Mitología Gnostica

Un principio gnóstico clásico es aquél que reza éso de que “como arriba así es abajo”. Abajo es el mundo sensorial, fenoménico, material. Arriba el mundo gnóstico Real. El centro de energía, poder, luz y calor del mundo material es, por supuesto, el sol. Pero el Sol, el Sol de arriba, es, sobre todo, consciencia de sí, pura energía atmánica. Así como el sol sensorial irradia luz y calor, así también el Sol gnóstico irradia la luz y el calor gnóstico sobre la creación. Pero, ¿qué es la creación? Creación es multiplicación. Emergencia de lo múltiple a partir de lo Uno. Así como las plantas crean cientos de semillas que caen a tierra y germinan, así también el Sol Gnóstico crea miríadas de semillas que son sembradas en el vivero terrestre. El Atman es sembrado en el Ego, quien a su vez va insertado en el cuerpo y éste en su ecosistema de referencia. Ego cuerpo y ecosistemas, forman la Madre. La Mater-Matrix-Materia-Mamapachita. Así como las semillas germinan y se convierten en árbol, así también la semilla solar-atmánica germina en el seno de la Madre y se expande hasta convertirse en un nuevo Sol, una nueva estrella gnóstica. Así como el sol irradia sobre la tierra, calentándola y haciendo germinar las semillas, así también El Sol irradia sobre la Matrix quien a su vez acoge en su seno a la Semilla, protegiéndola y nutriéndola. La Matrix con la semilla es la Madre, con su hijo. La madre es llamada María, pero también Maia, la ilusión fenoménica. Así María se representa con su hijo-semilla, fecundada por el dios-sol. Maia es la ilusión protectora que ofrece al niño el hábitat necesario para su crecimiento. Así como el cascarón protege al pájaro-embrión, así también la matrix maia protege al sol-niño con la ilusión de una conciencia espacio-temporal hasta el momento en que pueda mirar directamente al sol-padre. La Pachamama es digna de veneración y respeto. Pero aferrarse a la Madre-Tierra es pecado, pues el destino de la semilla es el de convertirse en árbol y crecer, y no el de quedarse eternamente bajo tierra. El pajarito debe romper el cascaron y aprender a volar, y reunirse con el Padre, no se trata de permanecer eternamente bajo la cáscara. Es entonces que se compara a la Madre con una prisión, con una caverna que impide contemplar la clara luz del sol. Se compara también a la madre con un Hospital que debe ser abandonado una vez que la enfermedad fue sanada. O una Escuela, que también deba ser abandonada una vez superadas las lecciones prescritas. La fuerza de atracción terrestre se instala de un modo natural en el Ego. La atracción es el deseo, el amor al cuerpo, el amor a la propia supervivencia, la comodidad ambiental, el sustento, los hijos, el sexo, la salud… O su contrario, el miedo: Miedo al dolor, al sufrimiento, a la muerte, propia o de los seres queridos. Deseo y Antideseo mantienen ambos al ego en el campo gravitatorio terrestre, bajo la protección de la Madre. La propia autoconciencia del ego es una conciencia pachacéntrica, la cual concibe como realmente existente, o como lo único existente, el universo fenoménico espacio-temporal. O quizá, más exactamente, se concibe, como el centro de todo lo existente. En la medida en que el ego se desapega de la mama bajo la atracción de la radiación gnóstica solar, el propio ego se trasmuta a través de una reacción alquímica y uniéndose al principio atmánico. Entonces, se habla también de Muerte del ego, enfatizando así el carácter radical de la transmutación. La reacción natural del ego va a ser, pues, la autoconservación, y la resistencia al proceso alquímico, en las más diversas formas. Inicialmente el ego niega, o reniega, la energía gnóstico-atmánica. Y respira naturalmente en el seno de Maia. Y mantiene sus lazos naturales con el campo terrestre. Cuando comprende la poderosa energía del átomo solar gnóstico entonces trata de utilizarlo para sus objetivos terrestres. Se trata de una inversión del proceso alquímico, origen del satanismo, en el cual están implicados los centros de poder terrestre. Con el tiempo, la derivación terrenal de la energía atmánica, va a originar daños irreversibles en la matrix, y en el proceso de germinación de las semillas gnósticas, por lo que, periódicamente, el ecosistema planetario tendrá que ser saneado. El principio del satanismo es, pues, el deseo de poder, riqueza y gloria, pero no en su sentido natural y material sino en el contexto de quien, en su fuero interno, se sabe Hijo del Sol pero renegando del retorno al Padre y pretendiendo ser un Dios en la tierra.

### Bueno, hasta aquí unas pinceladas mitológicas. Supongo, quedan muchas más historias por poner sobre la mesa, pero sin perder el norte y contrastándolas y ensamblándolas con una filosofía científica, si fuera posible…

Acerca de Isar

Investigador de todo...
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