel reflejo de sus cualidades espirituales.

Un punto de vista más extendido de lo que pudiera parecer a simple vista, aunque con matices en el imaginario latino: “lo bueno que tengo es porque me lo merezco, mis carencias se deben a injusticias sociales 😀


Nótese que la previamente citada corriente de autoayuda y pensamiento positivo engarza directamente con la ética protestante y el espíritu del capitalismo: la idea básica es que la pobreza y el fracaso social son debidas a los propios pensamientos negativos del interesado.

Véase, como muestra, el enfoque de Louise L. Hay:

Bueno, no digo que el pensamiento positivo o negativo no tenga su influencia pero me temo que hay otros muchos factores.

Y siendo la riqueza, el poder, la fama unos recursos escasos…, el éxito de uno se obtiene, necesariamente, a costa del fracaso de otros.

¿Cómo engarzaremos el enfoque Gnóstico-rosicruciano entre todas estas tendencias?

¿Habrá alguna correlación entre el quehacer gnóstico y el status social? 🤔🤔

Me temo que, las altas esferas sociales de riqueza y poder no destacan precisamente por su amor a la filosofía y praxis Gnóstica, pero… ya lo desarrolleremos en otro momento.

Sigamos con la “confesión de los pecados”. Al cura, al gurú, al psicólogo, al colega…

¿Quién da más? 😁

Confesión y Desahogo

Importante necesidad del ser humano es el desahogo: expresar a otro ciertas experiencias o vivencias que, por los motivos que sean, “ahogan”, preocupan, bloquean…  Ahogan, y no es posible desahogarlas sobre la marcha del ritmo de vida cotidiano. Quizá sean secretos que, por los motivos que sean, más o menos evidentes, no podemos confesarlos  al cónyuge, a los hijos, los amigos…  O quizá sea un simple “conflicto de Rol”: nuestros escenarios cotidianos solicitan roles muy específicos, donde no siempre procede desempeñar el rol de desahogador. Al contrario, se solicitan roles  de dureza, de autoafirmación, de diversión, de crítica, de burla…

Entonces se hace necesario habilitar escenarios específicos donde se favorezca el desahogo, la confesión, la petición de auxilio, incluso en aquellos casos en los cuales el desahogo se resiste.

Tenemos, por ejemplo, la consulta psicológica, o el confesionario, pero tambien los grupos de co-ayuda, o co-escucha, con un carácter más pretendidamente horizontal.


Perfil del escuchador

Es cuestionable hasta qué punto sea necesario que el escuchador tenga una titulación universitaria, o un conocimiento específico del temario relacionado con el contexto del desahogo. O quizá solo sea necesario que el desahogador crea ser entendido por el interlocutor.

Así suele decirse que el psicoanalista debe limitarse a repetir la última frase dicha por el paciente, para que parezca que está siendo escuchado 😀😀: “…Así que se casó y se fue a vivir  con su marido 🤔🤔...”

Pero, titulados o no, el desahogador busca escuchadores de cierto status. Uno no quiere desahogarse con cualquiera, no por ejemplo con “el tonto del pueblo”, si se me permite la expresión. Ni con un enemigo, o alguien que, eventualmente, pudiera utilizar la información expresada en su contra. El Jefe no podrá desahogarse con el subalterno, ni el policía con el proscrito. Ni el de extrema izquierda con el de extrema derecha.

Y, en general, las personas implicadas en comportamientos delictivos o políticamente incorrectos buscarán escuchadores  con quienes poder establecer ciertos lazos de complicidad y empatía…

Todo ello empuja hacia esa institución de desahogo, psicólogo-paciente, sacerdote-feligrés en la cual tenemos por un lado ésa autoridad, impregnada de poder sociocultural, bien sea que provenga del lado de la ciencia y la universidad o de la religión; un supuesto conocimiento de las diversas situaciones conflictivas que atraviesan los seres humanos, y que, además, se compromete a mantener el secreto de la confesión. El psicólogo tiende a mantenerse en un rol puramente técnico, por encima de ideologías y prejuicios sociales. (En teoría, al menos, que algunos los hay de cuidado)

Otro modo alternativo de desahogo puede ser dirigirse a entidades sobrenaturales, dioses, ángeles, y similares. 

Independientemente de la  realidad objetiva de estas entidades, la mera creencia subjetiva del interesado en que su mensaje será escuchado puede favorecer el desahogo y la descongestión.
Igualmente puede optarse por un desahogo en forma escrita, un diario, por ejemplo, una autobiografía, o una novela donde se proyecte sobre personajes ficticios una serie de situaciones y discursos basados en la vida personal del autor.

Desahogo y modelo evolutivo

Cabe preguntarse el porqué de esa necesidad de desahogo. Y de nuevo podemos echar mano del modelo evolutivo, como viene siendo frecuente a lo largo del blog.

El homosapiens, como animal gregario ha desarrollado unos protocolos de intercambio de información con sus congéneres. Las informaciones relevantes percibidas por cada individuo son transferidas al grupo: alimentos, refugio, caza, peligros… En cuanto que son percibidas por un individuo, siente la necesidad de comunicarlas al grupo, bien sea para proteger al grupo o protegerse a sí mismo.

De ahí tendríamos la necesidad biológica de comunicar al grupo ciertas experiencias.

¡Me duele  mami!”

¡socorro, me ahogo, ayudadme!
 

¡socorro, me ahogo, ayudadme!

¡que viene el lobo!

“¡que viene el lobo!”,  grita el miembro de la comunidad pastoril, y entonces los demás pueden poner a salvo los rebaños.

De aquí se elucidan un par de comportamientos anómalos, o disruptivos en la intercomunicación dentro del grupo.

Uno sería que el miembro de la comunidad se ahogue sin pedir ayuda, o que, viendo al lobo, no diera aviso.

Otro que, dando el aviso, la comunidad no reaccionara, o no entendiera la situación.

También tenemos el clásico del pastor mentiroso. La mentira es una anomalía que boicotea la buena marcha del organismo social. Primero, porque al mentir, el cuerpo social recibe una información errónea, que toma como cierta y reacciona disruptivamente. Pero luego, inversamente, aprendiendo de la existencia de la mentira, desconfía de las informaciones verídicas. De aquí que las mentiras, aunque comprensibles en la vida moderna, no pueden sino terminar generando conflictos psíquicos internos, y se haga necesario un canal a través del cual expresar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Entonces, como resultado final, tras miles de años de evolución, cuando un individuo experimenta una situación supuestamente relevante para su supervivencia, o para la supervivencia del grupo, se ve abocado a comunicarla so pena de congestión neuronal. Comunicarla literalmente, o, si hiciese falta, engañar a nuestro sistema neuronal con un sucedáneo, o sea, la consulta del psicólogo, confesionario, grupo de autoayuda… O quizá dirigiéndose a algún ser espiritual, o simplemente registrandolo en un diario.

Es evidente que tenemos un programa biológico que nos invita a gritar cuando caemos por un precipicio, o nos llevamos un susto, o expresar admiración o extrañeza cuando vemos algo fuera de su sitio, todo ello en forma automática o refleja. Pero en las sociedades modernas los peligros no se nos presentan tan claramente, todo aparece muy enmarañado, pudiendo llegar a confundir a nuestro sistema neuronal y puede ser complicado desenmascarar cuáles son exactamente las verdaderas amenazas que nos rodean.

Aceptación del desahogo

Pero, en fin, a lo que íbamos: que sea cierta la hipótesis evolutiva o no, en un momento dado, quedamos que el homosapiens tiene una fuerte necesidad de expresar a sus proximos el contenido de sus vivencias más fuertes, o más relevantes. Pero, y además, de que su vivencia sea adecuadamente comprendida y asimilada. Y de que la persona en cuestión sea adecuadamente respetada en tanto que portadora de su experiencia vital.

– “Te juro que vi un ovni, aterrizó a unos cien metros delante de mí y bajaron unos hombrecillos verdes, empezaron a avanzar hacia mí entonces salí corriendo😨😨😨 desde entonces nunca he vuelto a ser el mismo…”

🤔🤔🤔🤔

 Ahogo, Desahogo y Salud Mental

Si la experiencia en cuestión no llega a expresarse, o si no es recibida con el respeto y el interés esperados se produce el ahogo, fuente de posibles perturbaciones psíquicas. Entonces, de lo que se trata, es de colocar al interesado en un contexto, ante uno o varios escuchadores, a fin de que pueda desahogar la experiencia.

El desahogo puede tener efectos que podrían parecer milagrosos, puesto que descongestiona el sistema nervioso y el endocrino. Pero tampoco conviene mistificarlo, ni esperar otra cosa que una descongestión provocada por un bloqueo previo. Si me amputan un brazo, por mucho que desahogue la dolorosa experiencia, el brazo no va a crecer de nuevo. Si perdemos un hijo, o el empleo, la novia… pues más o menos lo mismo, no lo vamos a recuperar desahogando.

Lo único que hacemos es evitar las citadas congestiones a otro nivel, efectos colaterales del problema inicial.

Si el problema inicial es de tipo psíquico, pues, en principio, lo mismo. Una depresión o una psicosis, en principio, no se van a curar por el mero hecho de contar a otros lo que nos pasa. Pero el desahogo puede ayudar a evitar otras complicaciones o efectos secundarios derivados del inicial.

Digo lo de “en principio” porque el sistema psíquico es muy maleable y pueden producirse reacciones sorprendentes, al contrario que en el físico. Quiero decir que, si he perdido un dedo, por mucho que cuide y vivifique el resto de los órganos del cuerpo físico, es poco probable que el dedo crezca de nuevo. Pero si sufro una congestion en cualquier punto del sistema psíquico, y vivifico el resto de las áreas del sistema, que es puro software, entonces se generan nuevas conexiones neuronales, en otras áreas del cerebro por ejemplo, que pueden sustituir a las anteriormente dañadas.

Escenarios para desahogar

Entonces, a lo que íbamos, a favorecer las condiciones que a su vez vayan a favorecer el desahogo.

Lo primero, uno o varios escuchadores, dispuestos a escuchar. La vida cotidiana no siempre lo permite, por los motivos que sean. Y  deben inspirar cierta confianza en el interesado. Digamos que pueden pertenecer a su grupo de referencia, especialmente si son grupos marginales. Algunas personas se sentirán cómodas con una persona que destile autoridad, autoridad oficial me refiero, como un médico, un sacerdote, un alcalde…

Otras, al contrario, desconfiaran de las autoridades oficiales y se decantaran por otra autoridad de tipo más marginal, o igualitaria, algún o líder rebelde, o de oposición, medico alternativo, gurú de una secta o iglesia alternativa.
Y, luego, tenemos el tema a desahogar.

Hay experiencias universales, que pueden expresarse en cualquier entorno político o religioso, sin mayor problema. Pongamos por ejemplo la muerte de un ser querido, un amor no correspondido, o un diagnóstico de cáncer.

Luego tenemos experiencias relacionadas con entornos marginales o delictivos. Como ya comentaba más arriba, en principio no procede desahogarlos fuera del propio entorno de complicidad del afectado. Pongamos un delincuente común, o activista político, o miembro de la mafia o de la guerrilla, o toxicómano o narcotraficante. Su desahogo llevaría implícita la confesión de delitos, o en general, información comprometedora para sí mismo y para sus compañeros. Por tanto debe orientar su desahogo en su propio grupo de referencia, o hacia un profesional lo suficientemente burocrático y aséptico como para colocarse por encima de valoraciones éticas y partidistas.

 Y es que conviene separar el desahogo del “arrepentimiento”, que no tienen porqué ir parejos. El “arrepentimiento” puede conllevar sus necesidades particulares de desahogo, por lo que puede suponer de “traición” a los antiguos colegas y cambio de valores.

Pero las necesidades de desahogo pueden ser previas e independientes al arrepentimiento. Por ejemplo un toxicómano o un guerrillero o un narco que tiene un hijo enfermo. La necesidad de desahogo, y sus connotaciones terapéuticas, no implica necesariamente un arrepentimiento de su modus vivandi. El problema es, cuando por los motivos que sean, no sea factible el desahogo dentro del propio grupo de pares.

Finalmente, tenemos que considerar, las experiencias de tipo mágico, místico y psicótico. En principio no nos importa si las experiencias de tipo mágico o místico o esotérico son “reales” o simples alucinaciones. Lo importante es que se trata de vivencias y percepciones interiores, difíciles de expresar, y de entender, que le pueden ocurrir a cualquier persona, de cualquier grupo social y que, en principio, no pueden ser adecuadamente desahogadas en el grupo de referencia.

Supongamos un militante de extrema izquierda, que tiene un encuentro con un ovni, con tripulantes incluidos, pongamos por caso. Intenta compartir su experiencia con sus compañeros de partido. No le creen, se burlan de él, lo toman por loco. Entonces debe dirigirse a algún investigador del tema ufológico o esotérico… Pero ¡cuidado!…  ¡a ver si resulta que es de derechas… 😉!

Entonces debe de buscar otro escuchador más acorde con su grupo de referencia. En alguna asociación de contactados, por ejemplo…  Quizá lo encuentre, quizá no. Si no es el caso entrará en conflicto entre su identidad de izquierdista, y su necesidad de desahogo, que terminará resolviéndose en un sentido u otro.

Digo que es de izquierdas como podría haber dicho que es de derechas, es solo por dramatizar el conflicto. Y el problema a resolver, que es la manera de canalizar estos desahogos.

***

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Centro de Salud mental

Continuando con el posti anterior, y como decía, tras leer la carta de la escuela gnóstica, había quedado con Pagi.

Aunque son episodios diferentes, estos dos capítulos van estrechamente unidos pues, como decía, se trata de relevantes líneas de fuerza que aparecen el mismo día y a la sombra de la supuesta energía vivificante de la Fraternidad Gnóstica (la etérea)

Hace tiempo que no aparecía Pagi en escena. Desde el capítulo de “psicología clínica” y el de “granja terapéutica”.

Recordemos que Pagi era un psicólogo recién licenciado, cercano a la iglesia adventista del séptimo día, y al movimiento naturista. De joven fue abducido por un comando alienígena, posiblemente de origen reptiliano 😉. Y, posiblemente también, le fue implantado el microchip de rigor, con su sintomatología clásica asociada. Especialmente una cierta vocación mesiánica. Lo disimulaba muy bien, todo hay que decirlo. Apoyado en su titulación de psicólogo, y en el magnetismo inducido por el implante, aspiraba a erigirse en una especie de Gurú de new age, con motivos terapéuticos, cristiano-adventistas y una ideología política de tintes izquierdistas.

Y se lo hacía bastante bien, todo hay que decirlo.

Le gustaba “ayudar”, en este contexto, a personas procedentes del mundo de las drogas.

***

La cuestión es que fuimos a dar un paseo, hablando de ésto y lo otro… Le comenté que había suspendido todas las asignaturas del primer parcial de ingeniería.
– ¿Que has suspendido todo? ¡No tienes perdón Isar! – comentó en un tono un tanto represivo.

Luego fuimos testigos de un accidente, un ciclista que se cayó de la bici. Se formó el típico corrillo alrededor, no era nada serio.

Seguimos hablando de Maia, la ilusión fenoménica, y lo ilusorio del sistema de percepción humano. Le hablaba yo, quiero decir, él escuchaba, no estoy muy seguro de si entendía algo.

De repente me dice que conoce a alguien, que entendía más que él de esos temas, con más experiencia, y que podríamos ir a hablar con él… que solía andar por ahí cerca.

– Bueno, siempre puede ser interesante, conocer nuevas opiniones…

Y entonces me lleva a un edificio, no muy lejos. Entramos, subimos unas escaleras…

y llegamos…

No!, no puede ser…  !

Pues sí, era un centro público de salud mental… Y me presenta a al psiquiatra responsable… con quién estuve hablando un rato…

No recuerdo bien de qué, creo recordar que le expliqué que había dejado las drogas y que sentía mi sistema de percepción un poco alterado y tal y cual, pero que en cualquier caso, me sentía estupendamente.

No hubo mucha sintonía. La impresión que me dio era que no entendía mucho de lo que yo decía, que tenía mucha prisa y mucho trabajo pendiente. No estoy muy seguro de su relación con Pagi, ni en concepto de qué había propuesto está entrevista. Si no fue como una urgencia, sí parecía que, al menos, como algo extraoficial.

Percibí algo “negro” en su aura. No sé lo que significaba exactamente, no es que fuese una mala persona. Se preocupaba a su manera por los pacientes pero, posiblemente no tenía mucho éxito. Esa misma cualidad del aura la he percibido en otras ocasiones en algunas personas depresivas, y alguna que se suicidó, posiblemente clientes suyos.

Me recetó unos antidepresivos 😨😨

– “Unas muletas para caminar por la vida” -coletilló-. No te preocupes que luego ya iremos aumentando la dosis.
Las cosas sucedieron demasiado deprisa como para reaccionar. ¡Antidepresivos! ¡Pero si yo era cualquier cosa menos depresivo! ¡Yo, con mis ganas de vivir y aprender cosas! ¡Y especialmente este hermoso día primaveral, que me hacía sentir impregnado de una peculiar energía interior!

Al menos podría haberme diagnosticado una psicosis mística.  Aunque, bueno, en 10 minutos y con prisas tampoco creo que da como para diagnosticar algo seriamente, y menos aún recomendar un tratamiento farmacológico.

 Y me temo que a su psicólogo colaborador tampoco le tenía muy calado 😂😂

Quedé un poco bastante defraudado de Pagi. No me lo esperaba de él. Se las daba de naturista, y espiritualista… Y no, no me lo imaginaba por ahí… Yo pensaba que su “misión” él la entendía en el sentido de las terapias alternativas, vida sana, vegetarianismo, etc.

Luego me decía, según salíamos del centro que “estos sitios al principio resultan un poco extraños, pero luego te vas acostumbrando“, como si pensase que yo me iba a convertir en un cliente asiduo.

Pagi se encargó de comprar las pastillas, de su bolsillo, no me veía muy decidido.

El tratamiento consistía en dos fármacos: uno tranquilizante,  otro estimulante.

No me eran desconocidos, ya los había probado en mi época de “politoxicómano  militante” aderezados con un poco de alcohol y unos chirris.

– “Ni se te ocurra volver a tomarlo con alcohol” – comentó Pagi en un tono que me volvió a sonar represivo.

Hombre, por mí no había problema, yo había dejado el alcohol y las drogas. Pero la mayoría de la gente,  y clientes del centro de salud, se van a tomar sus vinillos, políticamente correctos, después de tomar la medicación, y sin que los psiquiatras responsables le den mayor importancia …

Todavía hoy en día me temo que no llegan a entender muy bien éso de los efectos explosivos de los psicofármacos cuando se mezclan con alcohol, o cuando se mezclan entre sí.

***

Durante toda esa tarde estuve dándole vueltas a una idea: y es que esa consulta, ese tratamiento, si lo tomaba, me iba a servir como un argumento para solicitar al ejército la exención del servicio militar. Ya me tenían fichado y localizado, y cada año me iba a tocar solicitar una prórroga por estudios.

Con una semana de tratamiento ya valdría. Luego podría ir al psiquiatra del ejército y, mirándole a los ojos, y sin ponerme colorado, decirle que había estado con un psiquiatra del centro de salud y recibido un tratamiento de esto y lo otro…

Y así hice. Estuve tomando el tratamiento cuatro o cinco días y finalmente lo dejé. La verdad es que no noté nada, ni bueno ni malo. Pero eso de los psicofármacos no iba conmigo.

Finalmente les regalé las pastillas a unos amigos para que se las tomaran con unos gintonics.

– Ostras! Que psicólogo más guay, que te  consigue pirulas guapas 😀

– Oye, y no te podrá conseguir unas Dexidrinas o unas Bustaid ?

– no creo. Ésas se las recetan a los gordos para adelgazar.

– pues ya sabes, inflate un poco 😂😂,

– no creas, que no sería difícil, 😁😁, en los efectos secundarios pone que pueden provocar obesidad.

– si es que te lo ponen todo en bandeja, 😂😂

– oye, ¿y unas Artane? Esas sí que recomiendan pa’los nervios y éso. A mí abuela le daban pa’l tembleque

– pues también. Si empiezas a tomar todo esto… fijo que te acaba entrando tembleque y te acaban metiendo las Artane 😁😁

– Vaya mundillo, que pasada, y alguno se estará forrando con esto…

– sí, los propios médicos suelen estar untaos, creo que les dan alguna comisión por recetar. Y tambien les pagan vacaciones para acudir a congresos y presentaciones comerciales de las pirulas…

– qué nivel! Así que son los picapuertas de las farmacéuticas los que les enseñan que pastillas tienen que recetar!

– Míralos, camellos de guante blanco 😂😂

****

Unas semanas después volví a estar con Pagi.

– Qué tal va todo Isar?
– bien, muy bien

– ¡pues a seguir bien! tienes buena cara, se ve que te va bien con el tratamiento…

– ah!, no creo.  Lo dejé hace tiempo, solo tomé durante unos días.

Era difícil de valorar los pensamientos de Pagi. Pero no parecía enfadado.

Con el tiempo me di cuenta de que Pagi  nunca sonreía, ni mucho menos se reía, así, a carcajada limpia, agarrándose la barriga con las dos manos. Su rostro solía tener una expresión similar al Jesucristo de los cuadros de Velázquez, o del Greco. O el de los fascículos adventistas. Con ese punto, diría yo, intermedio entre la tristeza y el éxtasis…

Posiblemente, algún efecto secundario de cuando le metieron el implante 😉 , nunca he leído nada sobre un síntoma similar…

– Bueno, si puedes superar los problemas sin el tratamiento mejor… Te vuelves más fuerte…

– pero deberías volver al centro. A saludarles, decirles qué tal te va… el otro día me preguntaron por ti… Cuando alguien intenta ayudarte le gusta ver los resultados.

– bueno, ya veré 😉

***

Más tarde me confesó los motivos por los que me llevó al centro de salud.

– Es que cuando estuvimos con el ciclista… caído en la carretera…  ¡Te estabas riendo! ¡Parecía que estabas a gusto!

Y, luego, lo que te decía, ¡todos los exámenes suspendidos!… No es indicador de nada bueno…

Yo alucinaba. ¿Riéndome yo del ciclista? Hombre, sí que tenía un día especialmente plácido, con una cierta calma interior de fondo… Pero de ahí a reírme…  Posiblemente, casi seguro, se refería a una mueca, un gesto facial, que ocasionalmente hago de manera inconsciente, y que puede parecer como una mueca de risa o de burla.

Y sí, bueno, era cierto que ese día me sentía animado por una peculiar calma interior…

Y lo de las notas… Había que valorarlo tambien en su justa medida. Y es que estábamos hablando de una escuela de ingeniería, un tanto elitista, con un primer curso que era, en buena medida, cribatorio. Era relativamente normal una alta proporción de suspensos, entre alumnos que, a su vez, habían sido buenos estudiantes y seleccionados previamente a través de complejos exámenes de acceso.

Nada que ver con unos estudios blandos de Psicología, con profesores “modernos” que dan el aprobado general a todo el mundo 😜😜.

Y alumnos que, todo hay que decirlo, en su mayoría habían optado por una carrera de psicología para canalizar, o disimular, sus propios desajustes psiquiátricos.

***

Con todo ésto no quiero decir que mi salud mental fuese perfecta, ni que no fuese víctima de unos síntomas un tanto sospechosos.

Pongamos, por ejemplo, la percepción del campo de fuerza magnético de la Gnosis. ¿Algún tipo de alucinación?  Desde luego no era de tipo sensorial, auditiva o visual… Y luego lo de establecer relaciones de causa y efecto entre la percepción del campo de fuerza Gnóstico y la posterior recepción de la carta de los gurús. ¿Algún tipo de pensamiento mágico? Y, finalmente, la percepción del color del aura. O mejor dicho, la percepción de “algo” indescriptible que lo asocio a un color y, por ende, a una cualidad anímica…

Y, vamos, el hecho de que alguien te agarre de la oreja, te lleve a un centro de salud mental y te receten un tratamiento… Es como para pensárselo… Que algo no anda bien…  que se merece un detenido examen de conciencia… pero nada que ver, desde luego, con un tic inconsciente o un precario rendimiento académico…

pero antes… peli para ambientar el temario…

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La Dirección Espiritual (II)

Era un hermoso día de la incipiente primavera. Tras el nublado y húmedo invierno, el sol y el cielo azul despertó mi mejor estado anímico. Me sentía un poquito eufórico, y lleno de una energía espiritual, suave pero firme. Y ante todo equilibrada y con los pies en la tierra.

Estaba en el internado universitario y, no sé a cuento de qué, tenía que ir a casa, a algún papeleo.

Cogí el autobús.

Me senté al lado de una moza muy simpática, algo mayor que yo, no paraba de hablar. Paraguaya, creo recordar. Tuve una sensación extraña, algo así como si de repente, por un momento, me diese cuenta de que hacía mucho tiempo que no tenía una conversación “normal” con alguien. No era exactamente éso pero algo parecido. Una conversación “con corazón” parafraseando a Don Juan. Y no por el contenido, que fue tan banal como otra cualquiera.
Quería llevarme a su casa pero decliné la invitación.

***

– Tienes una carta del “rosarium cristianorum” ése – me recibió  mi padre al entrar a casa.

– Mira, de Holanda, qué importante eres, Je Je, – continuó.

Ya casi me había olvidado de la carta, hacía tiempo que les había escrito a los españoles. Por lo que se ve, se la habían redireccionado a los gurús del norte de Europa. Para que luego digan que no hay jerarquías 😈

Me encerré en mi cuarto, abrí la carta y comencé a leer,  no sin cierta emoción.

“Su carta ha llegado a nuestras manos y vamos a intentar responderle de la manera más adecuada”

En primer lugar, constatamos su interés por el Camino del que damos testimonio, y este interés nunca puede provenir de un estado patológico sino de la actividad interior del Atomo Espiritual, activo en el corazón”

–  Vaya, esto tiene buena pinta, – me reconforté

Nosotros no podemos ayudarle personalmente, es el campo de fuerza de la Escuela Espíritual quien puede hacerlo de manera impersonal. Del núcleo de la Escuela parte esta corriente magnética  pero para poder ser adecuadamente ayudado son necesarios algunos requisitos.”

Estupendo! ésto marcha viento en popa, -me dije-  Me cuadra precisamente con lo que estoy viviendo hoy mismo. Esta “corriente magnética”, ese campo de fuerza, no puede ser otra cosa que  lo que me ha levantado esta mañana de la cama, y me ha acompañado durante todo el día.

No puede ser casualidad la energía espiritual que me ha llegado hoy y que coincida con la llegada de esta carta. Es la prueba de que mi sitio debe estar al lado de esta Burocracia 😉.

Ante todo debe usted comprender que su estado actual obedece a circunstancias karmikas. Probablemente, alguna de sus anteriores encarnaciones ha abusado de los poderes ocultos y ello ha provocado en usted una inclinación a la mediumnidad

No pude evitar sonreírme plácidamente. ¡Qué me están contando! Me sonó como una conclusión un poco peliculera, apelando a mis anteriores encarnaciones, pero, en fin, no estaba mal.

Ese estado, semidespierto o semidormido del que nos habla es muy negativo y un serio obstáculo para el camino del que le hablamos”

¿Semidormido yo? ¿Qué les habré contado para que digan éso?

Pero, sí, más tarde hube de comprobar que, en ocasiones, cuando me abandonaba absorto a ciertos pensamientos, ese estado podía definirse como intermedio entre el sueño y la vigilia. Y, sí, éso me volvía más despistado de lo normal.

Pero… ¿Eso no le ocurrirá a todo el mundo, en mayor o menor grado? Además en ese estado tambien resolvía problemas prácticos, o de tipo matemático o academico…

“De modo que, si nos lo permite, nuestro consejo es :

–  colóquese en la realidad y rechace todo lo que le aparte de la realidad. Rechace todo tipo de drogas, productos alcohólicos etc”.

 Hummm, bueno, una objeción. Lo de vivir fuera de la realidad quizá no lo expresé bien. El síntoma se refería a un cambio en la percepción de la realidad, sí. Más exactamente la percepción de la materia, y de los guiones de vida. Pero donde había un “perro” yo veía un perro. Y dónde había un “molino” veía un molino. No era un universitario ejemplar, pero mejor o peor andaba por la media. Podía seguir una clase de física o matemáticas y responder un examen.

Mis mapas mentales distaban de ser perfectos, pero más o menos entendía lo que ocurría a mi alrededor.

En el transfondo, lo que quería decir con eso de “alejado de la realidad” es alejado de la vida social. Me había separado de mi grupo de referencia y no estaba plenamente  integrado en ningún otro. Tampoco vivía aislado, físicamente hablando, sino rodeado de un montón de gente por todos lados… el aislamiento, en todo caso, era de tipo “electromagnetico”, por expresarlo de alguna forma.

Y, en este contexto, el contacto con las drogas, en realidad suponía una vuelta a la “realidad”, a la integración en un grupo social. Un grupo no muy políticamente correcto pero grupo al fin y al cabo.

– recupere la confianza y la seguridad en sí mismo, ya que ahora tiene una tarea que puede dar un sentido a su vida.

Hombre, pues sí. Tal día como hoy, por ejemplo, me veo plenamente recuperado en cuestión de autoconfianza y seguridad. Pero la “tarea”, no es cosa de ahora… O eso creo… ésa era la cuestión, como trazar una “gráfica” de mi evolución, y en qué puntos asciende, o desciende… o quizá la evolucion siempre es ascendente, aprendiendo de experiencias más o menos negativas.

– en cualquier caso, debería ser más discreto y no dar que hablar a sus vecinos. Un discipulo de la Escuela ha de ser una persona que no llame la atención en lo exterior. La única diferencia son sus vivencias interiores, y éstas han de ser vividas conscientemente



Éso es fácil decirlo.

Pero no era evidente que estuviese al alcance de mi mano influir en las reacciones ajenas.

Yo entendía que había entrado a un nivel vibratorio diferente, peor o mejor, da igual para el caso. Diferente, y éso de algún modo no facilitaba la conexión con los demás. Pero no precisamente por propia voluntad… salvo en el caso de mis compañeros triperos… que tendía a reuirles.. para no volver a las andadas.

Coloquialmente también se dice éso de vivir “en otro mundo” o en “mundos distintos”, cuando los intereses, perspectivas, cosmogonías… Son esencialmente diferentes.
Pero esto ya venía dramatizado en la parte  V del blog “universidad”.

En espera de ver que pronto dirija sus pasos hacia el verdadero estado de vida humano se despide… Bla bla bla…” (Sr. Echeverría, de la dirección del departamento de asuntos latinoamericanos.)

Hummm… pero… ¿no los estoy dirigiendo ya??

La impresión general que me dejó la respuesta fue muy positiva. Como positiva había sido igualmente la energía interna que me acompañó durante todo el día. Y, como decía, no podía dejar de establecer una relación de causa-efecto entre mi estado anímico y la llegada de la carta. Como si la Fraternidad de la RC, la etérea, o la Espiritual, se hubiese encargado de crear un nexo entre mi guión de vida personal y la estructura burocrática de la organización.

Sin embargo, y a pesar de ello, no veía claro el envío de la solicitud de ingreso como miembro de la burocracia.

Lo que sí que tenía eran algunas dudas que fui rumiando hasta, posteriormente, enviarles otra carta. Había cogido cierta confianza y me planteé exponerles algunas cuestiones un tanto peliagudas, que no me atrevía a confiarlas a nadie.

***

– Tendrás que enseñarme a rezar el rosarium ése je, je -contiuaba mi padre, de buen humor.

Relacionaba la escuela Gnóstica con un cambio de vida que, aparentemente, iba para bien. Había dejado las drogas, ido a la universidad, me había vuelto más amable con él…  Yo ni me planteaba explicarle cuestiones de filosofía gnóstica, quizá con un cierto sentimiento de superioridad, quizá considerando que solo pretendía controlarme un poco… y cotillear después con su primo el benedictino 😀

***

Y este mismo día estuve con Pagitlzan. No sé si quedamos previamente. O quizá le llamé para contrastar mi incipiente aura, supuestamente Gnóstica, con la suya, de corte más adventista, y la calibrar la influencia procedente del implante.

Y es que hay días, para no olvidar, que confluyen al mismo tiempo varias líneas de fuerza relevantes.

Lo dejo para el proximo capítulo. Iba a colocarlo a continuación pero me recuerdo del voto de reducir el tamaño del post….

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La Dirección Espiritual (I)

La última carta, el último capítulo del curso de introducción a la Filosofía Gnóstica venía acompañado de un formulario burocrático. Una solicitud para ingresar como alumno de la Escuela.

Nada del otro mundo: nombre, dirección teléfono. Y la declaración de intenciones, de querer ser inscrito como alumno de la Escuela Gnostica.

El formulario se me atravesaba.

No veía claro el paso de rellenar y enviar el formulario. No porque no quisiera profundizar en la filosofía Gnóstica. De hecho lo estaba haciendo, y leyendo literatura de temario más “avanzado”.

Tampoco era por desconfianza. Bueno, un poquito sí, pero se había ganado el aprobado, al menos 😀

En cierto modo no tenía claro que el camino liberador hubiera de  depender de un formulario burocrático. Pero, en fin, tampoco hacía falta estar de acuerdo en todo. Podría hacerme alumno de la Escuela RosaCruz de la misma manera que podía hacerme alumno de una escuela de ingeniería, a pesar de que la dirección fuese del Opus, o de una academia de inglés de profesorado calvinista, o un curso de electrónica por correspondencia dirigido por conocidos agentes de la socialdemocracia.

Con la diferencia de que la Rosa-Cruz ponía sobre la mesa temas que a mí realmente me interesaban.

Pero, qué le vamos a hacer, el formulario en cuestión se me atravesaba, y ahí se quedó.

Tampoco veía claro dar por terminada la relación con la Escuela.
Así que, ni una cosa ni otra, saltándome el protocolo burocrático les escribí una carta.

Les conté resumidamente algo sobre mi vocación espiritual y el incipiente miedo a la esquizofrenia.

La respuesta tardó en llegar. En aquellos tiempos no había correo electrónico 😀.

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Parte VIII (neuropsiquiatría)

Tras el estudio del curso introductorio a la Filosofía Gnóstica, y la literatura básica de Rijckenborgh, me encontraba en buena sintonía con el planteamiento general, al tiempo que se me atascaban algunas contradicciones filosóficas, como las señaladas en capítulos previos.

Igualmente se me atascaba la propia existencia de una estructura burocrática más o menos solapadamente jerárquica.

A lo cual habría que añadir el miedo a la esquizofrenia, o a la desintegración psíquica.
El camino Gnóstico, el camino liberador en general, se presenta como un camino de transformación interior. No se trata unicamente de leer, filosofar y “opinar”, sino de la activación de una serie de fuerzas psíquicas que conducen a una transformación de la conciencia.

Transfiguración, o “muerte del Yo” que habla la RC Gnóstica, por ejemplo.

Pero, así mismo, las esquizofrenias y las psicosis, resultan ser también  caminos de transformación psíquica.

¿Será posible confundir lo uno con lo otro?

¿Será posible hundirse en la esquizofrenia mientras uno se cree que recorre el camino liberador?

Y, en cualquier caso, ¿ cómo establecer los parámetros diferenciales, si ni siquiera es posible demostrar la existencia del, supuestamente, auténtico camino liberador?

– “¡Qué esquizofrenia más bonita!”-me bromeaba Ixiu al respecto en una ocasión.

Pero, realmente, las esquizofrenias y las psicosis místicas pueden ir acompañadas de un doble síndrome místico-paranoide, cielo-infierno. El propio Ixiu también mostraba estos síntomas, aunque no lo reconocía abiertamente, o no lo expresaba con esas palabras.

Muchos buenos místicos presentan esa bipolaridad, esos momentos de éxtasis en que Dios les habla “cara a cara” y momentos en que Dios “les pone a prueba” permitiendo al Diablo que los azote y los zarandee sin piedad…

Y los psiquiátricos abundan de personas que pretenden hablar con Dios, o que pretenden ser la encarnación de algún antiguo profeta..

Y no están todos los que son 😈

Vamos a ver cómo van confluyendo estas líneas de fuerza, a saber:

– el interés por los temas espirituales en general

– el acercamiento a la RC Gnóstica en particular

– los estudios técnicos universitarios

– la Madre Naturaleza

– la neuropsiquiatría

***
Esta octava parte, en cierto modo, quizá, debería ir a continuación de la parte quinta, siguiendo el hilo narrativo, biográfico, o pseudobiográfico, y ambientada en el primer año universitario. La parte VI también iba ambientada en el temario universitario, pero demasiado técnica. La parte VII ambientada en el temario rosicruciano, pero igualmente demasiado filosófica.

Ahora creo que toca volver a un estilo más biográfico, más relajado, y más terapéutico, si posible.

 Creo que en el fondo he ido dando rodeos a través de las cuestiones técnicas y filosóficas para no ir derecho al grano.
Y, bueno, a ver si soy capaz de reducir el tamaño medio de los posts. Comencé con unos postis bastante asequibles, pero últimamente suelto unos rollos técnico- filosóficos  cada vez más extensos, y sin ninguna consideración para con los pobres lectores. El tamaño promedio del post ha ido creciendo con los años hasta las cuatro mil y pico de palabras, no hay quien se lo trague….

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Epílogo a la séptima parte

Bueno, creo que, estos últimos capítulos, más o menos, he conseguido dramatizar un poco  mi encuentro con la filosofía rosicruciana. 

Por supuesto, no todas las reflexiones expuestas se corresponden con ese primer encuentro, con esa primera época. Algunas de ellas las fui elaborando posteriormente y resultaría un tanto complicado ir separando, con precisión cronológica, la evolución de mi filosofía. Pero, en líneas generales, y para encuadrar la historia, lo daremos por válido.

 El temario rosicruciano propiamente dicho, no termina aquí, aunque creo que en esta última parte ya ha predominado demasiado el discurso técnico-filosófico. 

Intentaré centrarme de nuevo en la terapia biográfica propiamente dicha.

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Burocracia Gnostica (III, aspectos psicosociales)

Aspectos psicosociales del camino. Liberación individual o liberación en grupo. Cuevas, monasterios, iglesias. Amor al prójimo. Función de los miembros no liberables. Arca de Noé. Rosacruz: un camino en unidad de grupo. Alumnos serios y revoltosos. Modelo de esclusas. La malas compañías y la co-ayuda dentro del grupo gnóstico. Influencia de la estructura burocrática en los miembros. Pero, ¿es imprescindible la burocracia? El dudoso ejemplo de los líderes.

Aspectos psicosociales del Camino

Tocaba filosofar un poco sobre los aspectos psicosociales del camino liberador y responder a la cuestión de si el Camino Gnóstico, o espiritual, se recorre individualmente o en grupo. Vamos a ver qué modelos encontramos en la literatura temática.

El asceta

La literatura tradicional muestra algunas indicaciones contradictorias. Por un lado tenemos el modelo del asceta retirado y aislado en una cueva del Himalaya. Modelo típico del hinduismo.

Se liberará, quizá sí quizá no.

Pero, en cualquier caso, lo hará él solito, y sin apoyarse en nadie.

Buda

Luego tenemos la leyenda de Buda. Aquí tambien tenemos un modelo en cierto modo individualista. El camino no se recorre en el aislamiento de una cueva, se recorre en contacto con diversos grupos humanos, con los que se tienen diversas experiencias que ayudan a caminar y evolucionar… (Considerar, si se prefiere, el relato de Herman Hesse)) Pero, finalmente, quien se libera es uno solo. Buda se apoya en su experiencia, en su contacto con sus convecinos. Aprende en el contacto con sus próximos… pero finalmente los deja atrás y alcanza la liberación él solito.

Discípulos

Luego tenemos el modelo clásico del Gurú, del Maestro que guía a un grupo de chelas, o discípulos. Pongamos también el caso del Buda que, según la leyenda, aparece rodeado al final de sus días por un grupo de alumnos. Podríamos tomar esta institución como un modelo de liberación grupal: el grupo de alumnos liberándose como un Sujeto colectivo compacto.

Sin embargo, parece ser, suele decirse.. los seguidores de un maestro nunca se liberan. El propio Buda, habría defendido este punto de vista… Pero… entonces… para qué predican 😀…

es algo que me pregunto con frecuencia, la recurrencia del modelo del iluminado que se rodea de un séquito de seguidores… a sabiendas de que, por la mera imitación, no se liberarán.

Pero, ¿Qué otra cosa podrían hacer? ,🤔🤔

En fin, sigamos con los modelos.

Cristianismo y Espíritu Santo

En el cristianismo tenemos un grupo de discípulos que, parece ser, se liberan en grupo. O, al menos, si no se liberan, sí que reciben conjuntamente el “Espíritu Santo”. Que, sea lo que sea lo que sea el Espíritu Santo, suena a fuerza liberadora, que empuja a los alumnos hacia el objetivo liberador.

Amor al próximo

Pero lo que sí que resulta universal es la importancia del control y transmutación de ciertas energías psicosociales que sólo puede llevarse a cabo en contacto íntimo con nuestros próximos. Pensemos en el “amor” al prójimo. Sea lo que sea que sea el amor al prójimo, para cumplir con este precepto necesitamos de un próximo con quién ponerlo en práctica. Pensemos en el manejo del odio, la envidia, los celos, la vanidad, la crítica, la competencia… Evidentemente, no tienen sentido para quien vive aislado en una cueva del Himalaya.

Monjes y Monasterios

Pero también tenemos retiros colectivos. Puede ser el caso de congregaciones, budistas o cristianas, que se retiran a un monasterio, (también en el Himalaya, o en los Alpes, porqué no).

Aquí lo que tenemos es un modelo de liberación en grupo (siempre supuestamente, por supuesto). El individuo permanece integrado en el grupo, pero el grupo permanece aislado del resto del mundo. Los miembros de la congregación pueden practicar el amor al prójimo, fortalecer los lazos psicosociales, un manejo adecuado de la crítica y la competencia, pero en un ambiente supuestamente favorable, aislados de las tempestades magnéticas del “mundo”…
Quedaría por elucidar si el resultado final previsto es una liberación del grupo (todos los individuos del grupo se liberan “colegiadamente”) o una liberación parcial, (una porción del grupo se libera, también colegiadamente). O quizá una liberación, también parcial, pero de individuos independientes. O sea: que se liberan a título individual, cada uno por su lado… y también gracias a la influencia benefactora del resto de compañeros que no se liberan.

Digamos que los miembros no-liberables colaboran en el mantenimiento de un campo de fuerza sobre el cual se realiza el proceso de liberación de los agraciados. ( Y no sé porqué me viene a la cabeza el modelo de las abejas protegiendo a su reina ,🤔🤔 )

De modo que, dentro de la congregación monástica, tendríamos dos tipos de personas, las que se liberan y las que, a pesar de su empeño no lo consiguen (al menos a corto plazo). Y aparte tendríamos las personas de “fuera”, profanos que ni se empeñan ni tienen nada que ver con el Camino.

Por otra parte, quizá, podríamos considerar, las personas liberadas se apoyan en las que no lo consiguen, como una especie de colchón frente al “mundo exterior”
Iglesias y Sectas

Finalmente tenemos también otro tipo de agrupaciones, más corrientes actualmente, más integradas en la vida social. Digamos que sean del tipo-iglesia, o tipo-secta.

En el seno de una sociedad plural se forman grupos diferenciados del resto. Su “retiro”, su aislamiento, no es tan estricto como el tipo-monástico. Los miembros de la iglesia mantienen una intensa relación entre sí a través de misas, charlas, encuentros, actividades, etc. sin por ello perder el contacto con “la sociedad civil”. Aparte siguen unas normas básicas de comportamiento, de obligaciones y prohibiciones que los caracteriza y los diferencia del resto.

El grupo en cuestión se apoya sobre la propia sociedad, de la cual se desliga. Al menos en los aspectos económicos, militares, médicos, asistenciales, profesionales, etc. Y es gracias a la “sociedad” sobre la que se sustenta que puede recorrer su camino.

En este modelo, tenemos una intensa actividad de captación de nuevos miembros, a fin de integrarlos en la estructura burocrática, en la estructura jerárquica, más o menos formal. Muy recurrente en la mayoría de organizaciones, y especialmente las de tipo espiritual-religioso. La captación de nuevos socios que, a su vez, se dedican a captar nuevos socios puede convertirse en el objetivo prioritario de la organización (lo cual puede derivar en contradicciones cuando, por ejemplo, la captación de socios termina volviéndose más importante que los propios principios espirituales)

Nos queda por ver si, como en el caso anterior, la liberación sería “colegiada” o individual, total o parcial. Por supuesto todo es cuestión de grados.

En resumen

Tenemos, en resumen, tres modelos (y siempre considerando que nos movemos en diferencias de grado):

1. El individual, una persona recorre el camino en solitario y se libera individualmente.

2. El grupo de buscadores que trabaja, y se libera, colegiadamente, fraternalmente, como un único organismo agregado, haciendo realidad el “todos somos uno”

3. El modelo del grupo de buscadores que trabaja, y se libera, colegiadamente, como un único organismo, como en el caso anterior, pero apoyado sobre otro organismo que no se libera. No se libera pero arropa y crea las condiciones para que los primeros agraciados sí que se liberen.

Y, luego, estos pocos individuos a su vez, pueden seguir el modelo individualista, o grupal.

El Arca

En la mitología Gnóstica se relacionan estos grupos de liberación colegiada con la leyenda de Noé, con el arca que sobrevive al diluvio, a las tormentas magnéticas terrestres. El grupo unido de buscadores, desarrollando un poderoso campo de fuerza que los protege y los impulsa hacia un nuevo estrato planetario. Se sobreentiende que, en este caso, lo que tenemos es una liberación colegiada, bien sea que trabajaron conjuntamente, bien sea que en un momento dado se separaron del grupo matriz.

En cierto modo puede entenderse que el camino liberador implica transformaciones no solo de tipo psicológico sino también psicosocial y, parece, parece digo, que para transmutar este tipo de líneas de fuerza psicosociales sea necesario, precisamente, el taller psicosocial, la unidad del grupo de buscadores.

Y, también, parece, que, según el modelo del Arca, en un momento dado se produce una ruptura con el mundo, lo cual conlleva el desarrollo de un patrón psicosocial peculiar, tanto en un grupo como en el otro. La ruptura, por su parte, no siempre se produciría en términos pacíficos, siendo relativamente frecuente la persecución y muerte del grupo de liberados a manos del resto.

Rosacruz

El planteamiento de la RosaCruz moderna va en esta línea: trabajo en grupo, liberación del grupo:

“Por ello debe haber una unidad de grupo claramente consciente, positivamente querida, deseada de todo corazón y concretamente aplicada. Debe haber un grupo de personas, de portadores de imagen, que conozcan y comprendan bien el plan. Es una quimera, un intento desesperado y negativo, suponer que es posible recorrer el camino de forma aislada, como algunos suponen. Es de suma importancia comprender claramente el fundamento científico-natural de estas cosas. (JvR, “El misterio de la vida y de la muerte”, capítulo 8)

Lo que no nos aclara JvR es si resulta más recomendable el camino en solitario o mal acompañado, en el seno de otros cuestionables grupos ocultistas y religiosos, distintos del rijkenborgiano😀.

Segregación de miembros “serios

Por otra parte, JvR también repite con frecuencia que, integrados en la burocracia rosicruciana, nos encontramos con alumnos “serios” y otros que no lo son tanto. Los primeros irían bien encaminados hacia la liberación, los otros no tanto.

¿Cómo se influirán mutuamente?

Finalmente, lo que parece, es que no es el grupo el que se libera, sino los miembros individuales o subsectores dentro del grupo. Y vemos repetirse el modelo comentado previamente: dentro del grupo de referencia solo unos pocos se liberan.

Modelo de esclusas

A no ser que consideremos que constantemente se va redefiniendo el grupo, segregando a los más avanzados para formar grupos de nivel vibratorio de mayor calidad… mayor calidad y menor cantidad, estructurándose piramidalmente, a modo de esclusas, con un nivel vibratorio de mayor calidad a medida que nos elevamos hacia la cúspide. La “esclusa” tendría la función de “proteger” a cada estrato de los inmediatamente inferiores, y el último estrato quedaría protegido del mundo profano.

Un mundo profano bien numeroso, por cierto:

Y es que el lectorium cuenta actualmente con unos 20.000 miembros (ref. del vídeo anterior). En una población mundial de 7000 millones, la proporción, la verdad, es que queda un poco escasita, y ello sin contar con que “no son todos los que están”: que el número de miembros “serios” resulta bastante más reducido.

Si cada estrato va protegido del inferior, dentro de cada estrato se crean, se intentan crear, condiciones para la unidad de grupo.

Influencias dentro del grupo

Sobre el principio de co-ayuda dentro del grupo nos dice JvR:

” Cada uno [de los miembros] se esfuerza y realiza un intento por llegar a cierta realización en su propio ser. Si algunos se desvían, son desenmascarados cada vez con mayor rapidez y, ante sí mismos y ante el grupo, son puestos en evidencia. ” (JvR, “La gnosis en su manifestación actual”)

Pero tambien sobre influencias negativas entre miembros:

“Un alumno entra en la Escuela y la Escuela le admite cordialmente. Pero, ¿qué aporta a la Escuela aparte de sus posibilidades? ¡Su herencia kármica! Pues él no esta aún libre de su pasado kármico, del dominio de su pasado. Las fuerzas kármicas colectivas de los alumnos realizan su actividad, ejercen una influencia obstaculizante sobre la actividad y la expansión de la Escuela, que se manifiesta y actúa en el Atrio de la Escuela. Por esta razón, no sólo tenemos que vencer al mundo en su generalidad, sino que cada uno de nosotros debe vencer igualmente su propio “pequeño mundo”. La Escuela debe cuidar de que nuestro pequeño mundo no la ataque por sorpresa, ya que basta una pequeñez para que la obra sea frenada”. (JvR, “La gnosis en su manifestación actual”)

Catharose de Petri matizará al respecto, y citando de nuevo a Chuang-tse:

Si tres hombres caminan juntos y uno de ellos está extraviado, ellos alcanzarán de todas formas su meta, ya que el extraviado está en minoría. Si por el contrario dos están extraviados, no alcanzarán su objetivo, ya que los extraviados están en mayoría.”

[…]

” Y para terminar, un aspecto de la actividad bienhechora de la Escuela Espiritual. Suponga que, a pesar de los esfuerzos realizados en los talleres alquímicos de la Escuela, un tercio de los alumnos reaccionara negativamente, pues, por alguna razón, le falta el necesario discernimiento inicial, mientras que los otros dos tercios reaccionasen bien. En este caso es posible que los dos tercios que comprenden conduzcan al otro tercio hacia el objetivo: Si de tres hombres que caminan juntos, uno de ellos está extraviado, los tres alcanzarán de todas formas la meta. La relación no debe ser modificada en sentido desfavorable, de modo que los extraviados estén en mayoría. La inmensa importancia de la unidad de grupo aparece así con claridad ante usted. (Catharose de Petri, “Transfiguración”)

Ahora bien, ¿Qué criterios se supone que se siguen para calcular la proporción de positivos y negativos?

Quiero decir que podemos calcular la proporción positivos/negativos en función del número total de miembros de todos los países y aplicarlo a cada grupo local. Es decir que, aunque en un pequeño grupo local tengamos mayoría de negativos, la influencia positiva del grupo global se trasmite a cada grupo local. Claro que para que ésto sea posible debemos suponer algún tipo de canal misterioso a través del cual se trasmita la citada buena influencia, alguna especie de magia gnóstico-burocrática. O sea, que por el mero hecho de formalizar una solicitud de ingreso ya comenzarían a influirnos las fuerzas gnosticas. No es que sea una hipótesis muy digerible, pero es lo que se deduce del presupuesto previo.

O quizá haya que calcular la proporción localmente. Entonces, si en un grupo local hay mayoría negativa, entonces el grupo local se desvía. Con lo cual su pertenencia a la burocracia global sería irrelevante. Y un interesado que se adhiere a un grupo local negativo se perdería igualmente…

Y la diferencia entre afiliarse a un grupo local negativo o afiliarse a otra dudosa organización no se muestra muy evidente. Nos encontraríamos con grupos locales muy heterogéneos, dominados por la herencia karmika resultante de cada grupo local.

A vueltas con el carácter imprescindible de la burocracia

Entonces, bien, de acuerdo, supongamos que sí, que sea cierto lo de la necesidad de trabajar en grupo para conseguir una liberación, también grupal. Pero, ¿Hace éso imprescindible a alguna burocracia específica, la Rosicruciana, por ejemplo?

De acuerdo, necesito colaborar con un grupo para el proyecto liberador. Pero, ¿Tiene que ser necesariamente el grupo X? ¿No puedo conseguirlo uniéndome a cualquier otro grupo espiritual o filosófico, o incluso político o humanitario?

O poner un anuncio en la web: “se buscan buscadores para formar grupo de autoayuda versus camino liberador”.

Puede que dentro del grupo elegido unos buscadores sean más “avanzados” que otros. Pero eso no debería importarnos, pues lo relevante, podría ser, disponer de un taller alquímico psicosocial donde pulir nuestras cualidades psicosociales, nuestro manejo del amor y del odio, el respeto, la envidia, la competencia, los celos, las críticas… De pulir nuestra capacidad de forjar un grupo Unido, sólido, estable.

La propia división del ecosistema humano en alumnos “más avanzados” y “menos avanzados” no parece la más adecuada para una unidad efectiva de grupo. El patrón electromagnético de interaccion debería permanecer constante. Primero porque nadie es quien para juzgar el nivel de sus convecinos (“primeros serán últimos”). El camino lleva sus vaivenes, sus recovecos y sus espirales, quién hoy porta una pulsación magnética de calidad, mañana puede haber perdido el ritmo.

“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” (Mateo 18)

Entonces, en principio, quizá, para desarrollar nuestras cualidades GnosticoPsicoSociales no sería tan necesario interactuar con otros buscadores más “avanzados”, al contrario, el patrón electromagnético de interacción se fortalecería ignorando la susodicha jerarquía, al contacto con buscadores supuestamente menos avanzados.

A partir de aquí surgen contradicciones e interrogantes a distintos niveles.

Dudoso ejemplo de los Maestros

Primero, porque los “maestros espirituales” no dan buen ejemplo en este sentido. Los buenos Maestros, a todos los niveles se nos presentan, como comentaba más arriba, como solitarios, como arrivèes d’ailleurs. No tienen amigos, o compañeros, o iguales. Pensemos, de entrada, en la figura de Jesucristo o de Buda, krishna… Cualquier Gurú o Maestro de cualquier tendencia…

No se nos presenta un ejemplo de interaccion igualitaria. Al contrario, se nos presenta un Maestro, un Pastor, en contraposición a sus alumnos, a sus ovejas, de las cuales se sitúa a buena distancia. Luego, los discípulos, sí, van todos en el mismo barco, enderezando sus consabidos problemas de interacción magnética.

A partir de aquí vemos surgir innumerables maestros, y creadores de movimientos espirituales siguiendo el ejemplo, siguiendo el mismo patrón. Maestros solitarios que no aspiran a interaccionar con “iguales”, no tienen “grupo de pares”. Aspiran a rodearse de un grupo incondicional de alumnos, con quienes mantener un intercambio energético de tipo no-simetrico, ni reversible. Es el rol de líder que ha venido saliendo varias veces a lo largo del blog, y del cual, me suelo preguntar si no hunde sus raíces en el líder de las manadas del reino animal.

Pero, claro, el líder es un modelo a imitar por los seguidores… Y así como el líder se presenta como superior a sus alumnos así también los alumnos quieren hacer lo propio, buscando elevarse por encima de sus compañeros.

En el caso de Rijckenborgh, este rol viene atenuado, o así lo parece. Su liderazgo vino compartido primero con su hermano, luego con Catharose de Petri. Y en cierto modo con Antoine Gadal, heredero de la tradición cátara, con quién deja sellado un hermanamiento o alianza. Igualmente dejará entrever un cierto trato de “igualdad” frente a otros trabajadores contemporáneos, ya se citaron en capítulos previos, pongamos a Mikhayl Naimy, o Krishnamurti. Al menos cierta tendencia hacia un liderazgo compartido.

No sé si las relaciones entre JvR y Catharose de Petri eran tan armónicas como se cuenta, pero al menos se aprecia una tendencia en ese sentido. A la muerte de JvR sí creo que surgieron ciertas desavenencias en relación con su hijo… pero eso es cotilleo para otro capítulo.

A la muerte de Catharose de petri, ya en tiempos más recientes, desaparece el status de “gran maestro” y la dirección de la organización se reparte entre 12 o 13 miembros. De este modo va ganando en horizontalidad.

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